Adolf Hitler (Braunau am Inn, Austria, 20 de
abril de 1889
- Berlín, 30 de
abril de 1945),
político
alemán de origen austríaco,
que estableció un régimen
nacionalsocialista en el que recibió el título de Reichskanzler
(canciller imperial) y
Führer (caudillo, líder o guía)
Como jefe del
Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores
(Nationalsozialistische
Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP), dirigió el gobierno del país de 1933 a 1945, período
en el que ocupó sucesivamente los cargos de
canciller,
jefe de Gobierno y
jefe de Estado.
Orador dotado y carismático,
poseído por una profunda convicción, Hitler es considerado como uno de los
líderes más influyentes y crueles de la historia. Fue el autor intelectual
de uno de los
genocidios más grandes de la historia al enviar a seis millones de
personas a la muerte y provocar una guerra que produjo la muerte de más de
50.000.000 de personas. El sistema industrial-militar que instauró llevó a Alemania
a salir de la crisis económica posterior a la
Primera Guerra Mundial y, en su apogeo, a controlar gran parte de Europa.
Hitler ordenó la invasión de Polonia
en 1939, en lo
que constituyó el factor detonante de la
Segunda Guerra Mundial. La guerra que el
Eje (Alemania, Italia y Japón) y los
aliados llevaron a cabo durante ese tiempo condujo a la destrucción de
gran parte de
Europa.
Su vida
Adolf Hitler nació en
Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la
provincia de la
Alta Austria, no muy lejos de la frontera alemana,
en lo que entonces era el
Imperio Austrohúngaro. Su padre, Alois Hitler (1837-1903),
era un modesto agente de aduanas nacido fuera de matrimonio. Hasta la edad
de 40 años, Alois usó el apellido de su madre, Schicklgruber. Cinco años
después de tener a su hijo, Maria Anna Schicklgruber se casó con Johann
Georg Hiedler. Al poco tiempo, el hermano de Johann, Nepomuk, llevó a Alois
a vivir con su familia. Su infancia la pasó en Linz, donde fue
al mismo colegio que
Ludwig Wittgenstein, y su juventud en Viena.
En 1876, cuando
hacía años que María y Georg habían fallecido, Nepomuk, quien había ejercido
de padre adoptivo, dio su apellido a Alois, haciendo constar en el registro
bautismal a Georg Hiedler como padre legítimo. Más tarde, Adolf Hitler sería
acusado por sus enemigos políticos de no ser legítimamente Hitler, sino
Schicklgruber. Su madre,
Klara Hitler (nombre de soltera Klara Pölzl), era a su vez también prima
segunda de su padre. Klara tuvo seis hijos; Adolf fue el segundo y, junto
con su hermana menor
Paula, el único que sobrevivió a la infancia.
Hitler era un chico inteligente, pero variable, y en dos
ocasiones falló el examen de entrada a la
universidad de Linz. Allí quedó cautivado por las lecturas
pangermánicas y antisemitas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó
notablemente en la mente del joven.
Hitler era devoto de su madre y probablemente odiaba a su
padre, quien era un estricto disciplinario. Padre e hijo tampoco compartían
sus ideas políticas. Alois Hitler también deseaba que su hijo llegara a ser
funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había
llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese
futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su
objetivo, las artes. Se interesó por la pintura y
la
arquitectura, pero no logró ser admitido en la Escuela de Bellas Artes
de Viena al no poseer talento.
Hitler, en su libro
Mein
Kampf
(Mi Lucha), es respetuoso con su padre, aunque indica
que había diferencias irreconciliables sobre su firme decisión de
convertirse en artista. Alois falleció en enero de 1903 y Klara,
tercera mujer de Alois y madre de Adolf Hitler, murió de cáncer en
diciembre de 1907,
lo que le afectó profundamente.
Muchos historiadores especulan que su odio extremo hacia
los judíos
era por la posibilidad de que el padre biológico de Alois (y por tanto su
abuelo) fuera de origen judío, lo que fue desmentido luego. Otros lo
atribuyen a que su madre murió al cuidado de un médico judío, pero el mismo
Hitler pareció estar agradecido por sus atenciones (le regaló una pintura y
más tarde como canciller le permitió salir de Austria). Según algunos, sería
la idea de la supuesta influencia sionista
para que
Estados Unidos entrara en la guerra. Hasta la fecha, ninguna de estas
aseveraciones ha sido convincentemente confirmada.
Según sus escritos, él consideraba a los judíos como una
raza extranjera en territorio alemán y compartía muchas de las ideas
antisemitas comunes en la época, que eran de origen muy antiguo (un ejemplo
de esto lo tenemos en la influencia del panfleto apócrifo
Los protocolos de los sabios de Sión). Así es como hablaba de una
"conspiración judeobolchevique" (en la que incluía a todos los movimientos
de izquierda por igual), al mismo tiempo que culpaba a los empresarios y
financistas judíos de los problemas económicos por los que pasaba Alemania
en ese entonces (algunos de sus primeros discursos versaban sobre lo que él
llamaba "la esclavitud del interés"). Como se verá, eso llevó a acusarlos
también de llevar a Alemania a la derrota en 1918.
