Carlos Manuel de Céspedes del Castillo
nacido en la antigua provincia de Oriente, actual Granma, el 18 de abril
de 1819. Su familia dedicada a la producción de azúcar mantenía un alto
status social. Estudió Derecho en la Universidad de La Habana graduándose
en 1840. Viajó a España con la intención de continuar sus estudios de
derecho y frecuentó círculos próximos a la masonería y participo en
actividades revolucionarias y antigubernamentales por lo que fue detenido.
Al regresar a Cuba se convenció de una vez que era necesario y urgente
oponerse a la Metrópoli como única vía de alcanzar la independencia de
Cuba, por esto entra en contacto con otras personalidades de oposición al
régimen colonial, como Salvador Cisneros Betancourt Marqués de Santa
Lucia, Bartolomé Masó y “Perucho” Figueredo. La mayoría de estos hombres
procedían de familias azucareras de Oriente.
Vida
El 18 de abril
de 1819, nace Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo en Bayamo,
Cuba, siendo hijo de Jesús María Céspedes y Luque también nacido en
Oriente y de Francisca de Borja, López del Castillo y Ramírez de Aguilar,
nacida en Puerto Príncipe. Hasta donde he podido saber tuvo como hermanos
a Pedro, Francisco, Javier y Francisca de Borja (Borjita) y se menciona a
Ladislao o Manuel Hilario como el posible hermano perdido en el tiempo.
Se crió en el
campo y durante su niñez tomo clases de Gramática y Latín con los frailes
del Convento de Nuestro Seráfico Padre en Bayamo, que lo acogieron como
discípulo. Posteriormente en el Convento de Santo Domingo llevó cursos de
Lógica y Ética. Pasó de allí a La Habana, donde es aceptado como alumno
del Real y Conciliar Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio.
Posteriormente en la Real y Pontificia Universidad de La Habana obtiene el
grado de Bachiller en Derecho Civil, el 22 de marzo de 1838.
Manuel
Anastasio Aguilera nos lo describe así: “Céspedes
era de pequeña estatura, robusto, bien proporcionado, de fuerte
constitución y ágil en sus movimientos. En su juventud fue muy elegante,
bien parecido y de simpática figura. Se distinguía mucho en el baile y la
equitación; era esgrimista y gimnasta y se le citaba como perito en el
juego de ajedrez. Tenía un valor personal a toda prueba, acreditado en
diversas circunstancias de su vida. Era hombre de gran imaginación,
astuto, disimulado, severo, cortés y agradable en el trato social,
tolerante por cálculo; poseía una fuerza de voluntad indomable y era
sobremanera galante y delicado con el bello sexo.”
Fue hijo de
familia distinguida y prominente que poseía grandes extensiones de terreno
heredadas desde muchos años atrás, un aristócrata criollo cuyas raíces
habría que buscar entre la nobleza Andaluza en España. El origen común de
la familia de Carlos Manuel de Céspedes y de nuestro tatarabuelo Don
Manuel de Céspedes y Barrero se remonta hasta el siglo XVII, con la
llegada a Cuba de Juan Antonio de Céspedes y Conde que fue alcalde de San
Salvador de Bayamo, y llegó de Osuna, España en el año de 1630. Casado con
Angela de Anaya y Vásquez Valdés tuvieron solamente dos hijos, Juan de
Céspedes y Anaya rama de la cuál proviene la familia de Carlos Manuel de
Céspedes y el otro Diego de Céspedes y Anaya, rama de la cuál proviene la
familia de nuestro tatarabuelo, Don Manuel Céspedes y Barrero.
Carlos Manuel
contrae nupcias en 1839 con su doble prima hermana María del Carmen
Céspedes y del Castillo, tiene con ella tres hijos de nombre María del
Carmen, Carlos Manuel y Oscar todos ellos de apellidos Céspedes y
Céspedes.
El 3 de enero
de 1840 nace su primer hijo varón, a quién llamó Carlos Manuel. En ese
mismo año y una vez terminado su Bachillerato en Derecho en La Habana,
parte rumbo a Europa y obtiene su licenciatura en Derecho en la
Universidad de Barcelona y posteriormente el Doctorado.
Terminada su
carrera de Abogado en España, participa en la Insurrección del Gral.
Juan Prim, por
lo que sale de allí como exiliado político rumbo a Francia. Recorrió
después Inglaterra, Alemania e Italia antes de regresar a Cuba en 1844,
por lo que dominaba y se expresaba correctamente en varios idiomas, como
el inglés, francés y el italiano. Conocía y manejaba desde pequeño el
latín y el griego.
Abre en Bayamo
un bufete de abogado y escribe poemas y un folleto en el que hace la
defensa de Cuba.. Secretamente inicia su planes independentistas. Hizo la
traducción al español de algunos cantos de La Eneída, que nunca publicó y
escribe también la comedia Las dos Dianas.
Francisco
Vicente Aguilera era prominente propietario de 3 ingenios mecanizados, en
la zona de Manzanillo a Bayamo. El ingenio de Pedro Figueredo y el Ingenio
de La Demajagua de Carlos Manuel de Céspedes, en Manzanillo, también lo
estaban. El problema de los esclavos negros era mucho mayor en occidente,
en las cercanías de La Habana, donde se abusaba en exceso de ellos,
mientras que en la zona de oriente se empezaba a sustituir, en parte, la
fuerza humana que aportaban los esclavos, por la fuerza obtenida a través
del vapor y las transmisiones mecánicas.
Nace su segundo
hijo a quién se dio el nombre de Oscar. De su hija María del Carmen no
tengo datos relativos a la fecha de nacimiento, pero sé que murió muy
pequeña.
La Bayamesa,
(la primera canción amorosa cubana que recoge la historia) fue
interpretada por primera vez, (según se dice) el 27 de marzo del año 1848.
La letra compuesta por José Fornaris, la música es de Carlos Manuel de
Céspedes y Francisco Castillo Moreno. La Bayamesa, fue tomada por los
patriotas cubanos, los cuales le cambiaron la letra é hicieron de ella una
canción combativa en contra de la opresión.
Participa
activamente en la Sociedad Filarmónica de Bayamo, misma que fundó y en la
cuál fungió como Secretario en aquella época.
La más cercana
relación, que pudo darse, entre la familia Céspedes y del Castillo y la
familia Céspedes y Barrero (nuestro tatarabuelo) debió ser en esta época,
que coincide con la etapa en que la poetisa Úrsula Céspedes Orellano
compone sus primeros versos y recibe el apoyo de su “tío” Carlos Manuel de
Céspedes, lejano pariente, quién incluso le escoge su primer seudónimo que
fue de La Calandria. Por esta época Carlos Manuel todavía vivía en Bayamo.
A continuación
copio el comentario que hace Don Juan J. Remos en el libro Poesías
publicado por el Ministerio de Cultura Cubano en 1948, en relación a la
sensibilidad poética de Úrsula y el relieve e importancia que tenía Carlos
Manuel de Céspedes como intelectual de la época, cuando aceptó escribir el
prólogo del libro Ecos de la Selva, publicado por Úrsula en 1860.
