Léon Blum (9 de abril de 1872 - 30 de marzo de
1950) fue un político socialista francés. Desempeñó el papel de Primer
Ministro en 1936-1937 y en 1938, como jefe del gobierno del Frente Popular
francés, y en 1946 fue Jefe de Estado del último gobierno provisional
antes de instaurarse la Cuarta República Francesa.

Formación y acercamiento a la política
Nació en París, en el seno de una familia judía de
clase media. Estudió literatura y derecho en la universidad de la Sorbona
(París), y se graduó respectivamente en 1891 y 1894.[1]
En 1895, a la edad de 23 años, entró a trabajar de auditor en el gobierno
(Conseil d'État), donde realizó una carrera brillante de 25 años (sus
contribuciones al derecho de la responsabilidad del Estado, por ejemplo,
mantienen vigencia hasta la fecha). Dicha carrera se interrumpirá
solamente en 1916 cuando le nombraron jefe de gabinete de Marcel Sembat,
ministro socialista de Fomento.
Léon Blum siempre llevó en paralelo una carrera
literaria. A los 17 años, había conocido al escritor André Gide[2]
con el que había fundado una revista literaria en la que publicaba sus
poemas. A partir de 1892, sus críticas literarias en la prestigiosa
Revue Blanche,[3]
le convierten en una figura renombrada en los ambientes literarios de
principios de siglo.
Blum se sentía judío y francés, llevando ambas
identidades con la misma naturalidad. Pronto, fue víctima del
antisemitismo, primero como crítico literario, luego como parlamentario
cuando sus discursos empezaron a tener un notable éxito, hecho que no le
perdonaban los periódicos de extrema derecha.

Blum demostró poco interés en la política hasta el
Caso Dreyfus, coordinando de 1894 a 1906 a los intelectuales
dreyfusistas. Es entonces cuando conoce al líder socialista
Jean Jaurès,
a quien admiraba y con quien funda el diario socialista, L'Humanité,
en 1904. Su compromiso con la Sección Francesa de la Internacional Obrera
(SFIO, socialistas) data de esa época.
No es tanto el asesinato de Jaurès en julio de 1914
como el estallido de la
Primera Guerra Mundial, lo que empuja
Blum a tomar un papel más activo en la dirección del partido. De hecho, su
colaboración con el ministerio de Marcel Sembat en el marco de l’Union
sacrée (Unión sagrada) empieza en agosto de aquel año, y finalizará con la
dimisión del ministro en 1917. Blum apoya firmemente el esfuerzo de guerra
y la política de l’Union sacrée, un pacto nacional para afrontar la
guerra, que reunía a los franceses de todas las tendencias políticas y
religiosas. El partido socialista estaba dividido sobre la cuestión, pero
por mucho que Blum se enfrentará a los pacifistas, no por ello se
identificaba con el ala derecha del partido.
El dirigente
socialista
En 1919 fue elegido miembro del comité ejecutivo de la
SFIO. En las elecciones generales de aquel año, en las que la derecha se
lleva la mayoría de los escaños, es elegido representante por París ante
la Asamblea Nacional francesa, escaño que ocupará hasta 1928. Dimite
entonces de su puesto en el Conseil d’Etat, y pasa a ocupar la secretaría
y luego la presidencia del grupo parlamentario socialista.
Blum había logrado mantener la unidad de los
socialistas, divididos entre partidarios y detractores de la Revolución
rusa, hasta las elecciones. Pero en el congreso de Tours de 1920, la
mayoría de la SFIO opta por adherirse a la
Tercera Internacional, fundando así el
Partido Comunista Francés. Léon Blum se mantiene fiel a la tradición
socialista. El periódico L'Humanité pasa al Partido Comunista,
mientras el periódico Le Populaire, cuya dirección asume Blum en
1921 se convierte en el órgano de prensa de la SFIO.