En 1905 abandonó
la escuela secundaria de Linz para ir a Viena e
ingresar en la Academia de
Bellas Artes con el fin de convertirse en pintor,
pero fue rechazado en el examen de ingreso. A pesar de su fracaso, decidió
quedarse en Viena, viviendo de la venta de sus pinturas con grandes
dificultades económicas (llegó a vivir durante tres años en un albergue para
indigentes), para seguir pintando y presentarse a un segundo examen de
ingreso, que no llegó a realizar nunca. Viena, una ciudad cosmopolita, con
mucha vitalidad intelectual y multicultural, le era por completo
incomprensible. En aquella época, en Viena existía un importante ambiente
antisemita.
Se trasladó a Múnich en 1913 para
eludir el servicio militar en su país, aparentemente porque no deseaba
servir a las órdenes de oficiales húngaros y judíos, y atraído también por
la prosperidad y fortaleza que mostraba Alemania,
en contraste con la decadente y débil Austria.
Primera Guerra Mundial
Al inicio de la
Primera Guerra Mundial (1914)
decidió alistarse como voluntario en el ejército alemán. Realizó su servicio
en Francia
y Bélgica
como mensajero del 16° Regimiento de Infantería Bávara de Reserva, que lo
expuso al fuego enemigo. También aprovechó para dibujar algunas historietas
y dibujos de instrucción para el periódico del ejército. Fue ascendido al
rango de cabo y condecorado en varias ocasiones por su valor en combate,
destacando especialmente la consecución de la Cruz de Hierro de segunda
clase el
2 de diciembre de 1914, y la Cruz
de Hierro, primera clase, el 4 de
agosto de 1918,
un honor raras veces dado a un soldado de tan baja graduación (ya que aún no
era ciudadano alemán, no fue promovido más allá del grado de cabo). En
octubre de 1916,
en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente
en marzo de 1917.
Hitler era considerado como un soldado «correcto», pero
según se informa era impopular entre sus compañeros debido a una actitud
poco crítica hacia los superiores.
«Respetar al superior, no contradecir a
nadie, obedecer a ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era
enjuiciado por el
putsch
de Múnich en 1923. Uno de
sus camaradas comentó:
«Nos quejamos sobre él y encontrábamos intolerable
que entre nosotros tuviéramos a un cuervo blanco»
(Haiden, 1936).
El
15 de octubre de 1918, poco
antes del final de guerra, Hitler fue trasladado a un hospital de campaña,
donde quedó temporalmente ciego por un ataque con gases tóxicos. Una
investigación realizada por
Bernhard Horstmann indica que su ceguera
pudo haber sido resultado de una reacción histérica a la derrota alemana.
Hitler expresó metafóricamente que durante aquella experiencia, al quitarse
la venda que cubría sus ojos, fue cuando descubrió que el objetivo de su
vida era lograr la salvación de Alemania. Mientras, fue tratado por un
médico militar y un especialista en psiquiatría, que, según se informa,
diagnosticó al cabo como «incompetente para comandar gente» y
«peligrosamente psicótico». Su comandante declaró: «¡Nunca promoveré a este
histérico!». Sin embargo, el historiador
Sebastian Haffner, refiriéndose a la experiencia de Hitler en el frente,
sugiere que por lo menos tuvo algún tipo de entendimiento con los militares.
La capitulación alemana en noviembre de 1918 lo impactó
de sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército alemán
permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a
los socialdemócratas («los criminales de noviembre») por la rendición. Una
explicación extendida por la derecha conservadora sobre la capitulación era
la
Dolchstoßlegende
(«la leyenda de la puñalada por la espalda»), que
pretendía argumentar que a espaldas del ejército los políticos socialistas y
marxistas habían traicionado y «apuñalado» a los alemanes y sus soldados por
la espalda. El
Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones
económicamente muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania
culpable de los horrores de la
Primera Guerra Mundial. Durante la negociación del documento surgieron
controversias entre el afán pacificador de W. Wilson, presidente de EE.UU. y
el vengativo revanchismo del premier francés, Georges Clemenceau. La
reconciliación nunca estuvo dentro de los objetivos de Gran Bretaña y
Francia porque, desde mediados del siglo XIX, Alemania siempre había
rivalizado con estas dos potencias, por la hegemonía de Europa y el control
sobre los territorios coloniales en África y Asia. El tratado fue
considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor
en la creación de las reivindicaciones sociales y políticas demandadas por
Hitler y su Partido Nacionalsocialista para llegar al poder.