"Úrsula es una
poetisa eminentemente sentimental y canta lo que su corazón alienta.
Acertado estuvo el Padre de la Patria, en el prólogo con que presentó el
tomo de versos Ecos de la Selva, al comentar los méritos de la joven
cantora y decir alabando lo espontáneo de su inspiración, que no se le
preguntara de donde a esta le venía, porque daría la misma contestación de
un pájaro de la selva a quien preguntaran por qué canta."
Dice Céspedes
en el prólogo:
- Por eso sus
versos a pesar de los defectos que adolecen, arrebatan y seducen; ella
pinta lo que siente; pero lo hace con tanta verdad de colorido, que su
sentimiento se transmite como el fluido magnético al corazón de los que
oyen sus acentos inspirados. -
Continúa Juan
J. Remos comentando:
“Carlos Manuel
de Céspedes, desde luego, no conoció más que los poemas que integran el
volumen publicado en 1861, y en el que predominan los versos de la primera
etapa. Que el caudillo de La Demajagua era hombre de excelentes lecturas y
de buen gusto lo revelan algunos de sus escritos llegados hasta nosotros y
que denuncian una prosa elegante y cuidada; lo justifican algunos versos
de discreta ambición; lo atestigua este propio prólogo a que acabamos de
referirnos y el reparo que entraña la cita que hemos transcrito. El
relieve de Céspedes en Bayamo (Ciudad por entonces de las más cultas de la
Isla) como una de las figuras más destacadas del movimiento intelectual de
aquella localidad, en que la curiosidad literaria, la actividad artística
y la información sobre la marcha del pensamiento en el mundo eran
patentes, ostentando como centro de esa tónica social que tanto distinguió
a aquella cuna de patriotas y de poetas, los prestigiosos salones de La
Filarmonía; el relieve de Céspedes, repetimos le daba cierta autoridad
consagradora. Su fama de orador, de poeta, de jurista, de autor dramático,
de "dandy", había cundido y daba a su opinión un crédito indiscutible. Y
que él miraba bien lo que decía (consecuente con el crédito ganado) lo
abona el sentido ponderado con que está redactado el reiteradamente citado
prólogo, en el que a pesar de los lazos que lo unían a Úrsula, no deja de
hacer constar los defectos que aprecia, aunque reconoce y proclama las
dotes y los aciertos que se estiman en el conjunto de aquel primer libro."
"Por lo justo y
lo preciso de ese juicio, no creemos inoportuno insistir en la cita de
Carlos Manuel; más aún cuando la edición en que vio la luz es una rareza
bibliográfica:"
- El que
pretenda hallar en el adjunto tomo grandes conocimientos, rasgos de una
instrucción desmedida, bellezas de arte, en fin, que lo cierre desde
luego, pues no podría satisfacer su anhelo. El que busque en él los
delirios de una alma apasionada y tierna, el amor y la amistad, el
patriotismo, todos los sentimientos nobles, todas las virtudes heroicas,
expresadas en versos armoniosos, léale desde el principio hasta el fin.
Úrsula no es la poetisa de arte que canta con la cítara en la mano; es la
poetisa de la naturaleza que canta como las aves y que suspira como los
céfiros; en sus composiciones la cabeza es poca cosa y el corazón lo es
todo.....Mas no se crea por esto que sus composiciones son tan
esencialmente naturales, que están desprovistas de toda regla de arte;
tiene algunas que nos desmentirían si tal dijéramos. Leed "El Bien y el
Mal", "El Tiempo" y otras, y no sólo hallaréis en ellas las reglas de la
verdadera poesía, sino una notable elevación de pensamientos -.
Los párrafos
anteriores son muy significativos, tanto por la forma en que se expresa
Remos de Carlos Manuel, como por la cariñosa forma en que Carlos Manuel
alaba, sin exageración, el trabajo literario de su inspirada “sobrina”.
Para 1860
mientras Úrsula tenía 28 años, Carlos Manuel habría cumplido los 41, pero
es evidente que ambos demostraban especial interés por la música y por la
literatura. Úrsula había escrito un inspirado poema dedicado a su guitarra
en 1851 y Carlos Manuel era miembro de la Sociedad Filarmónica de la
ciudad. Me pregunto: ¿Alguna vez Úrsula, le habrá prestado su guitarra a
Carlos Manuel? ¿Alguna vez habrán convivido juntos, interpretando sus
propias composiciones y expresando sus patrióticos sentimientos?....¡quién
puede saberlo! Pero es muy posible, que alguna vez y en esos años haya
sucedido.
Ingresa a la
cárcel al ser detenido por su actitud política contraria a España. Tuvo de
compañeros de celda a su tío Lucas del Castillo y al poeta Don José
Fornaris y Céspedes. En otras dos ocasiones vuelve a pisar la prisión,
pero no es motivo para que cese su actividad intelectual, pues continua
componiendo poemas o haciendo traducciones, como la ya mencionada de La
Eneida. Esto sucede durante el primer y segundo período del Capitán
General de Cuba, Gral. Gutiérrez de la Concha.
Destaca como
abogado y hombre de negocios en la ciudad de Manzanillo a donde traslada
su residencia.
Los poemas y
producción literaria de Céspedes fue abundante y variada, en este año, el
7 de diciembre, en Guaímaro, escribe el poema titulado "La Conchita" del
cuál poseemos una copia del manuscrito de su puño y letra
Por la suma de
$81,000 compra el Ingenio de La Demajagua en Manzanillo. En agosto se
reúnen en la recién fundada logia masónica de Bayamo, denominada Estrella
Tropical No. 19, Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio.
Aguilera es nombrado Venerable Maestro, pero en realidad preside un comité
insurreccional. La siguiente reunión fue en la Casa de Pedro (Perucho)
Figueredo. Allí mismo, Figueredo se sentó al piano y compuso la música del
Himno Nacional.
Se integra el
Comité de Bayamo y ausculta Holguín, Santiago, Camaguey y Las Villas.
Se une Carlos
Manuel de Céspedes al movimiento insurreccional.
Céspedes
encabeza la conspiración en Manzanillo.
Cisneros
Betancourt encabeza la conspiración en Puerto Príncipe (Camagüey).
El y Bartolomé
Maso pertenecieron a la Logia de Tinima de Puerto Príncipe
En enero muere
de tisis la primera esposa de Céspedes, Maria del Carmen.
Céspedes funda
en abril la Logia de "Good Faith" en Manzanillo y se convierte en Gran
Maestro. El 3 de agosto de 1868 se acuerda la primera reunión
intermunicipal, por los comités de Camaguey, Holguin, Tunas, Jiguani,
Manzanillo y Bayamo, representada por Salvador Cisneros Betancourt,
Belisario Álvarez, Vicente García, Francisco María Rubalcava, Felix
Figueredo, Donato Mármol, Carlos Manuel de Céspedes, Jaime Santiesteban,
Isaías Masó, Vicente Aguilera y Maceo Osorio, esta reunión tiene lugar en
la finca de Jesús María y al día siguiente en San Miguel. Céspedes e
Isaías Masó representaban a Manzanillo y Vicente Aguilera a Bayamo.