Después de la escisión del congreso de Tours, Blum
acepta en varias ocasiones acuerdos pre-electorales con el Partido
Radical, un importante partido de la izquierda moderada en la primera
parte del siglo XX. La SFIO apoyará el gobierno del radical Édouard
Herriot en 1924, sin llegar a participar directamente en él.[4]
En 1928, Blum pierde su escaño de diputado por París frente al
comunista
Jacques Duclos, y deberá esperar unas
elecciones parciales al año siguiente para ser de nuevo elegido, esta vez
como diputado de Narbona, en el departamento de Aude.
El Frente Popular
Cómo nace
En 1930, la Gran depresión alcanza Francia. En 1932, derrotada la derecha
parlamentaria, resurge la extrema derecha
que desde principios de los años 20 se componía de organizaciones diversas
cuyo denominador común era la denuncia del
régimen parlamentario.[5]
En cuanto a los socialistas, su política internacional se centraba en la
lucha contra el fascismo
en torno a dos grandes ejes. Por un lado, una tendencia moderada
representada por los británicos, los escandinavos, los checos y los
polacos, que querían adaptar el socialismo a las
clases medias. Por otro lado, los socialistas italianos, franceses,
belgas y suizos proponían “una táctica revolucionaria de lucha proletaria
para la conquista del poder (...)”. Blum recomendaba también insistir
sobre los intereses que la clase media y la clase obrera tenían en común.
En 1934,
la SFIO y el PCF (Partido Comunista Francés) entablan negociaciones para
lograr un compromiso político común que se cierra con un acuerdo el 27 de
julio del mismo año. En las elecciones comarcales (élections cantonales)
del mes de octubre, los comunistas y los socialistas registran un avance
notable en detrimento del Partido Radical. Sin embargo, a raíz de la firma
de la
alianza franco-soviética en 1935, las divisiones se acentúan entre los
partidarios de una guerra
antifascista y los partidarios de la paz.
Fue el dirigente comunista
Maurice Thorez
quien, por primera vez, hizo un llamamiento en el diario L’Humanité
a favor de la creación de un amplío “frente popular”. El término había
sido acuñado dos años antes por el dirigente comunista Eugen Fried. Unas
semanas más tarde, Thorez presenta su proyecto en la Asamblea Nacional,
proponiendo incorporar a los radicales que en aquella época se habían
aliado con la derecha, pero que tenían el grupo parlamentario más
importante de la cámara.
Gracias a aquellos acuerdos, la izquierda ganó los
comicios el 3 de mayo de 1936,
permitiendo la creación de un gobierno socialista por primera vez en la
historia de la Tercera
República Francesa. El 4 de junio de 1936, el
presidente de la República
Albert Lebrun
nombra a León Blum
presidente del gobierno (Président du Conseil). Éste forma un gobierno
compuesto de socialistas y de radicales; los comunistas prefirieron no
formar parte de él, pero le aseguraron su apoyo desde fuera. Por primera
vez en la historia de Francia, ese gobierno incluía a tres mujeres a pesar
de que aún no tuvieran derecho a votar.
Logros sociales
La victoria del Frente Popular se debe a múltiplos
factores: crisis económica, poder creciente de
Adolf Hitler,
escándalos financieros, inestabilidad ministerial desde 1932,
recrudecimiento del activismo de las ligas de extrema derecha (armadas y
cada vez más numerosas), disturbios del 6 de febrero de 1934.
Los
acuerdos de Matignón
La victoria de la izquierda despertó en seguida una
inmensa ilusión entre los trabajadores. Desde principios de mayo de 1936,
nada más conocerse los resultados de las elecciones y antes de que se
formase el gobierno, un amplio movimiento de huelgas
se extiende por toda Francia, llegando a desbordar el joven gobierno por
su ala izquierda. Se calculan unas 12 000 huelgas, 9 000 de ellas con
ocupación de fábricas, movilizando a unos 2 millones de huelguistas. Ante
el temor de una revolución bolchévica, los empresarios no se atreven a
emplear la fuerza, y bajo la presión del gobierno optan por la
negociación. La noche del 7 al 8 de junio de 1936, la patronal
(Confederación General de la Producción Francesa, CGPF) y los
representantes obreros (Confederación General de los Trabajadores, CGT)
firman los acuerdos de Matignón por los que se acuerda una subida
generalizada de los salarios, la implantación de las
convenciones colectivas y el derecho a la libertad sindical,
entre otros.