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Carné de Hitler como miembro del DAP |

Periódico norteamericano anunciando la muerte de
Hitler |
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Inicios en el Nazismo
Después de la guerra, Hitler permaneció trabajando para
el ejército como espía militar, siendo destinado a la supresión de
levantamientos socialistas, que estallaron a través de toda Alemania,
incluyendo
Múnich, lugar a donde Hitler regresó en 1919. Participó
en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de
Educación y Propaganda del grupo bávaro de
la
Reichswehr. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de
turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron
encontradas en el
Judaísmo Internacional,
los comunistas y los
políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar,
que eran considerados como los
«criminales de noviembre».
En julio de 1919, Hitler
fue designado
V-Mann
(Verbindungsmann, término alemán para
espía de la policía) del
Aufklärungskommando
(Comando de
Inteligencia) de la Reichswehr, con el objetivo de atraer a otros soldados
de ideas similares, siendo asignado a infiltrarse en un pequeño partido
nacionalista de extrema derecha, el
Partido Obrero Alemán (DAP). Allí, Hitler conoció a
Dietrich Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.
Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las
actividades del partido. Ya a principios de 1921, Hitler
era considerado como un gran orador, hablando frente a muchedumbres cada vez
más grandes. En febrero, habló ante una muchedumbre de casi seis mil
personas en Múnich. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de
partidarios del Partido con
esvásticas, causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer
empleo de esta táctica. Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus
discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos
rivales (sobre todo
marxistas) y, siempre, a los judíos, a los que posteriormente intentaría
exterminar en los
campos de concentración.
Por entonces, sus principales enemigos eran los
comunistas; para combatirlos, creó la
Sturmabteilung
—la S.A.—
comandada por
Johann Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán
Ernest Röhm. Toma como emblemas la
Hakenkreuz —la cruz gamada— y
el saludo del fascismo
italiano del brazo en alto.
Eso le hace acaparar apoyos en los sectores
conservadores, aprovechándose de la situación de recesión favorecida por la
posguerra, culpando a los judíos, los
comunistas y a los países que habían vencido a Alemania de imponer unas
condiciones asfixiantes.
El grupo adquirió mayor preponderancia y en 1921 tomó el
nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP),
también llamado
Partido Nazi. En 1923 Hitler
preparó, con el apoyo de
Erich Ludendorff, un fallido
golpe de Estado, por lo que fue condenado a cinco años de prisión, de
los cuales sólo cumplió ocho meses. Durante su encarcelamiento, en un
régimen carcelario bastante blando, le dictó a
Rudolf Hess su manifiesto político
Mein
Kampf, en el que presentaba a Alemania y al mundo cuál iba a ser su
política futura y su visión del
Lebensraum. Fue puesto en libertad en diciembre de 1924.
Si bien en un principio Hitler no consideraba erigirse
como un líder mesiánico de Alemania, después del Putsch, sus
colaboradores y seguidores fueron inculcando dicha imagen frente a la
opinión pública alemana, y finalmente Hitler aceptó tomar dicho papel.
El inicio de la
Gran Depresión de 1929, el paro y
el consecuente desencanto del pueblo alemán favorecieron, entre otras
circunstancias, el incremento de sus seguidores y dieron a su partido
mayores posibilidades de trabar estrechas relaciones con los medios
sindicales patronales, que buscaban fuerzas de choque para emplearlas contra
las organizaciones obreras de izquierda.
El gran carisma y un desarrollado talento en la oratoria
impresiona a muchas personas que se le unen, tales como
Albert Speer y
Rudolph Hess, entre otros.
Logró atraerse a las clases medias, los trabajadores en
paro y los grandes industriales y logró que su partido se convirtiera en el
grupo parlamentario más fuerte en 1932. Sin
embargo, fue derrotado por Paul von Hindenburg
en las elecciones de marzo de ese año.
En este periodo, su vida sentimental se vio marcada por
su relación con su sobrina Geli
Raubal, que terminó
suicidándose en oscuras circunstancias. Geli Raubal era hija de su
hermanastra Angela y fue una de las llamadas
Mujeres de Hitler.
Ascenso al poder
Tras su derrota en las elecciones de 1932, Hitler
promovió una ola de revueltas y violencia callejera que forzó al débil e
inestable gobierno al colapso.
Paul von Hindenburg se vio forzado a pactar con Hitler, que fue nombrado
canciller alemán el 30 de
enero de 1933
con la colaboración de los católicos de
Franz von Papen y sus socios. Disolvió el Parlamento y convocó
elecciones, liderando el
Partido Nacional-socialista. Una semana antes de las votaciones, se
produjo un incendio en el edificio del
Reichstag
y Hitler, tras acusar a la oposición comunista
y social-demócrata del incendio, promulgó leyes de excepción, eliminando y
persiguiendo a muchos adversarios políticos.