Por esta época
debe iniciarse una relación amorosa entre Carlos Manuel y Candelaria
Acosta Fontaigne, joven mestiza de apenas 17 años de edad que era hija de
su Mayoral en La Demajagua, Juan Acosta. Candelaria a quien Carlos Manuel
llamaba “Cambula” se hizo célebre por haber confeccionado la bandera
enarbolada el mismo día de la insurrección. De esta unión nacieron dos
hijos reconocidos por Carlos Manuel, Carmita y más tarde Carlos Manuel.
El Comité de
Bayamo fija el 24 de diciembre, fecha de inicio de la rebelión. Céspedes
impaciente adelanta la fecha al 14 de octubre pero la conspiración es
descubierta por el Capitán General Español Valmaseda. El 7 de octubre se
recibe telegrama cifrado en Bayamo, ordenando detener a Céspedes. El
telegrafista Nicolás de la Rosa previene a Céspedes a través de un sobrino
de éste llamado Ismael Céspedes, hijo de su hermano Francisco Javier.
Desde el 8 de
octubre Céspedes convoca a los patriotas. Empiezan a reunirse en el
Ingenio de "La Demajagua" de su propiedad. La Demajagua se encontraba al
este de Manzanillo. En el ingenio redacta y discute el manifiesto que
habría de dar a conocer.
En octubre 10
da el Grito de la Independencia en Yara. Encabeza la Insurrección al mando
de 147 hombres y poco a poco va creciendo el número de partidarios que lo
siguen, llegando a tener cerca de 17,000 hombres.
El poeta José
Joaquín Palma salva su vida gracias a la intervención de un desconocido
agricultor, que trabajaba en la Hacienda El Dátil de nombre
Máximo Gómez quién llegó a convertirse en general y héroe de la
Independencia de Cuba. Dato curioso es el hecho de que El Dátil pertenecía
a la familia Céspedes Orellano
En octubre 18,
junto con Aguilera y Marcano toman la Ciudad de Bayamo. Perucho Figueredo
reparte volantes con la letra del Himno Nacional Cubano y para el 20 de
octubre se interpreta en Bayamo, por primera vez en la historia.
"Al combate
corred Bayameses, que la Patria os contempla orgullosa" "No temáis
a una muerte gloriosa, que morir por la patria es vivir"
Carlos Manuel
Céspedes es llevado en ese día y bajo palio a la Catedral, donde se le
asigna el título de Capitán General de la Cuba Libre y dirige un
emocionado discurso declarando la libertad de todos los esclavos
insurrectos.
Pronto enfrenta
a la oposición de Camagüey, que no le perdona haber adelantado el
levantamiento y haberse adjudicado el cargo de Capitán General. Este grupo
encabezado por Salvador Cisneros Betancourt, decidió mientras tanto
retrasar su apoyo a la insurrección, lo cuál permitió a los españoles
preparar con más comodidad la recuperación de Bayamo. Céspedes y sus
generales Donato Mármol y Modesto Díaz, planearon la defensa de Bayamo en
base a impedir que los españoles cruzaran el Río Cauto, pero Mármol
impetuoso da la orden a sus tropas de cruzar el río y sorprender a
Valmaseda, pero falla y dando un rodeo los españoles recuperan Bayamo.
Bayamo es el
símbolo de la rebeldía Cubana y sus habitantes antes de permitir su
rendición a las tropas de Valmaseda, incendian todas sus casas y
convierten la ciudad en gigantesca antorcha el 12 de enero de 1869. Por
azares del destino, la casa que fue de la familia Céspedes y en la cual
nació el Libertador, permaneció en pie y es un Museo actualmente. Dulce el
nuevo Capitán General español, crea el Consejo Administrativo de Bienes
Embargados y confisca todos los bienes y propiedades de los insurrectos,
que se caracteriza por la rapiña de los militares y funcionarios españoles
mismos se reparten entre ellos los bienes y riquezas confiscados. Ante las
diferencias de los jefes rebeldes, fundamentalmente los de Camagüey, en
abril 10 de 1869 en el pueblo de Guaímaro se proclama la Constitución del
mismo nombre que es redactada por Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana.
Aprobada por
todos nace allí la República de Cuba en Armas y las discrepancias
políticas entre los líderes de Camagüey, Bayamo y Manzanillo quedan
zanjadas.
La esclavitud
queda abolida, en la nueva Constitución, Carlos Manuel de Céspedes es
nombrado Presidente de la República, Salvador Cisneros Betancourt preside
la Cámara de Representantes y Manuel de Quesada y Loynaz es nombrado Jefe
del Ejército. La Cámara tiene facultades para destituir al Presidente y al
Jefe Militar.
Céspedes
ambicionaba la Independencia total y absoluta de Cuba, mientras que
Cisneros Betancourt se inclinaba por la anexión norteamericana. El
gobierno en armas, establece su asentamiento en Guaímaro pero no tardan
los españoles en desalojarlo de dicho lugar. Oscar de Céspedes y Céspedes,
hijo del primer matrimonio de Carlos Manuel es capturado junto con el
expedicionario Goicuría y se ejerce presión sobre su padre para que se
entregue a cambio de salvar la vida de su hijo. Carlos Manuel se niega y
menciona que todos los cubanos son sus hijos y de allí proviene el nombre
de Padre de la Patria, por el cuál se le conoce.
El 4 de
noviembre, Carlos Manuel de Céspedes contrae segundas nupcias con Doña Ana
de Quesada y Loynaz, hermana de Manuel de Quesada y Loynaz.
El gobierno en
armas, errante, se traslada a Berrocal, Sabanilla y Magaramba. La Cámara
de Representantes objeta las actitudes de Manuel de Quesada y lo
destituye. Céspedes pretende que le acepten la renuncia en vez de
destituirlo, pero le es negada, entonces decide enviarlo a Nueva York en
misión oficial.
En marzo 29 es
fusilado Oscar Céspedes y Céspedes, hijo de Carlos Manuel.
Estando en
Magaramba, el poeta Juan Clemente Zenea, que viajaba con salvoconducto
español, engaña a Céspedes y éste lo recibe en la creencia de que es un
emisario rebelde, ganándose su confianza al paso de los días. El 13 de
diciembre, acompañada por Zenea, Ana de Quesada inicia su viaje rumbo a
Nueva York, pero es detenida junto con Zenea, por los españoles. Tras
múltiples peripecias y vejaciones, finalmente Ana de Quesada es dejada
libre. Llega a Nueva York y vive con su Mamá y sus hermanas Caridad y
Conchita, tiempo después Ana descubre que está embarazada.
En febrero
Céspedes se lamenta de que Manuel de Quesada no haya regresado a Cuba
encabezando una expedición y se lo comenta a su esposa por carta.
