Organización fundada en
1909 por el sacerdote jesuita Ángel Ayala. Actualmente recibe el nombre de
Asociación Católica de
Propagandistas (ACdP). Es una agrupación de seglares católicos
cuyo carisma se orienta a la propagación de la fe católica y al apostolado,
formando e instando a sus miembros para que tomen parte activa en la vida
pública y sirviendo de nexo de unión de los católicos.
Proyectos
De la
ACNdeP han nacido la
Editorial Católica; la
Confederación Nacional de Estudiantes Católicos;
la primera Escuela de Periodismo de España, vinculada al diario
El Debate ;
los diarios Ya,
Hoy de Badajoz y
El Ideal de Granada; el
Instituto Social
Obrero; el Centro de Estudios Universitarios (CEU), tronco del que han
nacido recientemente tres universidades; la Biblioteca de Autores Cristianos
(BAC); el Instituto Social León XIII;
Cáritas Española; la
Asociación Pío XII de agricultores; la
Escuela de
Ciudadanía Cristiana de la Iglesia; los congresos y jornadas
Católicos y
Vida Pública y el Colegio Mayor Universitario San Pablo de Madrid. La
principal obra de la ACdeP actualmente es la
Fundación Universitaria San
Pablo-CEU de la que hoy dependen tres universidades (San Pablo-CEU de
Madrid, Cardenal Herrera-CEU de Valencia y
Abat Oliba-CEU de Barcelona) así
como cinco colegios de primaria y secundaria en Madrid (2), Valencia,
Alicante y Murcia además de diferentes Centros de postgrado, una escuela de
magisterio y dos escuelas de Negocios. De la Fundación San Pablo Andalucía
fundada por los propagandistas andaluces depende la
Universidad Fernando III
cuya propiedad es compartida con la Provincia bética de la
Compañía de
Jesús.
Historia
Fundación
La
Asociación Católica de
Propagandistas tiene su origen en un grupo de
congregantes marianos de los Luises de Madrid, que
reúne el 4 de noviembre de 1908 el padre Ángel Ayala, jesuita. El deseo que había manifestado el nuncio de Su
Santidad en España, monseñor Vico, al padre
Ayala era la fundación de la
Juventud Católica Española. El nombre original fue el de Asociación
Nacional de Jóvenes Propagandistas y el criterio de selección de los jóvenes
fue el de su talento, sus dotes oratorias y su espíritu. Se trataba de
despertar al adormecido catolicismo español de principios del siglo XX. Un
año después de activa propaganda el grupo se fue cohesionando y se celebró
el primer acto de imposición insignias, acto que se convirtió en un hito en
la vida de todo propagandista, al tratarse del momento que se materializa el
compromiso asociativo. Fue el 3 de diciembre de 1909, el
cardenal Vico realzaba el acto con su presencia, el lugar, la iglesia de
Areneros que los jesuitas
tenían en la calle Alberto Aguilera de Madrid. El primer presidente de la
Asociación fue
Ángel Herrera Oria, quién no contaba todavía con 23 años y era ya un
brillante Abogado del Estado. Los frutos asociativos no se dejan esperar y
aquellos 17 jóvenes propagandistas contribuyen a la movilización de millares
de católicos que se manifiestan por toda España. Se
produjo en España una reacción católica muy notable. Reacción de mítines, de
prensa, de organización en todos los órdenes de actuación en la política.
Enseguida se vio la necesidad de un periódico como faro guía de todo el
activismo generado por el nuevo grupo y el 1 de noviembre de 1911 se inicia,
bajo la dirección de Ángel Herrera, la nueva etapa de
El Debate que había sido fundado un año antes. Para esta nueva etapa de
periódico se funda la Editorial Católica, que tanta importancia iba a tener
en el mundo de la comunicación en los años venideros. Durante la
II
República se intensificó la actividad política de los propagandistas que
ya con anterioridad habían participado en la creación del
Partido Social Popular
e incluso habían tenido responsabilidades en los gobiernos del
Directorio del general
Primo de Rivera. La
Asociación de Propagandistas no era política, pero
sus miembros podían y debían serlo, según sus aptitudes y exigencias de las
circunstancias. Y como éstas lo exigieron imperiosamente, se prestaron a
tomar parte en ella sus elementos más destacados. Junto al intelectual
católico Ramiro de Maeztu, tres propagandistas insignes,
Eugenio Vegas Latapie,
Víctor Pradera y José María Pemán, fundaron en Octubre de 1931 la sociedad cultural
Acción Española. Esta sociedad fundó una revista con el mismo nombre
como revista doctrinal católico-monárquica cuyo primer número apareció en
diciembre de 1931. El último número regular publicado fue el 88, junio de
1936. También en
1931, ante los acontecimiento acaecidos en España, la
ACdP se implica en
la creación de
Acción Nacional, que luego por imperativo legal pasó a llamarse
Acción Popular y cuyo líder principal fue el propagandista salmantino
José María Gil-Robles. Las
Cortes constituyentes de 1931 contó con 5 propagandistas como diputados,
Ricardo Cortés en las listas de Acción Nacional,
José María Gil-Robles y
José María Lamamié de Clairac por el
Bloque Agrario, el nacionalista vasco
José Antonio Aguirre (que sería el primer
lehendakari del
gobierno vasco en 1936) y el
tradicionalista Marcelino Oreja Elósegui por la
Minoría Vasco-navarra. En 1933
Ángel Herrera es designado Presidente de
la Junta Central de
Acción Católica. El año 1933 es un año de múltiples fundaciones. Se crea
el Centro de Estudios Universitarios (CEU) embrión de lo que hoy son las
universidades San Pablo de Madrid,
Cardenal Herrera de Valencia y
Abat Oliba
de Barcelona, también se creó el Instituto Social Obrero
del que Ángel Herrera es nombrado el primer presidente.