Consiguió la mayoría en las elecciones de mayo (aunque
muchos historiadores señalan que no logró un apoyo importante por parte del
pueblo alemán inicialmente). En poco tiempo, logró afianzarse en el poder,
detentando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte
de
Hindenburg (2
de agosto de
1934), nombrándose a sí mismo Reichsführer. Estableció el
nacional-socialismo como único partido legal. Eliminó a los oponentes de su
propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada
«Noche
de los cuchillos largos», iniciando el proceso de eliminación de
diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba
«enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que más tarde le llevó a crear
los
campos de concentración para la liquidación sistemática de
comunistas,
judíos,
Testigos de Jehová Bibelforscher, gitanos,
enfermos mentales y
homosexuales, principalmente, así como a un intenso rearme.
La Alemania nazi de la pre-guerra
Hitler, como dirigente de Alemania, pudo llevar a cabo su
sueño de crear un automóvil asequible para todos los ciudadanos, al que
pensaba llamar «el vehículo del pueblo» ( Volkswagen). Dicho automóvil
fue diseñado y creador por
Ferdinand Porsche. De esta forma nació el coche más vendido de la
historia, conocido como
Escarabajo. Para su fabricación, Hitler fundó
la compañía
Volkswagen.
Promovió un
estado del bienestar cimentado sobre la creación de una
seguridad social, controlando el precio de la vivienda para que fuera
asequible a todos los ciudadanos (las hipotecas
suponían aproximadamente un 7% del salario de un alemán medio) y apoyando un
nuevo concepto consistente en las vacaciones de ocio asequibles a todo el
pueblo.
Entregó a los campesinos tierras en propiedad que
anteriormente pertenecían al Estado.
En 1935, Alemania
exhibió una mejora sustancial en términos macroeconómicos, los índices de
desempleo bajaron y la economía en general se vio fortalecida por un
crecimiento interno superior al resto de las naciones europeas.
Dueño absoluto de Alemania, mostró sus éxitos contra el
paro y en política exterior (reincorporación del Sarre y
remilitarización de la Renania
en 1936), lo
que le valió el apoyo popular. La inauguración de los XI
Juegos Olímpicos, en agosto de 1936, dio el espaldarazo definitivo a la
televisión en general y al régimen en particular: se estiman en 150.000
los espectadores que pasaron por las distintas salas públicas de visión.
En 1937, la Alemania
de Hitler alcanzó el mayor nivel de desarrollo desde la
I Guerra Mundial. Se
ampliaron los programas de salud social, se mejoraron los niveles de vida de
la tercera edad, los niveles de seguridad social se vieron poderosamente
reforzados. Aunados además a una mejor urbanización, los niveles generales
de la clase media se vieron incrementados. La población en general percibió
que la Alemania post Versalles había desaparecido y surgía un potente
espíritu nacionalista.
El
23 de octubre 1939, pocos días después de la
Invasión de Polonia, firmó la Orden de Eutanasia
denominada
Programa Gnadentod autorizando a la Comisión creada por
Himmler denominada
Comisión para la Curación y el Cuidado del Reich
a su
aplicación inmmediata bajo la supervisión del director de la
Cancillería
Philip Bouhler y ejecutada por
SS Viktor Branck y
Verner Blankenburg. Se eliminaron 60.000
discapacitados mentales y físicos, desarrollándose a gran escala en dos
años, menguando en agosto de 1941, pero sin llegar a interrumpirse en ningún
momento.
Otros programas de purificación racial también fueron
autorizados por Hitler, tales como la supresión de
homosexuales.
A fines de ese mismo año, Hitler reunió a su Estado Mayor
General (OKH) y les expresó su deseo de iniciar una guerra contra los
eslavos. Esto se ratificó el 28 de
mayo de 1938
en la segunda reunión.
El 1
de octubre de 1938 se verifica la Anexión de Austria y de los
Sudetes
al territorio alemán, denominada
Anschluss.
Con ello, Hitler ganaba dividendos políticos al anexar este territorio
ocupado por alemanes propiamente dichos y descendientes de alemanes.
Continuó la persecución de los judíos,
promulgando leyes contra sus derechos más elementales y un ataque directo en
la
«Noche
de los cristales rotos».
Hitler, como un hábil orador y experto en la manipulación
de masas, promovió y apoyó las investigaciones sobre la
televisión, primero instalando en Berlín un estudio de televisión
(llamado
Paul Nipkow, que emitió hasta el año 1944) dotado de la
televisión electromecánica de diseño Baird, luego requiriendo los
servicios del propio
John Logie Baird y más tarde apostando fuerte por la televisión
electrónica (con tubo de imagen o iconoscopio). A mediados de los años 40
Alemania contaba con la mayor red de televisión del mundo, teniendo sus
distintas sedes unidas por cable.