En julio
desembarca Rafael de Quesada, hermano de Ana, con una pequeña expedición y
Céspedes recibe las primeras cartas de Ana desde Nueva York. Ana le
comenta en sus cartas de las divisiones e intrigas entre los grupos
cubanos representados por Aldama y Manuel de Quesada, su ex-jefe militar
exiliados en Nueva York y para ello Céspedes envía a Nueva York al Gral.
Vicente Aguilera y a su compadre Ramón Céspedes y Barrero, como
negociadores.
Ramón Céspedes
y Barrero era hermano del tatarabuelo Manuel Céspedes y Barrero y muy
allegado y de las confianzas de Carlos Manuel. Muchos años después, en
1885, lo encontramos como Juez Municipal en Manzanillo y él es quién firma
el Acta de Nacimiento de la Tía Delfina Aguirre Betancourt, que nació en
ese año.
Céspedes recibe
carta de Manuel de Quesada sincerándose y el primero comenta con Ana que
la mejor forma de hacerlo, sería que arribara a Cuba con una gran
expedición. El conflicto que tuvo Manuel Quesada y Loynaz con Céspedes fue
que el primero deseaba manejarse como Jefe Militar, pero sin obedecer
ordenes del Gobierno en Armas que estaba formado por la Cámara de
Representantes y el Presidente. Como anécdota debe mencionarse que el
Gral. Manuel Quesada y Loynaz, participó activamente en el ejército
mexicano luchando al lado de Don Benito Juárez en contra del Imperio
encabezado por Maximiliano.
Céspedes le
envía a Ana una carta escrita por La Cambula, amante del primero antes de
casarse y le pide que sea generosa y comprenda que la única relación que
los une es la "hijita" que tuvo con ella y que el ama.
Céspedes se
entera por carta que Ana quedó embarazada antes de partir y en agosto
tiene jimaguas (gemelos) que llevan el nombre de Carlos Manuel y Gloria
Dolores, ambos de apellidos Céspedes y de Quesada.
Juán Clemente
Zenea muy discutido personaje y literato distinguido, es fusilado en La
Habana el 25 de agosto de 1871, considerado traidor tanto por los rebeldes
insurrectos, como por el gobierno colonial español que ordena su muerte.
Carlos Manuel
de Céspedes le anuncia a Ana la captura de toda la familia de su hermano
Pedro Céspedes por los españoles y que la familia de su hermano Javier
logró escapar pero perdiéndolo todo. También dice que la familia Milanés
fue robada y asaltada.
Respecto a
Zenea escribe: "Corrió la noticia de que Zenea había sido fusilado y lo
sentíamos cuando ignorábamos su traición, pero hoy lo que se siente es que
no lo hayan hecho pedazos."
El 8 de octubre
el Gral. Ignacio Agramonte rescata de manera heroica al Brigadier Julio
Sanguily, que había caído preso de los españoles.
Céspedes le
pide a su esposa Ana que permanezca viviendo al lado de su madre en Nueva
York, que no trate regresar a Cuba, pues no es lugar para una mujer
decente, en esos momentos de la terrible guerra que vivían. En agosto
comenta a su esposa por carta: "Carlitos, Javier, Pedro y la demás familia
andan por Oriente, el primero está en Manzanillo". Se refiere a sus dos
hermanos Pedro y Javier y a su hijo Carlos Manuel Céspedes y Céspedes, de
su anterior matrimonio.
Por parte de la
familia Quesada, José Ignacio hermano de su esposa Ana, siempre fue su más
fiel y más leal acompañante, con Manuel Quesada no llevaba buena relación,
pero con Rafael Quesada la relación fue mejor, pues encabezó varias
expediciones. Otras dos hermanas de Ana de Quesada, Caridad y Concepción
estaban junto con su madre en Nueva York. En Cuba permanecía todavía la
hermana de Carlos Manuel, Francisca de Borja, a quién llamaba Borjita.
Para estas
fechas Máximo Gomez
(el agricultor de El Dátil), ya tenía el rango de General del Ejército y
luchaba con denuedo en contra de los españoles.
En octubre
comenta su visita a la casa de Cambula, para ver a su "hijita", quizá por
última vez, pues le habían recomendado que Cambula por su seguridad debía
marchar al extranjero. El 27 de noviembre son fusilados injustamente 8
estudiantes de medicina en La Habana por el llamado grupo de Los
Voluntarios al mando del Gral. Dulce
En enero
escribía Céspedes a su esposa Ana: "Trina y Borjita deben estar a esta
fecha en Jamaica. De Javier y Ricardo hace días que no tengo noticias
ciertas. Estoy temiendo una desgracia". Como dije Javier y Borjita eran
sus hermanos, Trina (María Trinidad) era la esposa de Francisco Javier y
Ricardo parece ser el hijo de Javier y Trina.
Céspedes se
mostraba desesperado por la ausencia de expediciones y escribe: "Y en
efecto es de creer, en vista del tiempo transcurrido desde la última
remesa, que allí nadie se acuerda de nosotros, para enviarnos recursos".
También dice:
"Los asaltos, saqueos e incendios por los españoles de Boquerón, donde yo
tenía una finca a 4 leguas de Manzanillo" y después. "En noches pasadas
robaron a Emilio Céspedes 11 onzas de oro...", y más delante: "José
Ignacio que ya estaba bueno, recayó y ahora tiene una úlcera muy fea en
una pierna. Yo gozo de buena salud, temiendo siempre perderla".
Hasta ahora
desconozco exactamente de quien era hijo Emilio Céspedes.
En el mes de
marzo comenta: "Al fin tuve el gusto de saber de Javier y Ricardo, están
buenos...". "Comprendo los motivos que te habrán impedido escribirme, pero
a veces me figuro que me has olvidado...", "Javier y Ricardo se han
incorporado ya conmigo, trajeron la noticia de la toma e incendio del
pueblo El Dátil a una legua de Bayamo".
Ya comenté
arriba que "El Dátil era una propiedad de los Céspedes Orellano.
En abril recibe
cartas de Ana y escribe: "Por fin algo de tu
boca, supe relativo a nuestros idolatrados mellizos, sin embargo de que
habría quedado ignorante del nombre del varón, si mi hermano Pedro no me
hubiese dicho en su carta, que venía a aumentar la lista de mis
homónimos.....En cuanto al nombre de la niña no obstante que es a lo que
siempre con nobleza y dignidad he aspirado, me habría sido mucho más
dulce, e innegablemente menos vergonzoso, o inmodesto, que se dijese
Anitica de Céspedes". Sus nombres: Carlos Manuel y Gloria
Dolores
También dice:
"Paramos el 6 en la boca del Baguano, donde
presencié el espectáculo de la marea después de 3.5 años que deje de verlo
en La Demajagua"
En mayo el
Gobierno de Céspedes queda en custodia del contingente de Máximo Gómez y
mientras tanto su hermano Javier, con su hijo Ricardo parten a Bayamo.
