Ofici: ferrer. Càrrec: regidor. Ideologia:
Esquerra
Republicana. Li deien En Mora
i era un dels homes de criteri més mesurat de
l'esquerra algaidina. Quan s'assabentà de l'alçament militar, va amagar-se a
la seva pròpia casa, convençut que la revolta seria fàcilment apaivagada. De
tota manera el seu refugi no era massa segur ni podia ser definitiu, tampoc.
Era dins l'excusat que tenien en el terrat i prest o tard el trobarien. No
esperava la mort En Llorenç
Mora. Amb la porta barada, es movia neguitós per
dins la casa. Finalment decidí entregar-se. No temia massa per la seva sort,
però així mateix es malfiava una mica, sobretot si era cert el que contaven
sobre les morts de les carreteres. Demanà a un veí seu, l'amo En Melcion,
Guàrdia Civil casualment a Mallorca, que l'acompanyàs a l'Ajuntament. No hi
havia motiu de temença. No passaria res. El vespre l'esposa va portar-li una
flassada i el sopar. Eren nou els homes asseguts a la Casa de la Vila. No
passaria res. Així i tot l'esposa es malfiava i sobre les dotze de la nit
les seves sospites es confirmaven. Un camió passava per sota la finestra amb
la càrrega d'homes. A partir de llavors no dubtà de la seva mort. L'endemà
de matí es presentà a casa d'un dels caps de
Falange, parent seu, i li va
demanar per Llorenç. On se n'han duit En Llorenç? Digues, on se n'han duit
En Llorenç? Digues-m'ho o en faré una de grossa. La seva esposa contestà
per sobre l'espatlla d'ell:
Idò alerta amb el que fas, que allà on l'han
duit també t'hi poden dur a tu. En Llorenç Antich l'afusellaren a Son Coletes i el seu cos, encara viu, va cremar-se sobre els batzers, encesos
per fondre els cadàvers. Un testimoni del fet, ho conta així:
Els cremaren
de viu en viu i pegaven uns bots grossos. Unes bones revinglades. Era la nit del setze al desset d'agost de l'any trenta-sis.
Llorenç Capellà
Diccionari Vermell
pàgs. 27-28
Isabel Antich. ´No te
exaltes porque a lo mejor te llevamos al mismo sitio
MARIA LÓPEZ. PALMA.
"Vinieron a buscar a mi padre
a casa y mi madre le obligó a esconderse. Estuvo un tiempo oculto en Palma
en casa de unas primas suyas, pero volvió a Algaida. En agosto del 36
comenzaron las detenciones. Él decidió entregarse porque no había hecho
nada. Consultó a un vecino guardia civil y éste se ofreció a acompañarle. Me
los encontré en la calle: ´Voy a Palma a comprarte un vestido nuevo´, me
dijo. Es la última imagen que tengo de mi padre". Han pasado siete décadas.
Isabel era una niña de cinco años cuando asesinaron a su padre.
Llorenç
Antich era herrero y regidor por
Esquerra Republicana. Isabel cuenta que ese
mes de agosto se realizaron muchas detenciones en Algaida.
Además de su padre, su único hermano, Francisco Antich, el alcalde del
pueblo... "Lo llevaron al Ayuntamiento. Comenzaron a nombrar a una serie de
gente y aquí hay un poco de confusión. Parece ser que mi padre no estaba en
esa lista y que el jefe (no sé si era el cabo) de la Guardia Civil dijo que
sí: "Llorenç Mora tiene que ir en el grupo". Ese conjunto de personas fueron
asesinadas. Aunque la madre de Isabel confió en la veracidad de esta
versión, lo cierto es que ella cree que las cosas pasaron de otra manera y
que alguien lo denunció por envidias.
"Esa misma noche, mi madre se asomó porque oyó pasar un coche y pudo ver a
mi padre. Se los llevaron a Manacor. Los habían atado y les dispararon en
las piernas. Había un montón de leña, los colocaron allí, les rociaron
gasolina y los quemaron vivos". Al día siguiente, la madre de Isabel acudió
al nuevo alcalde para interesarse por la suerte de su marido: "Le llamaban
Mena de malnom, y era primo de mi madre. Ella no tenía miedo, le exigió
saber dónde estaba su marido porque sino haría algo gordo". La escena se
desarrolló en un café propiedad del alcalde. La mujer de éste le espetó: "No
te exaltes tanto porque a lo mejor te llevaremos al mismo sitio que a
Llorenç". Madre e hija dejaron Algaida en 1940. Nunca tuvieron una
notificación oficial del asesinato. Sólo un acta del Ayuntamiento, con fecha
de 29 de agosto del ´36, reseña que murió por causas desconocidas. "Yo
siempre la veía llorando, aunque conmigo casi no habló de estas cosas. Sin
embargo, sí que lo hizo mucho con mis hijas, y ellas se han involucrado
mucho en esta historia". Isabel creció sin hablar apenas de la muerte de su
padre pero apunta: "No lo hemos olvidado, es como si hubiera ocurrido ayer".
Diario de Mallorca
24/12/2006
fideus