El 4 de noviembre 1848, se promulga de la constitución de la II
República, y se presenta como candidato en la elección presidencial, la
primera al
sufragio universal masculino en Francia. Luis-Napoleón ganó por
abrumadora mayoría, en las elecciones celebradas el 10 de diciembre de
1848, con 5.454.000 votos (el alrededor 75% de votos) contra los 1.448.000
votos de Luis-Eugenio Cavaignac, su rival más cercano.
Su abrumadora victoria fue debida a la ayuda de las masas rurales, a
las cuales el nombre de Bonaparte significó algo, contrariamente a los
nombres de los otros competidores para la presidencia que eran
desconocidos a las masas. Representaba entonces también la idea de
rescatar el orden tradicional y la causa de la religión católica,
amenazada por los liberales.
La plataforma de Luis Napoleón significaba para los electores la
restauración del orden después de los meses de la agitación política, del
gobierno fuerte, de la consolidación social y de la grandeza nacional, a
los cuales él abrogó con todo el crédito de su nombre, especialmente con
la memoria de su tío Napoleón I, ya héroe nacional de Francia.
El príncipe-presidente
La
constitución de la II República estableció rígidas normas al ejercicio
de la magistratura presidencial limitándola para un término de sólo cuatro
años, sin posibilidad de reelección, a fin de evitar que un presidente
abusara de su poder para transformar la
República en una
dictadura u obtuviera una
presidencia vitalicia.
En mayo de 1849 se celebran elecciones a la Asamblea nacional que ganan los monárquicos legitimistas. La
presidencia de Luis-Napoleón está así marcada por su oposición a la
política conservadora de esta Asamblea nacional: envío a Roma de las
tropas para dominar una rebelión contra el Papa; voto de
la ley Falloux, favorable para la enseñanza religiosa, etc.
El 31 de mayo 1850, la Asamblea vota una ley electoral que abole el
sufragio universal masculino y retorna al
voto censitario, lo que elimina a tres millones de personas del
electorado, entre las que están artesanos
y obreros
estacionales. Por otra parte, Luis Napoleón hace presión para aumentar la
duración de su mandato, mientras que la Asamblea nacional se opone a todo
proyecto de reforma constitucional.
Finalmente, el 2 de diciembre de 1851, Luis Napoleón da un
golpe de estado, presentándose ante los franceses como defensor de la
democracia —sufragio
universal— frente a la Asamblea —censitaria—. La crisis es superada
mediante la celebración de un
plebiscito popular que le es favorable y que aumenta su
autoritarismo, que ejerce contra los republicanos extremistas y
legitimistas y orleanistas.
El 14 de enero de 1852 se promulga una nueva constitución que refuerza
los poderes del
ejecutivo —duración de la presidencia 10 años, reelegible— y disminuye
el del
legislativo que divide en tres cámaras: Asamblea, Senado y Consejo de
Estado. Finalmente, mediante plebiscito celebrado en noviembre, Francia
deviene un
Imperio, que se proclama solemnemente el 2 de diciembre de 1852.
El Segundo Imperio
El Segundo Imperio fue un régimen político que a lo largo de los años,
evolucionó del autoritarismo a la democracia:
El Imperio Autoritario (1852–1863)
Hasta 1860
Napoleón III gobierna sin oposición, en parte, por el
control policial y la censura de prensa, y en parte por la mejoría
económica de Francia. Asimismo, los triunfos en política exterior
refuerzan la política del emperador.
La política exterior del Segundo Imperio
Tres directrices marcan la política exterior del emperador: el fomento
del colonialismo, el apoyo a la unidad italiana y el intervencionismo.
Napoleón III impulsa el
imperialismo francés, no sólo con fines económicos —buscando
materias primas y mercados—, sino político, a imitación del
Reino Unido. Más que en África
—donde continua la penetración iniciada en el reinado de
Luis Felipe I en Argelia
y Senegal—
, el emperador fija su atención en Asia.
Mediante el Tratado de Tien Tsin, en 1860, China se ve obligada a abrir
sus puertos al comercio francés. Pero es en Indochina donde el
Segundo
Imperio pone en marcha una auténtica empresa colonizadora, con el pretexto
de la expedición franco-española a Cochinchina —Vietnam
y Laos—, el
Imperio procederá a su anexión entre 1862 y 1867 y a la ocupación de Camboya
en 1863.
El emperador es un decidido partidario de la unidad de Italia.