Julio Sanguily pierde un brazo en la guerra y el Gobierno decide su
traslado al extranjero. Céspedes seguía insistiendo sobre la expedición de
Manuel de Quesada.
Escribe a su
esposa Ana: " Me complace que la naturaleza nos
haya compartido la semejanza de los gemelos, porque presagio que la niña
será muy buena, pues pareciéndose a mí forzosamente habrá de ser fea y
rara es la fea que sale mala. En cuanto al varón puede que cambie de
carácter, porque yo de niño creo haberte dicho que era muy manso. Mas
luego me volví un diablo encarnado".
En otra carta
dice: "Ocho meses van pasados sin recibir carta
tuya, ni recursos del exterior, ocho meses de tormentos para mi corazón
por todos lados y ocho meses que son una prueba más de mi constancia y la
de los Cubanos".
"José Ignacio está al sanársele completamente la
llaga". Y después dice:
"Tuve el gusto
de recibir la tuya del 24 de febrero y saber por tu boca de nuestros
queridos gemelos. Mucho deseo abrazarlos a todos".
Céspedes tiene
problemas con el comportamiento del Gral.
Máximo Gómez y
dice: "Llegó su insolencia hasta contestar con
sarcasmo y agotada la paciencia fue necesario largarle un golpe"
Para el mes de
julio escribe: "El ansiado correo del exterior
llegó por fin el día 13, para mi con el disgusto de no haber recibido
carta tuya, no obstante que por las de Pedro y Borjita supe que tu, que
eres hoy mi prenda más cara en el mundo, después de Cuba y mis adorados
mellizos, continuáis en perfecta salud".
En agosto dice:
"Muy amada esposa mía: a esta fecha aún no he
tenido el gusto de ver tus adorables letras; hace como 6 meses que no me
llegan cartas tuyas.."
y después:
"Se
cumplió este día un año del desembarco de Agüero, es decir un año que no
recibimos un grano de pólvora, ni un fusil, ni un hombre!" y
hablando de su cuñado José Ignacio: "Cada vez
tengo lugar de apreciar el buen carácter de José Ignacio. Vive muy unido
conmigo y muy sumiso a mi voluntad. No se atreve a hacer nada sin
consultarme y no altera en lo más mínimo mis costumbres. Me cuida como una
mujer y mucho más que mi propio hijo. Así que lo quiero entrañablemente y
me sería muy sensible separarme de él. Te digo todo esto (Ana) porque
aunque ya tu parece que no me amas, te complacerás por tu hermano y la
demás familia se alegrará de saberlo. ¿No es cierto ingratona?".
Y más delante:
"Cumplieron en este mes, un año nuestros queridos
hijitos y aún no los he conocido. ¡Ay, tal vez no los conoceré nunca!
También hizo 20 meses que no te veo. En esa eternidad, ¡cuantos dolores!
Esto lo recordé el 13 y no obstante mi entereza y la firme resolución que
tengo formada de morir, si no doy la libertad a mi Patria, resolución que
creo me apruebas y debes aprobarme, te confieso que sufrí una angustia
mortal y para vencerla necesité de toda la fuerza de mi voluntad.” “Es
cierto que no hay sacrificio comparable al de vivir separado de ti y de
las prendas de nuestro amor, pero cuando veo tantos cubanos que olvidaron
a su Patria, o que la abandonan por estar reunidos con sus familias; me
avergüenzo y afirmo más mi juramento para que un día pueda decirse que
Cuba ha producido siquiera un hombre digno."
Para septiembre
y aún sin recibir carta de Ana escribe: "Muy
cerca viven las Cancino, jóvenes de Bayamo que han atravesado por todas
las peripecias de la revolución, solas, honradas y constantes. Las dirige
una hermanita mayor, poetisa que se firmaba Consuelo, cuyo talento es todo
hijo de la naturaleza. Se han refugiado en este lugar, el Asturias
Cubano."
Para octubre
Céspedes escribe: "Mi queridísima Anita de mis
ojos: Ha vuelto a llegar correo de donde tu sabes y no he recibido todavía
carta tuya". Y después:
"Ayer
celebramos el 4o. Aniversario de nuestro glorioso alzamiento; y aquí vino
de molde aquello de los pajarillos de los poetas que al alba se levantan
festejando tu día; pues en este campamento no habíamos oído ruiseñores y
sin embargo desde la víspera muy temprano una bandada de esos cantores se
presentó casi encima de nuestras cabezas y empezó con sus trinos a llenar
de armonías el espacio."
Para noviembre
escribe: "Ayer me repitió la calentura; hoy tomé
el quinino; tengo molestia en la cabeza. Los ayudantes han mejorado de
salud, pero José Ignacio sigue todavía malo." Y luego más
adelante: "El día 4 de noviembre fue mi santo y
el tercer aniversario de nuestro matrimonio, dos fases de la vida, de la
vida de familia que me complazco en enlazar".
Al llegar
Manuel Betancourt y Betancourt con una pequeña expedición, el campamento
se llena de regocijo y Máximo Gómez, Calixto García y la multitud gritaban
¡A Occidente! Vamos a Occidente! ¡Que sea yó, Sr.
Presidente! Yo; para mí!, le suplicaba el Gral. Máximo Gómez a Céspedes.
Recuérdese que
el éxito de la Insurrección dependía mucho de lograr que el levantamiento
prendiera en el occidente de la Isla y tanto el Gral. Máximo Gómez como el
Mayor Ignacio Agramonte estaban deseosos de lograrlo.
Más adelante
dice: "Aumentó mas la común satisfacción al
haberse sabido que el Mayor Gral. Ignacio Agramonte Loynaz me había
enviado comunicaciones directas en términos cordiales asegurándome de la
buena disposición de las fuerzas a su mando para sostener el prestigio del
Gobierno de la República." Más adelante Carlos Manuel Céspedes comenta:
"Betancourt tuvo la amabilidad de traerme tus cartas y tus retratos con
los niños en brazos. No puedes formarte una idea del gozo que sentí al ver
todos aquellos rostros idolatrados..."
Y en relación
con la carta recibida de Ana dice:
"Mi corazón
debía latir satisfecho (por los éxitos de la insurrección) y yo volvía mis
ojos a mi hogar domestico, donde esperaba encontrar el amor, la felicidad
y el reposo. Tu carta ha venido a amargar mi ventura y destruir mis más
queridas ilusiones."
