Manuel
Fernández Silvestre y Pantiga (Caney,
16 de diciembre de 1871 - Annual, 22
de julio de
1921) fue un militar español, Comandante General de Ceuta (1919-20) y de Melilla (1920-1), en el
transcurso de la
Guerra del Rif, y principal responsable del
Desastre de Annual.
Juventud
Nacido en Cuba, el
futuro general Silvestre era hijo del teniente coronel de artillería
Víctor Fernández y Pentiaga, casado en segundas nupcias con Eleuteria
Silvestre Quesada. El
30 de agosto de 1889, a los
17 años de edad, ingresó en la Academia Militar de Toledo, donde coincidió con otro destacado
personaje,
Dámaso Berenguer y Fusté, dos años más joven. Pasó a la Academia de
Caballería el 9 de
julio de 1891.
Se graduó de Segundo Teniente de Caballería a los 21 años, el 31
de julio de
1893.
Servicio en Cuba
Su primer
destino fue el Regimiento de Cazadores de María Cristina núm. 27, en el
que permaneció hasta finales de mayo de 1895, fecha
en la que fue destinado a Cuba con el Regimiento Expedicionario de
Caballería Tetuán. Desembarcó en Nuevitas
el
15 de junio, y el 31
de julio ascendió a Primer Teniente con 24 años.
En febrero
de 1896 fue
destinado al Regimiento Expedicionario de El Príncipe, en el que sirvió
hasta finales de agosto de 1898. Durante
su estancia en Cuba destacó por su valor y forjó la leyenda de su buena
estrella. Fue condecorado y felicitado por el gobierno en varias
ocasiones, participando en más de 50 combates.
El 8 de
mayo de 1896
tomó parte en el combate de Arango contra los mambises,
en el que cargó varias veces al frente de su escuadrón causandole al
enemigo veintiocho muertos al arma blanca. Silvestre recibió cinco heridas
de bala y su caballo resultó muerto. Los mambises le ataron a las ramas de
un árbol, le acuchillaron once veces y le dejaron por muerto. Rescatado en
estado muy grave, casi desangrado, fue trasladado al Hospital de Morón,
donde logró recuperarse. El
11 de agosto de aquel año, el General Gobernador de Cuba,
Valeriano Weyler, le concedió cuatro meses de licencia por enfermedad,
a disfrutar en la Península.
De nuevo en
activo, el
2 de diciembre de aquel año, en
Sábana de Maíz, una bala le rozó la frente y estuvo a punto de
matarle. Su extraordinario valor y temperamento quedó de manifiesto en la
acción de Pinar del Río los días
13 y
14 de diciembre de 1896 donde, después de matarle tres caballos,
consiguió un cuarto y volvió al combate. El 10
de julio de
1897 fue ingresado en el hospital de
Placeta aquejado de
paludismo. El
30 de septiembre de aquel año, con 26 de edad, fue ascendido a Capitán
como recompensa por sus méritos en campaña.
El 11
de enero de
1898 Silvestre recibió dos balazos en la primera carga que realizó su
escuadrón, otros tres balazos y trece machetazos en la segunda, hiriéndole
en la cabeza, tronco y extremidades, quedando seriamente incapacitado del
brazo izquierdo, hecho que disimulaba muy hábilmente.
Regreso a España
Desembarcó en La
Coruña
29 de agosto de 1898 y fijó
su residencia en
Alcalá de Henares. En septiembre de ese año, a los 27 de edad, se le
ascendió a Comandante por los méritos de guerra contraídos en la
acción de la Caridad. Sirvió en varios regimientos de caballería de
Madrid y Zaragoza. El
15 de diciembre de 1899 se casó
con doña Elvira Duarte Oteiza, de la que tuvo dos hijos: Elvira y Manuel,
que era alférez cuando ocurrió el
Desastre de Annual y moriría en la
Guerra Civil en 1937. Su
mujer murió en Melilla
el
19 de enero de 1907,
dejánole viudo a los 36 años
Servicio en Marruecos
En 1904, tras
estancias en diversos regimientos peninsulares, Silvestre fue destinado a
Melilla para mandar el Escuadrón de Cazadores de Alcántara. Estudió árabe
en la Escuela Oficial de Árabe de Melilla, en la obtuvo la nota más alta
de los 14 alumnos, consiguiendo el título de intérprete. Paradójicamente,
el profesor que le calificó de sobresaliente fue el propio caudillo
rifeño
Abd
el-Krim, que en aquella época aún residía en Melilla y trabajaba para
el Gobierno español.