Fue una Escuela Social Obrera donde se formaron muchos de los
directivos que luego intervinieron en el C.E.S.O. (Confederación Española de
Sindicatos Obreros), y antes en la F.E.T. (Federación Española de
Trabajadores). En las elecciones de noviembre de 1933, son elegidos
diputados unos 34 propagandistas, unos 30 en las listas de la
CEDA
(Confederación Española de Derechas Autónomas) de la que
Acción Popular es
el grupo más importante,
José Antonio Aguirre y
Marcelino Oreja por la
minoría vasco-navarra,
Santiago Fuentes por
Renovación Española y José Maria Lamamie de Clairac por el grupo
agrario. El propio Marcelino Oreja Elosegui moriría mártir en la revolución
de 1934 a manos de unos obreros en la fábrica en la que era gerente. En 1935
Ángel Herrera tras 26 años como Presidente, es decir desde su fundación,
dejó el cargo de presidente de la ACdP, siendo elegido como sustituto
Fernando Martín Sánchez. En mayo de 1936 poco antes del Alzamiento del 18 de
julio, Ángel Herrera se traslada a la Universidad suiza de Friburgo
para cursar los estudios necesarios para su ordenación sacerdotal, se
trataba de echar cimientos de un grupo sacerdotal para el servicio a la
ACNdeP y de la Acción Católica.
La Guerra Civil y el Regimen de Franco
La
Guerra civil española supuso un importante quebranto, tanto material como de vidas humanas, para
la ACNdeP. Más de 80 propagandistas murieron mártires, siendo fusilados por
las distintas fuerzas adictas a la República. La mayor parte murieron tan
solo a causa de sus creencias religiosas pues no tenían militancia política.
Entre ellos destaca el propio Secretario General de la Asociación y del CEU,
Luis Campos Górriz, proclamado beato por la Iglesia Católica, el ex-ministro
Federico Salmón, el diputado
Víctor Pradera y el fundador de las
JONS,
Onésimo Redondo.
El diario El Debate fue incautado y los archivos de la
Asociación, destruidos. Salvo contadas excepciones, la inmensa mayoría de
los propagandistas, como era de esperar dada la persecución religiosa
desatada por la II República, apoyaron la sublevación militar activamente.
Al terminar la Guerra Civil, tanto
Ángel Herrera (ya sacerdote y párroco en
la diócesis de Santander) como el propio
Gil Robles cayeron en el ostracismo
más absoluto ante el predominio que en el régimen de
Franco ostentaron los
sectores azules de la Falange, hostiles a la línea nacionalcatólica que
encarnaba la ACNdeP. Pero todo iba a cambiar cuando la derrota del Eje
obligara a Franco a desplazar a
Serrano Suñer y su círculo de falangistas
adictos al fascismo totalitario. El Generalísimo va entonces a requerir el
apoyo de la Iglesia española para darle un aire nacionalcatólico al Régimen
y así granjearse el imprescindible aval del Vaticano para salir del
aislamiento internacional. De acuerdo con esta nueva política, la
ACNdeP va
a copar los puestos ministeriales en los gobiernos de Franco. En 1945 es
nombrado Ministro de Asuntos Exteriores el propagandista
Alberto Martín Artajo. Otros ministros propagandistas de
Franco fueron
José Larraz López (Hacienda),
José Ibáñez Martín (Educación),
Joaquín
Ruiz Jiménez (Educación), Fernando María Castiella (Exteriores) y
Federico
Silva Muñoz (Obras Públicas). Alberto Martín Artajo fue el artífice del
Concordato con la Santa Sede del año 1953 que rompió el aislamiento de
España y supuso una extraordinaria plataforma para la acción apostólica de
la Iglesia Católica en España. Se puede decir que hasta el año 1957 el tono
político de los consejos de ministros de Franco lo marca la
ACNdeP bajo el
liderazgo primero de Fernando Martín Sanchez
y luego de Francisco Guijarro y
Alberto Martín Artajo. En el año 1957 se produjo un cambio sutil en los
equilibrios internos de poder del Regimen de Franco ante el desafío
falangista al orden nacionalcatólico que supuso la propuesta de
José Luis de Arrese,
Secretario General del Movimiento Nacional. La pugna sorda
establecida entonces entre falangistas y propagandistas la solventó Franco
eligiendo apoyarse en un tercer sector, el de los tecnocratas del
Opus Dei
con el almirante Carrero Blanco,
Gregorio López Bravo y
Laureano López Rodó
como cabezas visibles. Por otra parte, la extraordinaria trayectoria vital
