Fermín Galán Rodríguez (San Fernando, Cádiz,
1899 - Huesca, 14 de diciembre de 1930) fue un militar español.
Guerra del Rif
Perdió, a edad muy temprana, a su padre, suboficial de
la Armada Española, realizando estudios castrenses en la Academia Militar
de Infantería de Toledo. En 1924, siendo teniente de la Legión, fue herido
luchando en el
Rif con las fuerzas españolas (por lo que
le condecoraron), a las que se incorporó en 1919.
Durante la convalecencia, en el hospital de Carabanchel,
escribió una novela sobre la
Guerra del Rif La Barbarie Organizada
en la que cuenta con verdadero desgarro, y con ocasión de un argumento
novelado con personajes de ficción, lo que fue su experiencia en la guerra
de África, que dejó huella indeleble en su impresionable carácter para el
resto de su vida.
Primera sublevación y cárcel
En 1926 participó en la
Sanjuanada contra la Dictadura de
Miguel Primo de Rivera, circunstancia que
le supuso, tras Consejo de Guerra, seis años de condena en el Castillo de
Montjuic, donde tendrá ocasión de intimar con destacados líderes
barceloneses del movimiento
anarquista.
También durante su estancia en el Castillo de Montjuic
escribe un ensayo político con el título La Nueva Creación, en el
que entra, esta vez de lleno, en el terreno de las ideas políticas. El
libro, aunque correcto en su estilo, está escrito con el rigorismo
inflexible propio del ámbito castrense, ofreciendo modelos de gobierno más
apropiados para la organización de la vida cuartelera en todos sus
detalles que para la vertebración del Estado. Esta obra, en fin, adolece
de una notable ingenuidad en sus planteamientos, prueba, sin duda, del
profundo desconocimiento de su autor en cuanto hace a la ciencia política,
si bien no deja de ofrecer un notable interés por cuanto sirve de muestra
acerca del sentimiento de desprecio hacia la clase política compartido por
la mayoría de la joven oficialidad del Ejército español de entonces.
Tras la dimisión de
Miguel Primo de Rivera, y cumplidos tres
años y medio de reclusión, con ocasión de la amnistía decretada por el
nuevo dictador, el general
Dámaso Berenguer, solicita su
reincorporación al servicio activo, regresando con el empleo de capitán y
siendo destinado al Regimiento Galicia n.º 19 con guarnición en la ciudad
de Jaca.
Sublevación de
Jaca
En su nuevo destino de la ciudad pirenaica no tarda en
entrar en contacto con los principales elementos del movimiento
republicano activos en esa localidad.
Julián Borderas Pallaruelo, José Luis Rodríguez Subirana (El Relojero),
Pío Díaz y Antonio Beltrán Casañas (El Esquinazau), son algunos de ellos.
Ese mismo año, 1930, se pone al servicio del Comité Nacional
Revolucionario, recientemente constituido por los republicanos tras el
Pacto de San Sebastián, siendo designado
por aquél "delegado del Comité Revolucionario en Aragón". Desde ese
momento iniciará una febril carrera en la que no cejará hasta urdir, junto
con otros compañeros de armas también destinados en Jaca, un plan para
sublevar la guarnición y unirse al alzamiento republicano de alcance
nacional que prepara el Comité Revolucionario Nacional (CRN). Las
precauciones que en ello pone el CRN, son interpretadas por Galán como
falta de decisión, de manera que los continuos aplazamientos para la fecha
del alzamiento decididos por el CRN terminan por agotar la paciencia de
Galán, quien, decidido a sacar las tropas a la calle, lanza un ultimátum.
Un nuevo y último aplazamiento lleva a Galán a cumplir sus amenazas y en
compañía de varios oficiales -entre otros, los capitanes
Ángel García Hernández, perteneciente al
Batallón de Cazadores de Montaña La Palma n.º 8, Salvador Sediles, Luís
Salinas, del Cuerpo de Artillería y en situación de disponible forzoso, y
Miguel Gallo- y algunos paisanos líderes locales del movimiento
republicano, subleva la guarnición de Jaca en la madrugada del día 12 de
diciembre, dando comienzo a la tristemente célebre epopeya conocida como
la Sublevación de Jaca. Los sublevados forman
dos columnas -una por ferrocarril y otra por carretera- y se dirigen hacia
Huesca, en donde esperan -porque así se lo han prometido algunos de los
oficiales allí destinados- se les unirán las fuerzas de esa guarnición.

Fermín Galán y García Hernandez
Fracaso y condena
El Gobierno, alertado de lo que sucede por una
funcionaria de la oficina de Telégrafos de Jaca, reacciona con rapidez y,
a través del Capitán General de la región militar, trata de cortar el
avance de los sublevados hasta Huesca, disponiendo el despliegue de tropas
sobre las lomas de Cillas, a pocos kilómetros de Huesca. Cuando la columna
rebelde llega junto a Cillas, se produce el choque con las fuerzas
gubernamentales allí desplegadas, iniciándose una breve pero intenso
combate que no tarda en provocar la desbandada en completo desorden de los
sublevados. Galán, desconcertado ante la imprevista presencia de tropas
gubernamentales, permanece en pie, impertérrito, en medio del fuego
cruzado, hasta que unos oficiales que se apresuran a abandonar el
escenario del combate lo suben en uno de los coches que emprenden la
huida. Tras unos kilómetros recorridos, Galán recobra el ánimo y ordena
parar el vehículo en las proximidades de Biscarrués, hasta donde se dirige
a pie en compañía de otros dos oficiales y se entrega al alcalde del
pueblo, como única autoridad presente. Avisada la Guardia Civil, una
nutrida dotación del cuerpo llega hasta Biscarrués y se hace cargo de los
tres prisioneros, conduciéndolos hasta el Gobierno Militar de Huesca en
donde, durante la noche del día 13 y buena parte de la madrugada del día
14 de diciembre, junto con otros oficiales detenidos en la misma
dependencia militar, son juzgados en un Consejo de Guerra sumarísimo que
condena a muerte a los capitanes Fermín Galán Rodríguez y
Ángel García Hernández. Ese mismo día, el 14
de diciembre, a pesar de ser domingo, los condenados son fusilados junto a
las tapias del polvorín de Fornillos, a dos kilómetros de Huesca. Galán da
la orden de fuego al pelotón de ejecución, cayendo con un grito de
¡Viva la República!.
Héroe de la
República
Instaurada la II República
el 14 de abril de 1931, consciente del papel que habían jugado ambos
militares en su fallido Golpe de Estado para instaurar la Republica
instado por el Comité Revolucionario Nacional, tomó una serie de medidas
para ensalzar su figura, entre ellas reabrir el expediente de Juicio
Contradictorio para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al
capitán Fermín Galán por su heroico comportamiento en la Legión Española,
concesión ésta de marcado carácter político y no militar y que nunca se ha
considerado legítimo. Ambos capitanes de Infantería se convierten en
verdaderos iconos del
republicanismo español, pasando a ser
considerados como Los mártires de la República.
Su hermano Francisco, también militar, fue un destacado
dirigente
comunista.
La historia de este militar fue tan célebre que en 1931
el cine español la llevó a la gran pantalla en una famosa película del
mismo nombre.
Bibliografía
-
Martínez de Baños Carrillo, Fernando: Fermín Galán
Rodríguez. El capitán que sublevó Jaca, Editorial Delsan Libros,
Zaragoza, España, 2005. ISBN84-95487-44-6
Enlaces externos
“La primavera ha
venido
del brazo de un capitán.
Niñas, cantad a coro:
¡ Viva Fermín Galán !”
Antonio Machado