A finales de agosto de 1908 se
trasladó a
Casablanca, donde el Ministro de Estado le destinó como
Jefe Superior
Instructor de la
Policía Jerifiana, conforme con el nuevo
sultán, Abd el-Hafiz. Asimismo, se le nombró instructor de la Policía Marroquí
de la ciudad y le dieron el mando de las fuerzas españolas en esta ciudad.
El 7
de febrero de
1909, a los 37 años, asciendió por antigüedad a Teniente Coronel.
En 1911 los
ánimos antiespañoles estaban exacerbados y los Ibn Malek, un clan nativo
amigo de España, fueron asesinados en Larache.
El
13 de junio los pocos españoles de Larache se parapetaron en los
muelles temiendo el ataque de las tribus. Procedente de Casablanca,
Silvestre desembarcó del
acorazado España y se entrevistó con Raisuni, un famoso cabecilla local de gran poder e influencia. Ambos
congeniaron, dando paso a una solución del conflicto. Silvestre, pese a
ser hombre fiero e imprevisible, demostró ser un hábil negociador, que
dejó abiertas a los españoles las puertas de la zona noroccidental de
Marruecos.
El
22 de febrero de 1912, con 40
años, asciendió a coronel. En el verano de ese año el coronel Silvestre
acumuló fuerzas en Larache y pactó con Raisuni una
razzia
y la
ocupación de
Arcila por tropas españolas el
17 de agosto, en sustitución del destacamento francés que tendía una
línea telegráfica con Tánger.
El audaz hecho asombró a los franceses e irritó al
Elíseo. Y aunque Silvestre era considerado demasiado belicoso, el
presidente del gobierno,
Canalejas, le dejó hacer y respaldó su acción.
Tras el
asesinato de
Canalejas y el establecimiento unilateral del
protectorado francés en Marruecos, el
27 de noviembre España se vio obligada a firmar precipitadamente un
tratado leonino, que redujo a 21.000 Kms cuadrados la zona de
influencia española previamente pactada, mientras que Francia se reservó
415.000. Nació así el Protectorado español en Marruecos situado en la zona más pobre,
agreste y levantisca del país.
En enero de 1913 fue
ascendido a Coronel y nombrado Comandante General de Larache, mientras se
encontraba en Madrid como valedor de la candidatura del
Raisuni a Jalifa.
Sin embargo, éste secuestró a unos vecinos del poblado de Jaldien en marzo
del 1913, y exigió 250.000 pesetas
de rescate. Silvestre, sintiéndose traicionado, ordenó al capitán Guedea
marchar sobre Asilah, la capital de Raisuni, para impedir el pago y
liberar a los prisioneros. Un tal al-Kalai, agente de Raisuni, fue muerto
por los españoles en un paso fronterizo. De su muerte se responsabilizó a
Silvestre, y Raisuni levantó el campo, jurando venganza. El gobierno, que
no deseaba el estallido de un conflicto, relevó a Silvestre del cargo.
A pesar de éste
traspiés, fue ascendido a Brigadier el 19
de junio de 1913, y nombrado Ayudante de Campo de S.M. el
Rey D.
Alfonso XIII el 9 de
julio de 1915,
función que desempeñó hasta julio de 1919. El 17
de junio de
1917 ascendió a General de Brigada por méritos de guerra, con 46 años,
y un año más tarde a General de División, el
28 de junio de 1918, por servicios y circunstancias.