En 1939, se
verifica la
Ocupación de Checoslovaquia en el marco de la anexión germana.
El 23
de agosto de 1939, Hitler recibió la confirmación de la firma del
Pacto
Ribbentrop-Molotov
convenido con la URSS; Hitler jugaba al ajedrez
con el inminente escenario bélico.
El
23 de octubre 1939, pocos días después de la
Invasión de Polonia, firmó la Orden de Eutanasia
denominada
Programa Gnadentod autorizando a la Comisión creada por
Himmler denominada
Comisión para la Curación y el Cuidado del Reich
a su
aplicación inmmediata bajo la supervisión del director de la
Cancillería
Philip Bouhler y ejecutada
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Hitler en Yugoslavia. |
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Segunda Guerra Mundial
Después de la anexión de Austria y
Checoslovaquia, el panorama europeo quedó peligrosamente inestable. El
1 de septiembre de 1939 Alemania y
la URSS
ocuparon
Polonia y dos días después, el
3 de septiembre, Francia y
Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania, iniciándose así la
Segunda Guerra Mundial. Empleó una nueva forma de hacer la guerra
conocida como Blitzkrieg (guerra relámpago), conquistando en poco tiempo
numerosas naciones europeas que anexionaba a su imperio, como Holanda,
Bélgica, Grecia, Yugoslavia y Dinamarca, entre otras. Especialmente
brillante fue la conquista de Francia, nación a priori con una potencia
militar similar a la de Alemania y a la que derrotó en tan sólo 3 semanas
gracias a la ofensiva de Las Ardenas, la cual fue diseñada por él mismo.
Tras conquistar Francia, obligó a los dirigentes franceses a firmar la
capitulación exactamente en el mismo lugar donde los alemanes habían firmado
la rendición tras la
Primera Guerra Mundial. Inglaterra evitó milagrosamente
la derrota gracias a una heroica actuación de la RAF (Royal Air Force), que
consiguió derrotar a una muy superior fuerza aérea alemana en la
Batalla de
Inglaterra. Entre tanto, Hitler continuó con sus planes para la grandeza del
Tercer Reich -al que él se refería como el Imperio de los Mil Años-,
haciéndose cargo personalmente de detalles como la macrorreforma urbanística
de Berlín,
que planeó junto con su arquitecto de cabecera,
Albert Speer.
Invadió la URSS el 22 de
junio de 1941,
pensando en acabar con el «gigante ruso» al cabo de algunas semanas en una
rápida campaña al estilo
Blitzkrieg; sin embargo, la falta de información respecto de la
cantidad de divisiones, armamentos y, sobre todo, el retraso inicial de la
campaña en 4 meses le enfrentó al más duro de los inviernos rusos, que le
impidió tomar
Moscú; además,
sitió Leningrado, produciendo la muerte de más de un millón de rusos de
hambre y frío. Para
1942, Hitler empezó a hablar en sus círculos íntimos de su sucesor
y muchos nombres se empezaron a barajar en su entorno, generando una lucha
tras bambalinas por lograr sucederle. Se pueden citar a
Himmler,
Hermann Göring,
Martin Bormann y más tarde a
Albert Speer, pero el que sonaba fuerte era
Reinhard Heydrich, quien a los ojos de Hitler era el más perspectivo
Nazi y su posible sucesor, quien murió en Praga después de un atentado bajo
la
Operación Antropoide. Hitler enfurecido ordenó al sucesor de Heydrich en
Praga,
Karl Hermann Frank, las matanzas de Lídice y
Lezaky. Miles de personas murieron en Bohemia.
Para esa fecha, los científicos del
Instituto Káiser Guillermo,
Otto Hann y
Werner Heisenberg, habían estado tras los pasos del desarrollo de la
bomba atómica. Estos propusieron a
Albert Speer que colaborara con los suministros necesarios para
materializar la bomba. Sin embargo, Hitler despreció estos avances
denominando este tema como física judía, pues tenía una marcada fobia
a todo lo relacionado con
Albert Einstein. Para ese momento, Alemania estaba a no menos de 5 años
de culminar su proyecto. Algunos avances se hicieron en territorio noruego
con la producción de agua
pesada.
Hitler prefirió centrar su atención en los avances del
desarrollo de los cohetes
V1 y V2.
Después hizo girar el eje de las operaciones hacia el Cáucaso,
invadió Crimea
y se acercó a Stalingrado, donde se libró una despiadada
Batalla de Stalingrado o
batalla de desgaste en la cual los soviéticos, aprovechando los débiles
flancos de la retaguardia alemana, le infligieron una de las mayores
derrotas. Los rusos cambiaron las tornas del destino y fueron desalojando a
los alemanes de su territorio. Junto a ese escenario, en 1944 los
Aliados invadieron
Normandía, combatiéndosele por tanto en dos frentes. Ya hacia fines de 1943 era
evidente que la guerra estaba perdida para la Alemania nazi. Por esta razón,
muchos militares de la Wehrmacht y también civiles se conjuraron para
complotar.