Reducción de la jornada laboral y vacaciones pagadas
Una de las innovaciones más destacadas de Léon Blum es
la creación dentro del ministerio de Sanidad de una Subsecretaría de
Estado de Deportes y Organización del Ocio, que confía al joven Léo Lagrange. Su
misión no se limita a la juventud, sino al conjunto de las clases
populares dentro de una política gubernamental que establece por primera
vez el ocio como un
derecho de los ciudadanos. De hecho, el 11 de junio de 1936, el parlamento
acuerda la
reducción de la jornada de trabajo fijándola en 40 horas semanales y
el 21, el derecho a tener 15 días de vacaciones pagadas
al año. Para facilitar los desplazamientos estivales, Léo Lagrange negocia
con la compañía de ferrocarriles el establecimiento de un "billete de
vacaciones anuales" con un 40% de reducción. En 1936, seiscientos mil
(600.000) obreros se marchan de vacaciones; al año siguiente son un millón
ochocientos mil (1.800.000).[6]
Las
nacionalizaciones
A partir del mes de julio, se inicia una política de
nacionalizaciones que alcanzará la aeronáutica, el
armamento, y los
ferrocarriles (la SNCF,
sociedad estatal de los ferrocarriles franceses, se crea en 1938). El Banco de Francia
no es nacionalizado, pero se extiende el derecho de voto a todos sus
accionistas. Se crea también la Oficina Nacional Interprofesional del
Trigo (Office national interprofessionnel du blé) para detener la caída
del precio de los cereales y proteger así a los agricultores gravemente
afectados por la crisis.
La
oposición al Frente Popular
La llegada de Léon Blum al poder desató una ola de antisemitismo sin
precedentes. Las calumnias vertidas por la extrema derecha intentaban
mermar su credibilidad y ponían en tela de juicio su lealtad a los
intereses franceses.
Charles Maurras
escribió el 15 de mayo de 1936 en el periódico L’Action française:
“Es en calidad de judío que hemos de ver, considerar, entender, combatir y
abatir al Blum. Este último verbo puede parecer un poco excesivo: me
apresuro en añadir que sólo deberemos abatir físicamente a Blum el día que
su política nos haya llevado a la guerra impía con la que sueña contra
nuestros compañeros de armas italianos. Ese día, es verdad, no podremos
fallar.”
Los ataques e insultos afectaban a otros miembros de su
gobierno. Una campaña mediática llevada por el partido de extrema derecha
Acción Francesa (Action française) empujó al ministro de Interior, Roger Salengro,
al suicidio, por mucho que éste hubiese conseguido desarmar la trama
difamatoria.
La prensa francesa se dividía en dos bandos claramente
definidos, estando los medios afines al Frente Popular en franca minoría.
La crispación impedía cualquier análisis neutral que sólo se encontraron
en la prensa extranjera, en particular la británica. Los enfrentamientos
mediáticos dañaron la imagen del Frente Popular y contribuyeron a su
descrédito.
La Guerra Civil Española y el pacto de no intervención
El 20 de julio de 1936, Léon Blum recibe una llamada de
ayuda de
José Giral,
recientemente nombrado Presidente del Gobierno español, a la que responde
favorablemente. Pero se ve obligado a retractarse ante la oposición del
presidente de la República Albert Lebrun, de los radicales (Édouard
Herriot), de la derecha francesa, y del Reino Unido. La actitud del
gobierno británico fue determinante: éste habría afirmado que retiraría su
apoyo a Francia frente a Alemania en caso de una intervención en España.
Tampoco se puede menospreciar el pacifismo reiterado de la opinión pública
francesa desde el final la
Primera
Guerra Mundial.