Ante las
agresiones cabileñas y la escalada del conflicto en el Rif, Silvestre fue
devuelto a la situación activa. El 23
de julio de
1919 fue nombrado nuevo Comandante General de Ceuta. Pocas semanas
después, el general
Dámaso Berenguer tomaba posesión del cargo de Alto Comisario del
Marruecos español. El general Silvestre esperaba para sí este nombramiento
y sufrió una gran decepción con el nombramiento de su antiguo camarada,
amigo y rival. Aunque se apreciaban mutuamente, mantenían criterios
opuestos sobre la pacificación de Marruecos:
Berenguer pretendía realizar
un avance paulatino y pactar con Raisuni y los cabecillas moros, a pesar
de sus continuos ataques y violaciones de pactos. Por su parte, Silvestre
abogaba por una gran acción militar que pacificara de una vez por todas el
protectorado.
El
12 de febrero de 1920
Silvestre tomó posesión de la Comandancia General de Melilla, desde la
cual, en enero de
1921 empezó la invasión del Rif para acabar
con la escasa resistencia rifeña existente. La empresa era arriesgada, ya
que los soldados españoles estaban muy poco entrenados, mal pagados,
alimentados y equipados, se desmoralizaban enseguida y tenían mucho miedo
a los rifeños. Sin embargo, entre mayo de 1920 y junio de 1921 Silvestre
protagonizó un espectacular avance, rápido e incruento sobre el interior
del Rif, haciendo creer a todos que por fin se alcanzaría la bahía de
Alhucemas y finalizaría la sangría de Marruecos.
Sin embargo,
tal ilusión se derrumbó de manera cruenta. Silvestre, un hombre de honor,
había cometido el grave error de no desarmar a las tribus rifeñas,
considerándolas amigas, y, precisamente por esto, extendió mucho más de lo
prudente sus líneas de abastecimiento. Pero pronto los rifeños
traicionaron a los españoles: a finales de mayo, una delegación de los
temsamam convenció a Silvestre para que cruzara el río
Amerkan y estableciera una posición en la colina de Abarrán. El 1 de
junio de 1921,
el contingente llegó a la posición, y entonces la policía nativa, unida a
otros cabileños, volvió sus armas contra los españoles, matando a 179 de
los 250 militares, incluyendo a todos los oficiales. Ese mismo día fue
asaltada Sidi Dris, una posición costera, en la que los rifeños mataron a
un centenar de españoles antes de retirarse.
Silvestre, a
pesar de las órdenes tajantes de
Berenguer, y creyendo que se trataba de
acciones aisladas, prosiguió el avance e inició la construcción de una
base de apoyo en las colinas de
Igueriben, unos 5 kilómetros al sur de Annual.
El
17 de julio
Abd el-Krim , al mando de los Beni Urriaguel, y con el
apoyo de las tribus cabileñas presuntamente aliadas de España, lanzó un
ataque sorpresa sobre todas las líneas españolas. Igueriben no tardó en
quedar sitiada, cayendo el 22
de julio. Los rifeños atacaron entonces el campamento español, donde
había 5.000 soldados, que lo que hicieron en vez de combatir fue huir,
muriendo al menos 1.000 ese mismo día y muchos de los supervivientes de
aquél día, sobre todo soldados rasos, perderían la vida más adelante en
las sucesivas retiradas españolas, especialmente en la posición de
Monte Arruit.
Un total de
10.000 soldados españoles cayeron en aquellos días desde el 22 de julio al 9
de agosto. Ese día, el segundo de Silvestre, el general
Navarro se
rindió con sus hombres en Monte Arruit, siendo asesinados otros 3.000
hombres y salvando la vida el general Navarro de casualidad.
El propio
Silvestre murió el 22 de julio en circunstancias no esclarecidas. Mientras
una versión dice que al ver el desastre se metió en su tienda de campaña y
se voló la cabeza, otra versión dice que fue abatido a tiros por los
rifeños junto con el coronel Manella y varios oficiales que trataban de
defenderse, lo cual cuadraría más con el carácter del personaje.
No obstante, su
cadáver jamás fue hallado, lo que dio pábulo a rumores infundados sobre su
presunta superviviencia.
Bibliografía