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Victoria
Kent Siano (Málaga, España, 3 de marzo de 1892 - Nueva York,
Estados Unidos, 25 de septiembre de 1987), abogada y política republicana
española.
Biografía
Nació en Málaga,
el 3 de marzo de 1892, aunque quizá por coquetería ella misma cambió su
fecha de nacimiento por la de 1897. Su padre, José Kent Román, fue un
comerciante de tejidos, y su madre, María Siano González, una humilde ama de
casa. Vivió en Málaga hasta 1917, año en que marchó a Madrid a estudiar el
Bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, apoyada por su madre y por
los contactos que había trabado su padre. A su llegada a la capital se
instala en la Residencia de Señoritas.
En 1920 ingresa en la Facultad de Derecho de la
Universidad Central (actual Universidad
Complutense de Madrid), donde cursa la carrera como alumna no
oficial hasta su licenciatura en junio de 1924.
Se colegia en
enero de 1925 y, aunque no tenía demasiado interés en ejercer la profesión
ante los tribunales, no tardó en tener su primera intervención como abogada
defensora. Se hizo famosa en 1930 defendiendo ante el Tribunal Supremo de
Guerra y Marina a
Álvaro de
Albornoz, miembro del Comité Revolucionario
Republicano, detenido y procesado junto con los que después
formaron el Gobierno provisional de la
República, a raíz de la Sublevación de Jaca
de diciembre de 1930. Fue la primera mujer en el mundo en intervenir ante un
consejo de guerra, consiguiendo la absolución de su defendido. Afiliada al
Partido Radical Socialista, fue elegida en 1931 diputada de las
Cortes Constituyentes por Madrid y
designada personalmente por el Presidente de la República
Alcalá-Zamora Directora General de Prisiones,
cargo que desempeñó con el objetivo de conseguir la rehabilitación de los
presos, y que ocuparía hasta 1934.
Su mandato al
frente de las prisiones españolas fue muy significativo. Continuando con la
labor emprendida en el siglo pasado por la precursora
Concepción Arenal, de hecho, una vez que
hubo mandado retirar todos los grilletes y cadenas de las prisiones hizo
modelar con el metal obtenido una estatua de Concepción Arenal. Se dedicó
intensamente a la reforma de las cárceles españolas, bajo el criterio de que
las sociedades están obligadas a recuperar al delincuente como persona
activa, y que las cárceles son el instrumento para ello. Siguiendo estas
directrices, ordenó la mejora de la alimentación de los reclusos, permitió
la libertad de culto en las prisiones, estableció los permisos por razones
familiares, cerró 114 centros penitenciarios por estar en pésimas
condiciones, ordenó construir la nueva Cárcel de
Mujeres de Las Ventas, en Madrid, en la que no existían celdas de
castigo, y creó el Cuerpo Femenino de Prisiones,
para las cárceles de mujeres, y el Instituto de
Estudios Penales, cuya dirección encomienda a su maestro
Jimenéz de Asúa.
Sus medidas al
frente de la Dirección General de Prisiones
le dieron una gran popularidad, llegando su nombre a aparecer en un
conocidísimo chotis, parte de una revista frívola
Las Leandras, que cantaba la popular
Celia Gámez: Se
lo pues decir / a Victoria Kent /, que lo que es a mí / no ha nacido quién.
Con motivo de las
discusiones para conseguir el sufragio femenino,
se posicionó en contra de otorgar de forma inmediata el voto a las mujeres.
Su opinión era que la mujer española carecía en aquel momento de la
suficiente preparación social y política como para votar responsablemente,
por lo que, por influencia de la Iglesia, su voto sería conservador, lo que
perjudicaría a los partidos de izquierdas. Sostuvo una polémica al respecto
con otra representante feminista en las cortes,
Clara Campoamor. Esto le acarreó cierta impopularidad, no obteniendo
acta de diputada en las elecciones del 19 de noviembre de 1933. Al año
siguiente abandonó la Dirección General de
Prisiones.
En las elecciones
del 16 de febrero de 1936, Victoria Kent
fue elegida diputada por Madrid, en las listas de
Izquierda Republicana, que formaba parte del
Frente
Popular. Durante la guerra civil se
hizo cargo de la creación de refugios para niños y de las guarderías
infantiles. El gobierno de la República la envió a Francia como Primera
Secretaria de la embajada republicana en París, para que se encargara de las
evacuaciones de los niños. Permaneció en Francia hasta el final de la
guerra, a cuyo término colaboró en la salida de los refugiados españoles
hacia América. Sin embargo, no pudo seguir el mismo camino y fue sorprendida
por la invasión nazi. Al ser ocupada París por la
Wehrmacht el 14 de junio de 1940,
Victoria Kent se refugió en la embajada mexicana, donde
permaneció refugiada durante un año, al estar su nombre en la lista negra
entregada por la policía franquista al gobierno colaboracionista de Vichy,
la Cruz Roja le proporcionó un apartamento cerca del Bois de Boulogne, donde
vivió hasta la liberación con una identidad falsa: la de
Madame Duval. En este tiempo en la capital
fancesa escribió Cuatro años en París,
novela autobiográfica narrada en tercera persona cuyo protagonista, Plácido,
es un alter ego de la autora.
En 1948 marchó a
México, donde dio clases de Derecho Penal en la Universidad, fundando la
Escuela de Capacitación para el Personal de Prisiones,
de la que fue directora durante dos años. Llamada por la ONU, en 1949 viajó
a Nueva York para colaborar en la Sección de
Defensa Social, con el encargo de estudiar el lamentable estado
de las cárceles de Iberoamérica, cargo que abandonó poco después por ser
excesivamente burocrático. En Nueva York fundó y dirigió la revista
Ibérica desde 1954 a 1974, en la que
publicaba las noticias llegadas desde España para los exiliados republicanos
en Estados Unidos. Aunque viajó a España en 1977, volvió a Nueva York, donde
pasó el resto de sus días hasta su muerte en 1987.
Obras
-
Cuatro años en París (1948).
-
VILLENA, MIGUEL
ÁNGEL, Victoria Kent, una pasión republicana,
2007, Barcelona, Debate
fideus
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