En 1943, Hitler instruyó a
Himmler para que divulgara a una selecta audiencia de las altas esferas del partido
lo que sucedía con los judíos en la llamada
Solución Final. El doble objetivo del llamado
El discurso de Posen era involucrar por el conocimiento a la audiencia y
hacerlos cómplices y, por otro lado, solicitarles el secreto por lo
divulgado. Salvo el programa de eutanasia firmado por Hitler en 1939, Hitler
jamás dio su firma ni instrucción por escrito al respecto, todo era
instrucción verbal a Himmler. Sólo se dejaron escritos imputables en la
Conferencia de Wannseeen 1942.
Adolf Hitler fue blanco y objetivo de varias tentativas y
atentados de facto, la mayoría tramados por militares alemanes),
de los que siempre escapó con vida.
El más importante fue el de 20 julio de 1944, liderado
por
Claus von Stauffenberg, que provocó el suicidio obligado de
Erwin Rommel y Von Kluge
entre otros.
El 7 de abril de 1945, ya presintiendo el final, ordenó a
Himmler ejecutar a todos los prisioneros políticos en los campos de
concentración y en las cárceles, entre los cuales estaban el antiguo jefe de
la Abwehr,
Wilhelm Canaris, Georg
Elser.
Adolf Hitler jamás consideró capitular en la guerra, aun
cuando fue evidente que ésta ya estaba perdida para el ejército alemán.
Prohibió a sus generales rendirse y ordenó combatir hasta el final; incluso
persiguió y mandó asesinar a quienes plantearon la rendición, la huida o
iniciaron negociaciones de paz con los Aliados. Por ejemplo, se sabe del
brutal interrogatorio y posterior ejecución de
Hermann Fegelein, hombre cercano a
Heinrich Himmler y cuñado de
Eva Braun,
como resultado del ataque de ira que Hitler y
Joseph Goebbels sufrieron al enterarse de que Himmler intentaba pactar
la paz con
Eisenhower y
Bernardotte.
Muerte de Hitler
Los detalles de su muerte siguen siendo debatidos y no
comprobables todavía al ciento por ciento.
La versión oficial de los
aliados —que concuerda con la versión dada por su secretaria personal,
Traudl Junge, en el libro
Hasta la última hora: la secretaria de
Hitler cuenta su vida (Bis zur letzten Stunde: Hitlers Sekretärin
erzählt ihr Leben), con la versión de
Joachim C. Fest, historiador y biógrafo, en
El hundimiento (Der
Untergang)
así como la biografía del General
Freytag
von Loringhoven— indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y
se suicidó con un tiro de revólver y, al mismo tiempo, ingiriendo una
cápsula de
cianuro en su
búnker,
a 16 m de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería en
Berlín, junto a su nueva esposa Eva Braun y rodeado de unos pocos incondicionales, el 30 de
abril de 1945,
cuando el
Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Zhúkov,
tomaba Berlín y se encontraba a menos de 300 m del búnker.
Aquel día, Hitler almorzó en compañía de sus secretarias
en un silencioso ambiente y después del almuerzo hizo matar a su perra
Blondie. Luego dio a su ayudante
Otto Günsche instrucciones estrictas sobre la cremación de su cuerpo y
el de su esposa, probablemente para evitar que fueran exhibidos como
«trofeos de guerra», recordando el ultraje del cadáver de su amigo
Benito Mussolini, que fue colgado desnudo boca abajo junto con el de su
amante en una gasolinera de Milán, donde fue golpeado, escupido y
despreciado durante días. El siguiente relato procede del testimonio de
Günsche:
Hitler se retiró a eso de las 16 horas junto con Eva
Braun a su despacho privado contiguo a la sala de mapas y Otto Günsche se
paró frente al despacho esperando el momento de entrar; le acompañaba Linge.
Se sintió un disparo ahogado y Günsche esperó unos 15 minutos de acuerdo a
instrucciones; posteriormente Linge ingresó a la habitación de dos
ambientes. Hitler estaba recostado a un extremo del sofá con un tiro en la
sien, de la cual aún manaba sangre, su boca tenía una grotesca mueca.
Según
Günsche y Linge, Eva Braun
estaba recostada al otro
extremo con los ojos abiertos y una mueca de dolor en su rostro, una pistola
estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el
cianuro había sido rápido.
En efecto,
Linge siguió a Günsche al entrar al
compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su muerte, levantó los
cuerpos envueltos en una alfombra y los sacó al patio trasero de la
Cancillería, en unos momentos en que llovían obuses rusos por doquier.