Enseguida y en
una página entera, ante la aparente queja de Ana por su precaria situación
económica, le expresa la forma en que el ha tratado de resolver su
problema económico y su ansiedad y desesperación. De igual forma le
reitera por que razón ella y sus hijos no deben regresar a Cuba, dado que
los peligros del viaje y la vida errante que llevan, cambiando su posición
de manera continua haría imposible la vida en familia. Ante las dudas que
tiene Ana respecto a su fidelidad, Céspedes le escribe:
"No puedo ser feliz sino a tu lado adoro a
nuestros hijitos, deseo para ellos un porvenir dichoso, y si es cierto que
soy hombre y sujeto a todas las flaquezas humanas, podré cometer un desliz
en cualquier sentido, (mas) no lo es menos que nunca tendré una amante,
¡te lo juro!"
y más adelante
dice: "Y de aquí tomo pie para rogarte que nada
compres para mi de tu bolsillo, mientras no mejore tu situación"..."Yo
todavía vivo en la opulencia. Mira: de cinco camisas viejas que tenía,
pude darle la mejor a Betancourt que no traía ninguna". Y
copiándole parte de su diario, escribe: "....y la
esperanza de ver a mi Anita, a pesar de que ya han pasado 2 años desde que
se separó de mi lado, en todo este tiempo, ni un momento la he apartado de
mi memoria. Cada día la amo más y se han añadido a mis padecimientos los
que considero la agobian en tierra extraña y con dos niños gemelos que
cuidar."
Casi al final
del año dice en relación a su enemigo político, presidente de la Cámara de
Representantes, Salvador Cisneros Betancourt, Marqués de Santa Lucía:
"Por la noche la música completó la obra con retreta y baile. El Marqués
de Santa Lucía estuvo dos días borracho, hablando cosas inoportunas y
siendo el ludibrio de la soldadesca."
Después dice y
esto aclara quién era Emilio Céspedes:
"Emilio
Céspedes, el hijo de mi compadre (Ramón Céspedes y Barrero, que envió a
Nueva York), que estaba comprometido a casarse con Candelaria Figueredo,
se separó de mi lado para casarse con Mercedes Cancino y ayer he recibido
la noticia de que ha muerto de enfermedad. Participo de ese nuevo
sentimiento de su buen padre."
En febrero
escribe: "Vino el correo del extranjero y no me
trajo carta tuya. Aunque me pesa, no lo extraño porque bien veo que como
parece te pesa escribirme."
Más adelante
dice: "Yo sigo ahora bien de salud y voy
reponiéndome a grandes pasos, creo que no volveré a tener otra
indisposición durante la guerra. Cuando me escribas, mándame entre la
carta la medida del alto y del grueso por los hombros de cada uno de mis
queridos gemelos, expresando la fecha en que se midió."
En marzo le
escribe a Ana: "los retratos deben estar muy
parecidos pero con la diferencia de traje, peinado y creciente gordura, te
hallo muy diferente de la que se marchó de la insurrección y realmente así
será tal vez en todo, a lo menos en el genio, parece que se te está
poniendo muy malo y conmigo principalmente."
Las acciones
militares del Mayor Gral. Ignacio Agramonte y Loynaz en Buey, Curaná,
Lázaro y Cocal del Olimpo, abriéndose paso para burlar la línea defensiva
Júcaro a Morón y llevar la rebelión armada a través de Las Villas hasta el
extremo occidental de la Isla, suponía una gran victoria y el
reconocimiento mundial de una República en armas, unificada por un mismo
ideal. No quiso el destino que fuera Agramonte quien realizara esta
hazaña, pues una bala enemiga, el 11 de mayo en el potrero de Jimaguayú lo
derriba y pierde la vida.
En el mes de
junio y a raíz del ataque de una columna española de 900 hombres que les
disparó 16 cañonazos escribe Céspedes:
"Las balas
y las granadas me pasaban sobre la cabeza y hacían explosión a corta
distancia. ¡Era divertido!"
En el mes de
julio le escribe una larga carta en son de queja a su “hermanita” Caridad
(hermana de Ana) que vive en Nueva York y le dice: “Días hace querida hermanita que estoy muy triste y me atormenta esa
terrible idea. No tengo un día de placer; los males me persiguen; la vejez
me ha entrado de repente; pero no creas por eso que desmayo, ni me
desaliento en mi empresa que creo asegurada, sino que los disgustos
domésticos me agobian. ¡La familia me hace desgraciado! Por eso me ha
servido de muchísima complacencia la descripción que me haces de las
gracias de mis idolatrados mellizos. Con ella he gozado como si estuviera
viéndolos y ese será mi único consuelo, porque yo no los veré nunca;
moriré sin tenerlos en mis brazos, sin conocerlos siquiera mas que por
mudos retratos."
Para el 6 de
julio una expedición comandada por Rafael de Quesada, desembarca en la
Isla, pero tuvo la desgracia de que se rompieran los botes y no pudo
desembarcar mas que una parte del cargamento, sobre esto dice:
"Yo no pude ir en persona porque el camino era
largo y sumamente escabroso de suerte que siempre llegaría tarde. Mandé a
Carlitos (Céspedes y Céspedes su hijo) y este me trajo una maleta
con....." y sigue la descripción de los efectos personales que
le envían, entre ellos 2 botes de quinina y 14 cuadernillos de papel y
polvos dentífricos, que mucho antes había solicitado.
En otra carta
le escribe a su esposa Ana: "Querida esposa:
recibí tus cartas del 20, 23, 28, y 31 de mayo y 27 de junio de este año;
quisiera contestarte con la mayor extensión acerca de los asuntos
domésticos; pero de naturaleza tan reservada son, que sería necesario
escribir demasiado en cifra o exponerme a tener los secretos de familia
divulgados por los españoles que pueden interceptar esta correspondencia;
lo primero es materialmente imposible, dadas las circunstancias mis males
y ocupaciones y en lo segundo no imitaré tu ejemplo, cometiendo semejante
imprevisión, por no decir imprudencia. Prefiero sufrir callado y que se
interpreten erróneamente mis sentimientos, como yo estoy acostumbrado a
verlo. Nada más puedo decir ahora"
Y ante las
aparentes recriminaciones y exigencias de Ana en sus cartas, que no son
totalmente claras, pero que según deduzco giran acerca de la mala
situación económica, los celos no contenidos por la larga separación que
llegaba a más de un año y medio y la imposibilidad de que Céspedes
aceptara que ella viajara a la Isla, le contesta pero en términos poco
comprensibles y más adelante dice:
"Yo estoy bien
persuadido de que no he de volver a verte; por que moriré en la guerra, o
alguno me matará antes. Nunca conoceré a nuestros hijitos mas que por
retratos, pues también su tierna edad los expone mucho a una desgracia. Tu
misma padeces; y así es que siempre estoy esperando que cada correo me
traiga la noticia de un funesto acontecimiento, Mi corazón me presagiaba
la enfermedad que ahora han sufrido y todo esto se añade a mis penas
porque los amo y a ti lo mismo, aunque no quieras creerlo."
En otro párrafo
expresa: "Te doy gracias por lo que me dices me
tienes preparado pero de aquí en adelante no quiero que me mandes nada; ni
armas, ni medicinas, ni ropa, ni nada, Guárdalo todo para ti y los
chiquitos. Yo estoy satisfecho con lo que tengo. Vivo en una choza o a la
intemperie. Como lo que me dan, aunque sean los reptiles más inmundos.
Ando vestido y calzado de una manera grotesca, pero honesta. No tengo
necesidades. Hasta ahora me defiende la lealtad de los que me rodean; el
día que me falte no sabré morir peor que Ayestarán."