de Ángel Herrera Oria continuaba al margen de esas vicisitudes de sus hijos
propagandistas. En 1947 es consagrado como obispo de Málaga siendo
Pío XII
el papa reinante. En 1952 don Ángel funda el Instituto Social León XIII y
son también fundaciones suyas en ese periodo las escuelas rurales de Málaga,
la Asociación Pío XII de agricultores y la
Escuela de Ciudadanía Cristiana
de la Iglesia. En 1957 el secretariado nacional de
Acción Social de la ACNdeP crea el embrión de lo que sería
Cáritas diocesana en España. En 1967
Ángel Herrera Oria es creado cardenal por Pablo VI, falleciendo al año
siguiente. Su fallecimiento marca el final de los años gloriosos de la
ACNdeP y el comienzo de una época de desconcierto y debilitamiento unida al
profundo debate interno que provocó en España el Postconcilio con su
revisión de todo lo que había sido el nacionalcatolicismo, un
nacionalcatolicismo del cual la ACNdeP había sido el principal baluarte
entre los laicos con su liderazgo de la Acción Católica y la vida pública de
los fieles españoles.
La Transición
Tras el
Concilio Vaticano II y el cambio de paradigma político que supuso para
los católicos, un grupo de propagandistas con Joaquín Ruiz Jiménez a la
cabeza se pasa a la oposición al régimen de Franco. Destaca en esta línea su
iniciativa de Cuadernos para el Diálogo donde la oposición democristiana al
régimen se va a aglutinar. También participarán en el llamado
Contubernio de
Munich los propagandistas
José María Gil Robles e
Íñigo Cavero, mientras que
el propagandista José María Pemán también fue evolucionando hacia posturas
monárquicas juanistas en esos años. En contraste con esta línea de oposición
democristiana el propagandista Blas
Piñar se convierte en el adalid del llamado
bunker del Regimen, la
línea dura defensora de las esencias nacionalcatólicas del franquismo. Sin
embargo, Blas Piñar terminó por pedir la baja en la Asociación en desacuerdo
con su línea cada vez más crítica con el Regimen. En 1973 se crea en el
Colegio Mayor San Pablo el grupo
Tácito, el cual tuvo un papel relevante en
la etapa final del franquismo y principios de la Transición. Este grupo
aglutinó a un selecto grupo de propagandistas crítico con el Regimen de
Franco, muchos de los cuales terminarían por formar parte de los gobiernos
de la Democracia. La presencia de propagandistas fue importante en esta
etapa en la fundación de Alianza Popular (con
Federico Silva Muñoz jugando
un papel destacado) pero, de manera especial, en la creación de la
UCD
(Unión de Centro Democrático), que ganó las elecciones de 1977. Bajo el
paraguas de la figura del cardenal Tarancón, la
ACdP se convirtió entonces
en el verdadero baluarte de la Democracia Cristiana española, pues muchos de
sus miembros fueron ministros en los gobiernos de Adolfo Suárez.
Marcelino
Oreja en Exteriores consiguió la firma de los importantísimos acuerdos
Iglesia-Estado de 1979 que siguen hoy vigentes.
José Manuel Otero Novas en
Educación, Landelino Lavilla en Justicia,
Alfonso Osorio en Presidencia e
Íñigo Cavero (futuro presidente del Consejo de Estado) también en Justicia
fueron otros ministros de los gobiernos de la UCD que realizaron un
destacado papel en la Transición junto a Fernando Álvarez de Miranda, que
presidió el Congreso de los Diputados entre 1977 y 1979. Con todo, la
principal responsabilidad política asumida por un propagandista en estos
años fue la Presidencia del Gobierno de España asumida por
Leopoldo Calvo Sotelo en 1981. Durante los últimos años han jugado un papel destacado en la
política española los propagandistas militantes del
PP Jaime Mayor Oreja
(ministro del Interior y cabeza de lista al Parlamento Europeo) y
Eugenio Nasarre (diputado en el Congreso y portavoz de Educación del PP).
Recientemente ha sido nombrado por la Conferencia Episcopal Española
presidente ejecutivo de la cadena COPE el ex-presidente de la
ACdP Alfonso
Coronel de Palma.
Enlaces externos
Universidades de la Asociación
-
[1]: Universidad CEU-San Pablo (Madrid).
-
[2]: Universidad CEU-Cardenal Herrera (Valencia).
-
[3]: Universitat CEU-Abat Oliba (Barcelona).
Otros proyectos
-
[4]: Congreso Católicos y Vida Pública.
-
[5]: Editorial Biblioteca de Autores Cristianos.
-