Günsche depositó ambos cuerpos en un orificio de obús,
los roció con unos 200 l de gasolina y les prendió fuego. Mientras se
consumían, unos cuantos testigos, entre ellos
Martin Bormann,
Goebbels,
realizaron un nervioso y acongojado saludo militar, mas un obús que estalló
cerca les obligó a volver al búnker sin verificar la total consumación de la
incineración.
Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo, creándose
toda suerte de mitos.
Recientes versiones surgidas en los años
1990 del lado ruso, confirman que los soviéticos (NKVD), después de una
infructuosa búsqueda en la que incluso hallaron a un doble de Hitler
suicidado en una habitación de la Cancillería como una forma de despistar,
por fin dieron con los restos irreconocibles en parte de Hitler,
Braun y la
familia
Goebbels y que estos, secretamente aun para el mismo general
Zhúkov,
fueron transportados en cajas especiales a la frontera, a un cuartel militar
que luego pasaría a ser territorio de la
República Democrática Alemana.
Los rusos confirmaron inicialmente en 1955 la muerte
de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos
detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo que los rusos
tenían los cuerpos.
Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo
un jardín de dicho cuartel y sólo algunas autoridades de la
NKVD sabían
dónde estaban, hasta que en los años
1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo a Hitler y el resto de los
cadáveres fue incinerado para evitar que su tumba fuera objeto de
veneración. No se ha podido dar con el cráneo de
Hitler, pero una parte signada como de Hitler, el
hueso parietal de su caja craneana está en un Museo
soviético.
Rasgos de su personalidad
El gran interés que despierta la figura de Hitler se debe
precisamente a los ribetes de su extraordinario tipo de
personalidad y su halo de impenetrabilidad. Hitler poseía un
extraordinario carisma
capaz de envolver no sólo a las personas, sino también a las masas, además
de poseer una gran oratoria gesticular muy estudiada; pero quien haya
permanecido con él diría lo mismo que opinó su ministro y arquitecto
Albert Speer:
«Nunca llegué a conocerlo».
Hitler era en sí un individuo muy autosuficiente y
solitario. Muy pocas personas integraban su séquito personal, se pueden
citar a
Albert Speer, el fotógrafo
Heinrich Hoffmann,
Martin Bormann,
Wilhelm Bruckner,
Joseph Dietrich,
Joseph Goebbels,
Julius Schaub,
Julius Schreck y el arquitecto
Geisler y sus secretarias personales. A
ellos les exigía lealtad a toda prueba y discreción.
Vegetariano,
ecologista, amante de los animales, promulgó las primeras leyes de la
historia que penaban el maltrato a los animales. Se dice que no permitía a
sus colaboradores fumar y beber enfrente de él.
Hitler jamás visitó una ciudad bombardeada, un
campo de concentración o un hospital
(la única excepción fue para visitar a las víctimas del atentado del 20 de
julio). Un fiel ejemplo de este aspecto es que Hitler se negó a ver las
fotos y filmaciones de las ejecuciones de los involucrados en el atentado
ejecutado por
Claus von Stauffenberg hacia su persona en 1944.
Una de las características más relevantes de la
personalidad de Hitler era la capacidad de subyugar a quienes lo rodearan;
había personas que podían ser muy fuertes y seguras en sus campos de acción,
pero en presencia de Hitler estas personalidades se veían disminuidas y
manipuladas hasta el servilismo; por ejemplo,
Hermann Göering expresó al
ministro de finanzas Schacht que:
"- Cada vez que estoy frente al Führer
siento el corazón en un puño" -
En su vida sentimental, muy discreta, se asocian los
nombres de Geli
Raubal, Eva Braun,
quien fue su esposa, Unity Mitford e Inga Ley.
Leni Riefenstahl , una de las más sindicadas en su momento, negó haber
sido amante de Hitler.
Una de las
secretarias personales de Hitler,
Traudl Junge, describió así la esencia que emanaba de la persona de
Hitler: «Cuando estaba presente (Hitler), todo el edificio bullía de
actividad, todos corrían, los teléfonos sonaban, los radioespectadores no
cesaban de enviar y recibir notas de comunicados (...) Cuando él estaba
ausente, todo volvía a una monótona normalidad, Hitler era como una especie
de dínamo». Traudl Junge describió a Hitler como una persona que presentaba dos
personalidades: en una, era muy considerado y afable, y en la otra, muy
fría, iracunda y avasallante en extremo, apasionada y calculadora.
Cita Junge en sus remembranzas:
«Hitler era vegetariano,
gustaba del té y además no soportaba el calor; no se podía fumar en su
presencia y hacía climatizar sus ambientes a no más de 11° C de temperatura.
Otro de los aspectos es que a Hitler le gustaba escuchar
chismes, pues lo distraían de su realidad. Además, Hitler se acostaba
muy tarde, a las tres o cuatro de la madrugada, y se levantaba también muy
tarde, entre las 10.00 y las 11.00 horas; el personal militar de la primera
planta se acostaba en torno a la medianoche, terminada la última reunión de
guerra de cada día, y se levantaba hacia las siete».