Y sigue después
en relación con partidas destinadas al socorro de los miembros del
Gobierno que se encontraban en la mas extrema pobreza:
"¿Y es posible que haya cerebro bien organizado
que piense que voy a distraer de los fondos públicos miserables cantidades
para asuntos particulares? Para eso habría guardado mi dinero que era
bastante y mucho más de lo que se ha girado"...."En
cuanto a mi, tengo mi conciencia tranquila y desprecio esas calumnias. He
cumplido con mi deber. Mi conducta está en la expectación pública. No
juego, No me embriago, no enamoro, ni siquiera paseo. Trabajo sin
descansar por Cuba, no puedo asegurar que lo haga con acierto, pero es con
buena fe. No robo, no mato, no violo, no hago intencionalmente agravios a
nadie. Procuro proceder imparcialmente en mis resoluciones, y que haya
orden y justicia. Jamás transigiré con los españoles sino bajo la base de
nuestra Independencia. Más no puedo hacer, no soy santo.” “Si no están
conformes, tomen su Presidencia el día que quieran. ¡Ojalá fuera mañana!
¡Cuidado un día no la dejen caer por tierra! Para nada la apetezco. Yo
quiero ser el primer independiente, y adonde quiera que vaya tendré que
comer, porque yo sé trabajar. No le tengo miedo a nadie, ni a nada! Por
ser Presidente no voy a sacrificar mis sentimientos ni mis otros deberes."
Y después
Céspedes escribe en relación a las cartas de Ana:
"Sentí muchísimo las que tuve que devolverte; pero hoy no puedo
conservarlas. Voy a reducirlas todas a cenizas, aunque se me destroce el
alma. En eso no hay bajeza y es para bien de todos. No quiero que los
enemigos se enteren de las confianzas que tienes conmigo."
Más adelante y
en relación a su visita a Cuba:
"Aunque creo que
ya habrás desistido de ese pensamiento, te aconsejo que no sueñes siquiera
con venir ahora a Cuba con Rafael, ni con nadie; pues además de que
existen los mismos motivos que antes, siempre estaré lejos del lugar del
desembarco..."
En relación con
sus hijos escribe: "Los dos últimos retratos de
los niños, son los que tengo en mi cartera. Todos los días los saco para
contemplarlos. Me río con ellos al ver la facha que tienen; pues Charlie
parece un malayo y Gloria está hecha una furia, con la bemba tan estirada
y queriendo romper el llanto. Después los beso y los guardo...."
Refiriéndose a
Cisneros Betancourt dice lo siguiente que sugiere cierta relación familiar
con él o con Agramonte que llevaba el apellido Loynaz:
"Al Marqués le di las noticias de familia que
contienen tus cartas y le ofrecí mis servicios. Con esto y que supo que la
muerte de Agramonte, me había afligido mucho, pareció que se había
arrepentido de sus maquinaciones, pero la ilusión duró pocos días."
Para fines del
mes de septiembre escribió en relación a su conflicto con la Cámara de
Representantes: "Desde hace días está
anunciándose la reunión de la Cámara para chocar conmigo y llegar tal vez
hasta la deposición..."
Y más abajo
dice: "Como es probable que si no logro conjurar
la tempestad, al recibo de esta ya no sea Presidente, bueno sería que se
arreglase con Rafael que venga a buscarme en un vapor en el día y punto
que señale con anticipación."
Y enseguida:
"Este aviso no debe preocuparte. Era esperable;
los pueblos son más ingratos que los reyes. Deben ser servidos con
desinterés. No por eso se enfríe nuestro amor a Cuba, ni el deseo de
liberarla de sus opresores. Tu vista y la de mis adorados hijitos me
servirá de suficiente consuelo al destierro."
El 1o. De
octubre escribe: "Te advierto que es falso que el
Marqués haya estado en el ataque de Las Yeguas, como dijeron los
españoles. Desde 1871 se vino huyendo a Oriente, donde no ha hecho mas que
tratar de perjudicar y ponerse en ridículo. Para no pasar trabajos en
Camagüey, no fue camagüeyano."
Enseguida dice:
"La legislatura se ha abierto con una crisis. El
Marqués ha presentado su renuncia de la Presidencia de la Cámara. Se
ignoran los verdaderos motivos; pero se dice que porque los compañeros lo
acusaban (a la sordina) de agitar mi deposición para conseguir la
Presidencia de la República."
El día 11 de
octubre le escribe a su esposa Ana: "Anita: hasta
hoy no ha procedido la Cámara a la deposición, pero me ha dado toda clase
de muestras de hostilidad y por último no ha querido acompañarme hasta
este lugar, donde hemos celebrado el aniversario del 10 de octubre."
Se refiere al
5o. Aniversario del Grito de Yara. Enseguida y refiriéndose a un hecho de
guerra del Mayor Gral. Calixto García Iñiguez, menciona los nombres del
Teniente Coronel Enrique Céspedes y al Coronel Ismael Céspedes por su
heroico comportamiento en la batalla, desconozco la relación familiar que
tenía con ellos.
Para el 21 de
noviembre en otra carta menciona lo siguiente: "La patria está de luto y llora la muerte de tantos hijos beneméritos. Mi
pobre hermano Pedro, selló con su sangre el juramento de volver a Cuba. Yo
le había dicho que permaneciera en el extranjero, ocupado en el servicio
de la patria, conforme le permitieran sus males y así podría atender
también al cuidado de sus hijos. Su patriotismo lo arrastró y ha muerto en
el campo del honor. Dichoso el que ha ceñido este lauro inmortal. Su
gloria inmarcesible me consuela de su muerte."
En relación con
su deposición de la Presidencia de la República, esta tuvo lugar el 28 de
octubre de 1873, ocupando su lugar, como el lo había dicho Salvador
Cisneros Betancourt, Marqués de Santa Lucía, y en la misma carta se
refiere a estos hechos, sin mostrar ninguna queja y ningún resentimiento,
de la siguiente manera:
"En cuanto a mi
deposición he hecho lo que debía hacer. Me he inmolado ante el altar de mi
Patria en el templo de la ley. Por mí no se derramará sangre en Cuba. Mi
conciencia está muy tranquila y espera el fallo de la Historia. Y pongamos
aquí punto final a la política."
Menciona
después a sus familiares más cercanos que lo acompañan en la guerra y que
ya hemos dicho que eran su cuñado José Ignacio Quesada y Loynaz, su fiel
ayudante; Carlos Céspedes y Céspedes, el hijo que le quedaba de su primer
matrimonio, dado que Oscar murió fusilado; Javier Céspedes y del Castillo,
el hermano que le quedaba puesto que Pedro estaba recién muerto y Ricardo
Céspedes que aparentemente era hijo de Javier. A continuación lo que de
ellos dice: "Estoy en buena salud y con muchos
deseos de verte así como a la demás familia. Lo mismo José Ignacio y
Carlitos, Javier y Ricardo que andan por Bayamo buenos. Salvo la
separación y las desgracias de la familia, no me inquieta hoy otra cosa
mas que a los otros cubanos comprometidos en la lucha con España."