El gobierno de
Neville
Chamberlain y las élites británicas veían a España como un país en
plena revolución “comunista”. Por otro lado, la tónica general consistía
en evitar a toda costa un conflicto con las potencias totalitarias, como
lo demostrarán los
acuerdos de
Múnich en 1938. En este contexto, Léon Blum propone un pacto de
no intervención firmado por la casi totalidad de los países europeos,
y se crea en Londres el
Comité
de No Intervención para definir las modalidades del embargo sobre las armas
a destinación de España.
Pero en 1935, Francia y España habían firmado un
acuerdo comercial por el que Francia se comprometía a vender armas a
España por un valor de 25 millones de £. El embargo era por lo tanto un
incumplimiento de aquel compromiso firmado mucho antes de que los frentes
populares gobernasen.
Es de todos sabido que ni Alemania ni Italia respetaron
el embargo. En septiembre de 1936, la Unión Soviética
denuncia los hechos y empieza a vender armas a España, pagadas con el
llamado “oro
de Moscú”. Frente a esta situación, Léon Blum escoge, en palabras
suyas, la “no-intervención relajada”. Respeta oficialmente el embargo,
pero cierra los ojos sobre el trafico de armas que se organiza a lo largo
de la frontera catalana. Además, dos ministros del Frente Popular
organizan la ayuda clandestina: Jules Moch,
secretario general del gobierno, y
Pierre Cot, ministro del Aire, ayudado de su jefe de gabinete, Jean Moulin.
Cerraban contratos ficticios con México y Lituania que no habían
firmado el pacto de no-intervención, y éstos a su vez revertían las armas
a España. En el último trimestre de 1936, se vendieron así 124 aviones al
gobierno español.
La crisis
Si Léon Blum consigue una relativa paz social en toda
Francia, su política económica no consigue reactivar la economía francesa
seriamente deteriorada por los efectos de la Gran Depresión.
Desde 1935, la huida de capitales había mermado las reservas de oro del
Banco de Francia, colocando a Francia bajo dependencia británica. En
octubre de 1936 el franco es
devaluado, lo que transforma la preocupación de la derecha en
oposición declarada al gobierno. En febrero de 1937, Blum decide detener
las reformas sociales, atrayéndose las críticas del ala izquierda de su
partido y del Partido Comunista.
En junio de 1937, Léon Blum presenta su
dimisión. Le sucede el radical Camille Chautemps
que intenta tímidamente proseguir con las reformas sociales. La agravación
de la situación económica (agravación del déficit
presupuestario) le obliga a dimitir en marzo de 1938. El presidente de la
República, Albert Lebrun, llama de nuevo a Léon Blum que forma gobierno
con
Pierre
Mendès France como subsecretario de Hacienda, e intenta conseguir los
plenos poderes financieros para atajar la crisis económica. Ante la
negativa del
senado, Blum dimite al cabo de tres semanas. Le sucede el radical
Édouard Daladier
con el que acaba definitivamente el periodo conocido como Frente Popular.
Blum y
los acuerdos de Múnich
El 30 de septiembre de 1938, Daladier firma los
acuerdos de Múnich como representante del Estado francés. La postura de
Léon Blum al respecto es controvertida. En aquella época no tenía ninguna
función de gobierno: era presidente del grupo parlamentario de la SFIO y
el principal columnista
del periódico Le Populaire. En un principio, a pesar de haber
manifestado cierto escepticismo, Blum cede ante la alegría generalizada,
incluso la de su propio partido, ya que todos pensaban haber logrado la
paz para Francia.[7]
Pero pronto recuperará su actitud intransigente frente a los fascismos y
luchará sin descanso a favor del rearme de Francia frente a la amenaza
nazi, aunque esto le costase profundas divisiones en el seno de su propio
partido.[8]
La Segunda Guerra
Mundial
Léon Blum desaprobará la actitud del Partido Comunista
Francés ante el
Pacto germano-soviético, firmado en 1939. Dicho pacto
provocará el abandono de numerosos comunistas que se pasaron la SFIO. Por
otro lado, la postura de Blum le atraerá las críticas de un buen número de
socialistas que le reprochaban su actitud no pacifista.