Para ganarse el apoyo de Francia, Cavour,
primer ministro de Piamonte,
no había dudado en participar al lado de Francia y el
Reino Unido en la Guerra de Crimea (1854–56). En 1858 en la Entrevista de Plombières (Plombiéres-les-Bains), Cavour, promete la entrega a Francia de Saboya y Niza, que se
lleva a efecto en 1860. Las tropas conjuntas de Francia y Piamonte
consiguen grandes éxitos frente a Austria
en las batallas de Magenta
y Solferino, pero el temor a que el conflicto se extienda, hace que
Napoleón III, firme por separado la paz de Villafranca en 1859. Los nacionalistas italianos se sienten
traicionados por Napoleón III, siendo la «cuestión
romana» la que crispe las relaciones del gobierno imperial con los
católicos.
Guerra de Crimea
Rusia
pretendía el control de los restos del
Imperio Turco —llamado «el enfermo de Europa»—: los Balcanes
y el control del estrecho de los Dardanelos. El
Reino Unido, por interés comerciales, se opone y apoya a Turquía
frente a los rusos. Francia se alía con el Reino Unido e interviene en la Guerra de Crimea, que termina en el
Congreso de París en 1856,
erigiéndose Napoleón III como «el árbitro de Europa».
Guerra de México
Desde su independencia en 1821, México
había sufrido una guerra civil latente entre conservadores y liberales.
Tras años de guerra entre ambos bandos , las finanzas de Mèxico se
encontraban en crisis por lo que Benito Juárez
toma la decisiòn de
suspender el pago de la deuda externa a Francia, España y Reino Unido. Los
conservadores solicitan la intervención exterior y ofrecen la corona
de México a Fernando Maximiliano de Habsburgo, Archiduque de Austria.
Francia, España y Reino Unido envían una fuerza para ejercer presiòn hacia
el pago de la deuda. Realizadas las negociaciones a travès del ministro de
relaciones Exteriores Manuel Doblado, España y Reino Unido se retirarán,
mientras que Francia permanecería con el objetivo de conquistar México y
convertirlo en una colonia. Pero sus ilusiones imperialistas se verían
frustradas al sufrir su primera derrota militar en 50 años, ya que el
cinco de mayo de 1862,en Puebla el ejèrcito mexicano le asesta una
derrota que no sólo sorprende al mundo, sino que revitaliza el espíritu
nacionalista de los mexicanos. Aun viva la amenaza extranjera ya que las
tropas de Napoleón III entraban al país con el apoyo de los consevadores.
Los liberales mexicanos resistieron mediante la guerra de guerrillas. El
fin de la Guerra de Secesión de
Estados Unidos en 1865, con el triunfo de los industriales del norte o
"unionistas", Estados Unidos apoyarà al gobierno de Juárez con armamento y pretrechos ante la amenaza de tener como vecino a una potencia extranjera.
ante las constantes derrotas infringidas por las guerrillas mexicanas las
tropas de Napoleón III se retirarán de Mèxico y Maximiliano I
será
fusilado en
el Cerro de las Campanas, en Querétaro en 1867, ante la protesta de
reyes y jefes de estado. La repercusión de esta derrota será importante
para el Segundo Imperio.
La política interna del Segundo Imperio
Las fuerzas sobre las que se apoya el gobierno de Napoleón III son: el ejército,
la
burguesía y la Iglesia.
El Imperio Liberal (1863–1868)
Después de un período de transición, al fallarle los apoyos
tradicionales —Iglesia y burguesía—, el gobierno gira hacia la izquierda
en busca de nuevos apoyos.
Dentro de esta política liberal está el derecho de iniciativa del
Parlamento (1860) y el control de los presupuestos por parte de las
Cámaras (1861). En 1864 se otorga el derecho de
asociación y huelga.
A partir de 1867, el malestar por la política exterior —fracaso de México—
e interior —crisis económica— fuerzan las concesiones del régimen. En 1867
se concede al Cuerpo Legislativo el derecho de
interpelación y
responsabilidad ministerial ante las Cámaras. Asimismo, se suavizan
las leyes de prensa —supresión de la censura
previa— y
reunión —anulación de la autorización previa—.
El Imperio Parlamentario (1868–1870)
En las últimas elecciones de 1869 el avance de la oposición es
evidente, acentuándose las reformas desde el poder. Se modifica la
Constitución, fortaleciendo el parlamentarismo y se recortan las
facultades constitucionales de la pareja imperial. Todas esta reformas
fueron corroboradas por el pueblo en un plebiscito celebrado en mayo de
1870.-
Campañas militares
La respuesta de Napoleón a la demanda de Rusia para
influir en el imperio otomano llevó a una victoriosa participación de Francia en la Guerra de Crimea (marzo de 1854–marzo de 1856).