Unos días
después de la deposición de Céspedes de la Presidencia, el barco Virginus
que transportaba pertrechos para la rebelión, fue detenido por los
españoles y muertos 50 de sus hombres de nacionalidad norteamericana. Esto
resultó ser una gran tragedia para la República en Armas, que necesitaba
con urgencia dichos abastecimientos y fue motivo de que no se organizara
después ninguna otra expedición para ayudar a la causa. Desconozco si su
hermano Pedro venía en dicho barco y formó parte de los hombres ejecutados
por los españoles, aparentemente así fue.
Ya para
terminar el año, en el mes de diciembre, escribía lo siguiente:
"Ayer me dejaron en libertad y me quedo en
Cambute. Dicen que me darán pasaporte y así puedes hacer lo que creas más
acertado sobre este particular, conforme a lo que arriba te digo; pero
avisándome antes con especificación, lo mismo que a Mariano"
El
salvoconducto jamás llegó y se ve obligado a internarse en plena Sierra
Maestra a un sitio denominado San Lorenzo, en donde permanece acompañado
solamente por su hijo mayor Carlos Manuel.
El 27 de
febrero Carlos Manuel de Céspedes, es sorprendido en San Lorenzo, por una
columna de soldados españoles del batallón de San Quintín, posiblemente
conducidos hasta allí por la denuncia de algún informante. Abandonado a su
suerte por la Cámara de Representantes y sin escolta alguna, su hijo
estaba fuera del campamento en ese momento, prácticamente ciego, intenta
defenderse y ya herido de muerte, se despeña por un barranco.
Fuente:
http://eles.freeservers.com/Carlos.htm
El levantamiento
Finalmente se
decide y organiza y dirige el Alzamiento de La Demajagua (10 de octubre de
1868) el cual es considerado como el inicio de las luchas independentistas
cubanas de la guerra de los diez años (1868-1878), le ofrece la libertad a
sus esclavos y los invita a luchar junto a él por la independencia.
Representante
del sector más radical de la revolución, plantea la abolición gradual y
con indemnización de la esclavitud, como forma de atraer a la guerra tanto
a los esclavos como a los terratenientes.
El manifiesto
Elaboró el
Manifiesto del 10 de Octubre que daba a conocer los objetivos y las causas
por las que los antiguos criollos, ahora convertidos en cubanos, se
disponían a defender de forma violenta el territorio en que vivían y que
ya comienzan a llamar Patria y nación.
En este
documento se plantea entre otros aspectos:
-
«... Nadie
ignora que España gobierna a la Isla de Cuba con un brazo de hierro
ensangrentado... que teniéndola privada de toda libertad política, civil
y religiosa, sus desgraciados hijos se ven expulsados de su suelo a
remotos climas o ejecutados sin formación de proceso por comisiones
militares en plena paz... la tiene privada del derecho de reunión como
no sea bajo la presidencia de un jefe militar, no puede pedir remedio a
sus males sin que se la trate como rebelde y no se le concede otro
recurso que callar y obedecer...»
Principales combates
Dirige las
tropas cubanas cuando el 11 de octubre se produce el combate de Yara,
primer combate y primera derrota de lo que sería el futuro Ejército
Libertador. Su actuación al conocer que sólo quedaban doce hombres es
suficiente para reservarle un lugar en la historia de nuestra Patria:
«Doce hombres bastan para alcanzar la independencia de Cuba...»
Participa y
dirige junto a otros patriotas la toma de Bayamo el 20 de octubre de ese
mismo año y se le ve junto a Pedro Figueredo en el acto donde por primera
vez se entona nuestro Himno Nacional.
Destitución
Representante a
la Asamblea de Guáimaro por la antigua provincia de Oriente defendió, en
contra del criterio de Ignacio Agramonte y otros, la necesidad de un
gobierno dirigido por los militares sin el peso de civiles que impidieran
el desarrollo rápido de acciones militares. Por su labor en esta asamblea
en torno a la búsqueda de la unidad fue nombrado Presidente de la
República en Armas. Su mandato se extiende desde 1869 hasta el 27 de
octubre de 1873 en que la Cámara de Representantes lo destituye. El acto
jurídico ocurre en el poblado de Bijagual de Jiguaní, según nos narra
Eusebio Leal Spengler: «en presencia de un fuerte
contingente de tropas mambisas y de altos mandos militares de la
Revolución».
Durante meses
se le ve vagando junto a la impedimenta, pues el Gobierno le niega la
autorización para abandonar el séquito del gobierno y marchar al
extranjero. Su objetivo: continuar ayudando a la revolución. Finalmente al
permitírsele abandonar la sede del gobierno, solo, privado de la escolta
que por el alto cargo desempeñado le correspondía, se retira a San
Lorenzo, lugar intrincado donde funciona una especie de hospital mambí. El
27 de febrero de 1874 cae combatiendo contra una tropa española que lo
descubre y trata de apresarlo.
Su destitución,
junto a la muerte de Ignacio Agramonte un año antes, abonó el camino para
que florecieran la indisciplina, el caudillismo y el regionalismo que
tanto le costarían al pueblo cubano en esa guerra.
El padre de la Patria
Su figura es un
ejemplo de desinterés y entrega total, de valentía y honradez. Sacrificó
su familia y sus riquezas por la independencia. Se le conoce como el
«Padre de la Patria» por su gesto intransigente ante la propuesta española
de liberar a su hijo Oscar, si él renunciaba a sus principios de
independencia. Iracundo, respondió, que no solo Oscar era su hijo, eran
suyos todos los hijos de Cuba que morían defendiendo la Patria.
Céspedes y el Ajedrez
Carlos Manuel
de Céspedes tuvo una fuerte relación con el Ajedrez en su vida: más allá
de la simple práctica del deporte. Estos son algunos de los hechos más
relevantes:
-
Tradujo del
francés "Las leyes del Juego de Ajedrez", libro escrito por el famoso
maestro Luis Charles de Labourdonnais y las publicó en el periódico "El
Redactor", de Santiago de Cuba, a partir del 4 de octubre de 1855.
Anécdota
El Padre de la
Patria jugaba ajedrez frecuentemente, con su ayudante Fernando Figueredo
Socarrás. Las piezas y el tablero solía llevarlas, a través de la manigua
oriental, en un burro de carga llamado Masón. Pero el Burro tenía una rara
costumbre: cada vez que sonaban los disparos ponía las patas en polvorosa,
espantado, aunque siempre regresaba al campamento mambí, al renacer la
calma.
La última vez
que esto sucedió fue capturado por las fuerzas españolas, las cuales,
posteriormente, devolvieron a Céspedes los objetos que transportaba el
burro Masón, pero retuvieron las piezas y el tablero, alegando que el
ajedrez podría servir a los mambises para planear tácticas de guerra!!
fideus