CORRESPONDENCIA / Pollensa

 

Los clericales de esta hermosa villa, no pueden soportar por más tiempo la divulgación de periódicos en contra según ellos de sus rancias doctrinas. Y a tal grado de exasperación les ha llevado su fanatismo o lo que sea, que se ha dado el caso de excomulgar a toda persona que leyera el periódico socialista EL OBRERO BALEAR, o El Ideal, periódico republicano.

 

Y no para aquí la cosa: hay en esta villa un señor en verdad muy católico, encargado de guiar por buen camino las hijas de la purísima, que no pudiendo contener su odio contra la prensa liberal, exhortó a las amables hijas para que si encuentran algunos de estos herejes periódicos, los quemaran sin reparo, lo mismo que al expendedor.

 

Lo último, sin duda obedeció a un período de hidrofobia clerical. No de otro modo se explica el resucitamiento de los autos de fe del Santo Oficio que, en mal hora azotaron a la humanidad para escarnio y baldón de la civilización, ¡¡Oh poder de la divinidad cuanto ha de sufrir vuestra infinita sabiduría!

 

¿Le gustaría al aludido arengador que se le proyectase una propina de bastonazos, por el mero hecho de expender los “Boletines Católicos”?

 

Ahogue pues en lo sucesivo la bilis que le produjo el avance de nuestras doctrinas redentoras, y, confórmese con el fracaso de las suyas; ya que con veinte siglos de predicar la buena religión, no han sido aún eficaces para que la paz y la fraternidad entre los seres que pueblan el planeta Tierra fuera un hecho.

 

 

EL OBRERO BALEAR

Núm. 451, 22 de octubre de 1910

 

fideus/