Cuando la Asamblea nacional aprueba la concesión de los
plenos poderes al mariscal
Philippe Pétain
en julio de 1940, Blum es uno de los 80 parlamentarios que votan en
contra. En aquella época, muchos miembros de la SFIO ya se habían
refugiado en Inglaterra.
Pétain crea en seguida la Corte suprema de justicia
para buscar a los responsables políticos de la derrota francesa. Blum es
arrestado en septiembre de
1940 y encarcelado en el castillo de Chazeron y en Bourassol, en el
departamento de Puy-de-Dôme.
Es llevado a juicio en febrero de 1942, junto con
Edouard Daladier,
Georges Mandel,
Paul Reynaud y
Maurice Gamelin, en lo que se conoce como el juicio de Riom. Su
defensa, al igual que la de Daladier, fue tan hábil y valiente que el
juicio fue suspendido sin llegar a reanudarse. La acusación les reprochaba
que las reformas sociales del Frente Popular hubiesen impedido el rearme
del país, lo que había conducido a la derrota de junio de 1940. Más allá
de esta acusación, se pretendía responsabilizar al sistema político de la
Tercera República del derrumbe del ejército francés para legitimar así el
régimen de Vichy. Blum demostró que el rearme nunca había sido tan
fuerte como bajo el Frente Popular, a diferencia de los gobiernos
anteriores de los que uno había tenido al mariscal Pétain como ministro de
la Guerra.
Blum y Daladier son trasladados a la fortaleza del
Portalet, en el
Pirineo francés. En 1943,
Pierre Laval
entrega a Blum a los nazis que le deportan a
Buchenwald, en un anexo a poca distancia del campo de
concentración. Su hermano, René Blum, fundador del
Ballet de la Ópera de Montecarlo, morirá
en el campo de concentración de
Auschwitz.
Durante su cautividad, Blum mantiene una importante
correspondencia y escribe en
1944 la obra À l’échelle humaine (Con sentido humano en
la edición española, A la medida del hombre en la edición
argentina), un análisis crítico de su trayectoria política. La obra fue
sacada clandestinamente de la cárcel y fue publicada en 1945.
Poco se sabe de la vida sentimental de Léon Blum. Se
casó tres veces. Su última pasión, Jeanne Reichenbach, llamada
cariñosamente Janot, consiguió de Pierre Laval la autorización de reunirse
con su amado para compartir su cautiverio. Se casaron en Buchenwald.[9]
La posguerra
En abril de 1945, Léon Blum y Janot, su mujer, fueron
trasladados en un convoy de prisioneros que, después de errar durante un
mes, llegó a la provincia alemana de Tirol, donde les
encontraron unos soldados estadounidenses.
Después de la liberación de Francia, rechazó un puesto
de ministro ofrecido por el general
Charles de Gaulle,
y reanudó con su labor de columnista en Le Populaire.
Fue jefe de la delegación francesa y presidente de la
conferencia constitutiva de la
Unesco. Negoció la
cancelación de la deuda de Francia con los Estados Unidos, lográndolo en
los acuerdos Blum-Byrnes, firmados en mayo de 1946. A cambio, Byrne
exigió que se abriesen las salas de cine francesas a la películas
estadounidenses, lo que facilitará la introducción del concepto del "American
way of life" en la cultura popular francesa.
Léon Blum dirigió el último gobierno provisional antes
de la instauración de la
Cuarta República, de diciembre de 1946 a enero de 1947. En esos dos meses,
ejerció de hecho funciones equivalentes a las de jefe de estado.
Se retiró a Jouy-en-Josas (cerca de Versalles), donde
murió de un infarto el
30 de marzo de 1950 a
los 77 años. Fue director político de Le Populaire hasta su muerte.