Para los miembros cercanos a Hitler,
Keitel, Lammers y
Bormann, Hitler predicaba con el ejemplo pagando sus propios costes
personales sin derogar ningún fondo del Estado. Los ingresos de Hitler,
hábilmente administrados por su secretario personal
Martin Bormann, sucesor de
Rudolf Hess, provenían de los derechos por su imagen postal y por su
libro
Mein Kampf.
Otro de los rasgos característicos de Hitler era su
desprecio por la debilidad ante el enemigo y por éste, sobre todo al
judaísmo y en segundo grado al comunismo,
su impulsividad y su obcecación por las metas sin importar el costo que
tuvieran. Por ejemplo: cuando Brauchistch le solicitó la retirada
estratégica de
Moscú, Hitler se encolerizó diciendo: «¡No me podéis quitar Moscú!,
¡quiero Moscú!»
Un ejemplo de su aparente flexibilidad es cuando cedió
ante
Himmler por la deportación de los holandeses a Polonia, en pro de
aumentar primeramente el contingente de las SS.
Albert Speer llegó a emitir el siguiente comentario al
respecto: «En el lugar donde debía haber un corazón en el pecho de Hitler,
había un gran hueco»
Cuando le tocaba tratar temas variados sobre aspectos
técnicos o militares, mostraba un acabado conocimiento de estos, llegando a
sorprender a sus interlocutores.
Hitler era muy condescendiente con quienes mostraban
valor y arrojo en combate; llegó a diseñar él mismo la Cruz de Brillantes,
Espadas y Robles para
Hans Ulrich Rudel, el célebre piloto de
«Stukas».
En su vida sentimental Hitler era muy celoso y no
permitía a casi nadie inmiscuirse en esos temas.
Albert Speer en sus memorias señaló que Hitler proporcionaba un trato
desconsiderado, opresivo y vejatorio hacia Eva Braun.
Legado de Hitler
Durante los
Juicios de Nuremberg se acusó a 611 personas, integrantes de las
diversas instituciones del Tercer Reich, de cinco delitos: complot,
crímenes de guerra,
crímenes contra la humanidad (exterminio),
crímenes contra la paz y genocidio.
Los principales jerarcas nazis apresados fueron condenados a la horca o a
largas penas de prisión; otros murieron en los meses que siguieron a la
caída de Berlín.
El nazismo y cualquier reminiscencia ideológica afín
fueron prohibidos en casi toda Europa; de hecho no se pueden publicar
bibliografías, esvásticas y otros símbolos sin riesgo de cometer falta o delito
punible. Sin embargo, la discriminación
antisemita permaneció hasta bien entrada la década de los 60, sobre todo
en países americanos. Muchas reminiscencias de esa época, encubiertas en
doctrinas militares, sociales y políticas empresariales, aún perduran en el
mundo.
Quizás uno de los legados más importantes de la Alemania
nazi sea la completa adopción del concepto del
Blitzkrieg, literalmente guerra relámpago, en todas las academias
de guerra del mundo. Las estrategias, batallas y técnicas de la Wehrmacht
usadas en la Segunda Guerra Mundial son objeto de estudio en todos los
institutos militares.
La publicación del libro "Mein
Kampf" de Hitler está prohibida en muchos países democráticos; no
obstante, todavía es editado, entre otros lugares, en España, y circula
libremente por librerías de algunos países sin restricciones, en muchos
idiomas y es objeto de estudios de todo tipo, aunque es muy difícil
encontrar una versión íntegra y sin comentarios.
En la actualidad la figura de Hitler y el nazismo, su
personalidad y hechos son objeto de estudios de toda índole y es
constantemente recordada por escritores en distintas biografías, siendo la
más polémica la publicada por el escritor americano
David Irving, La guerra de Hitler, en la que afirma que Hitler
ignoraba la
Solución Final, si bien otros historiadores prestigiosos como
Ian Kershaw niegan esto último.
Uno de los legados de Hitler es la firma constructora
Volkswagen, cuyo modelo Escarabajo fue diseñado por
Ferdinand Porsche en la década de los 30, aunque el escarabajo, bajo su
gobierno, solo fue construido para fines no civiles, es decir, bélicos
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Hitler, Ed. Javier Vergara, Editor, Buenos
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- Steinert, Marlis:
Hitler y el universo hitleriano, Ed.
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- Trevor-Roper, Hugh:
Los últimos días de Hitler, Ed. Nuevas
Ediciones De Bolsillo, Barcelona, 2003.
ISBN 84-9759-725-7.
- Gitta Sereny : Albert Speer:
Su lucha con la verdad-Ed. Vergara
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