También aprobó lanzar una expedición naval en 1858 para
castigar a los vietnamitas
y forzar a su corte real a aceptar una presencia francesa en el país. El 14
de enero de
1858 Napoleón escapó a otra tentativa de asesinato.
En mayo-julio de 1859 la
intervención francesa asegura la derrota de Austria
en Italia.
Pero la
invasión francesa de México (enero de 1862–marzo de 1867) terminó
en derrota y en la ejecución del emperador de México
Maximiliano apoyado por Francia
En octubre de
1865 en (Biarritz),
el canciller
prusiano
Otto von Bismarck obtuvo de Napoleón III
que Francia se mantuviera al margen de un previsible conflicto
austro-prusiano, mientras que Prusia se comprometía a apoyar al Reino de Italia para conseguir la anexión de Venecia,
en manos austriacas. Napoleón pensó que el conflicto sería largo y le
brindaría la oportunidad de actuar de mediador y tal vez conseguir
ventajas territoriales. El emperador se comprometió a mediar ante los
italianos, lo que se consiguió con la alianza ofensivo-defensiva contra
Austria firmada en abril de 1866. Pero Prusia
derrotó fácilmente a Austria en la Guerra de las Siete Semanas.
Forzado por la diplomacia del canciller alemán
Otto von Bismarck, Napoleón declaró el inicio de las hostilidades en
la
Guerra franco-prusiana (1870)
que resultó desastrosa para Francia y dio vía libre a la conformación del Segundo Reich. El Emperador fue preso en la Batalla de Sedán (2
de septiembre) y depuesto por las fuerzas de la Tercera República en
París dos días después.
Matrimonio, hijo y familia
Casado con
Eugenia de Montijo (condesa de Teba), una noble española de
ascendencia escocesa y española, Napoleón III tuvo un hijo,
Eugène Bonaparte (Napoleón Eugenio Luis Juan José, 1856–1879), quien a
su muerte se convirtió en jefe de la familia y fue llamado por sus
partidarios Napoleón IV.
Exilio y muerte
Napoleón III murió en el exilio en Inglaterra el 9 de
enero de 1873.
Está enterrado en la Cripta Imperial de la Abadía de Saint Michael
(Inglaterra).
Legado del Segundo Imperio
Mal conocido en nuestros días, el Segundo Imperio corresponde sin
embargo a una de las más formidables épocas de desarrollo y de prosperidad
que Francia hubiera conocido.
Al nivel económico, el país se dotó de
infraestructuras modernas, de un nuevo sistema financiero, bancario y
comercial y recobró en 1870 su retraso industrial sobre el Reino Unido, en
parte gracias a la política voluntarista del emperador y gracias a su
elección del libre cambio.
Napoléon III impulsó los trabajos del Barón Haussmann en París, que
hicieron de esta ciudad una de las capitales más bellas del mundo. Grandes
secciones de la ciudad se demolieron y el trazado de viejas y complicadas
calles se reemplazó por anchas avenidas, según dirección del Barón Haussmann (1809–1891), prefecto del Sena (1853–1870),
con un efectivo sistema financiero que avanzó la idea de que las
plusvalías generadas por los cambios debían beneficiar al ayuntamiento y
no solamente a los propietarios de los terrenos afectados.
El
Segundo Imperio
vio la construcción de la red francesa de
ferrocarril, aunque su diseño radial no
fue muy afortunado.
Este período fue muy productivo a nivel literario, abarca de Flaubert
a Sand o a los
hermanos Goncourt (Edmundo y Julio). La Ópera Garnier ilustra la
importancia concedida del mundo del espectáculo, el elemento de la «fiesta
imperial».
Personalmente apasionado por historia (le debemos una
Historia
monumental de
Julio César), el Emperador también jugó un papel clave en la
puesta en marcha de
arqueología moderna en Francia, con la creación del museo de las
Antigüedades nacionales de Saint-Germain-en-Laye.
Los progresos sociales fueron innegables: reconocimiento del derecho de huelga y
de organización de los asalariados (antecedentes de
sindicatos) concedidos en 1864, elevación del nivel de vida de los
obreros y de los campesinos, los comedores de
beneficencia organizados para los pobres, primeros sistemas de
jubilaciones y de seguros para los obreros, desarrollo de la educación
de masa, etc.
Bajo el impulso personal de la
emperatriz Eugenia, se apoyaron los trabajos de Luis Pasteur y de Fernando de Lesseps, que respectivamente, acabarán en la vacuna contra
la rabia y
en el Canal de Suez, inaugurado en 1867.
Enlaces externos
fideus