Etapa reformista
Nació en el seno de una
familia acomodada. Huérfano desde muy niño, estudió en el monasterio de El
Escorial con los frailes agustinos. Doctor en Derecho por la Universidad
Central de Madrid en 1900, con una tesis titulada
La responsabilidad de las multitudes,
oposita a la Dirección de los Registros y Notariado.
En 1914 se afilia al
Partido Reformista
liderado por
Melquíades Álvarez,
siendo ese mismo año elegido secretario del
Ateneo de Madrid. Por ese
partido se presentó candidato a Diputado en Cortes por el pueblo toledano
de Puente del Arzobispo, sin éxito. En 1920 funda la revista
La Pluma junto con el que,
pasando el tiempo, sería su cuñado Cipriano Rivas Cherif y en 1922 dirige
el semanario
España.
Muy crítico con la
Dictadura de
Primo de Rivera,
publica en 1924 un enérgico manifiesto contra el dictador y el rey
Alfonso XIII, fundando al
año siguiente junto con
José Giral el partido
Acción
Republicana.
Segunda República
Participa en 1930 en el
Pacto de San
Sebastián, germen del futuro gobierno republicano que surgiría a pesar
del resultado desfavorable a las candidaturas republicanas en las
elecciones municipales del 12 de abril de 1931 y el subsiguiente abandono
del país por parte del rey
Alfonso XIII.
Nombrado ministro de la
Guerra en el Gobierno provisional de la ya Segunda República el 14 de
abril de 1931, sustituye pronto a don
Niceto Alcalá-Zamora como presidente del Gobierno provisional (en
octubre del mismo 1931), debido a la dimisión de éste por el tema de la
cuestión religiosa. Como presidente del gobierno de coalición
republicano-socialista lleva a cabo las principales reformas previstas en
el programa republicano: Reforma del Ejército, para dimensionarlo de
acuerdo con la capacidad del país, Reforma Agraria, Reforma de la
Enseñanza, suprimiendo la religiosa y potenciando la pública, estatuto de
autonomía de Cataluña, etc. Tuvo además tiempo para estrenar su drama
La Corona.
Todas estas cuestiones
políticas, junto con la agitación social existente en gran parte del país,
le acarrearán múltiples problemas con los poderes fácticos, especialmente
con la Iglesia y parte del Ejército, en concreto de quienes siguieron al
general
José Sanjurjo en agosto de
1932. Finalmente, los sucesos de Casas Viejas, Castilblanco y Arnedo
motivaron su cese el 8 de septiembre de 1933 por parte del presidente de
la República,
Niceto Alcalá-Zamora.
Presidencia de la República
El 19 de noviembre de 1933,
triunfa la coalición formada por el
Partido Republicano Radical de
Alejandro Lerroux y la
Confederación Española de Derechas
Autónomas (CEDA) de
José María Gil-Robles, lo
que trae como consecuencia una retirada temporal de la política y su
vuelta a la actividad literaria y editorial. De esta fecha son los libros
Una política y
En el Poder y en la Oposición,
recopilaciones de discursos parlamentarios.
El alejamiento político
dura poco y en 1934 funda el partido
Izquierda Republicana, fruto de la fusión de
Acción
Republicana con el
Radical-Socialista, liderado por
Marcelino Domingo
y la
Organización Republicana Gallega Autónoma
(ORGA) de
Santiago Casares Quiroga.
La revolución de 1934 en
Asturias y Barcelona sirve como pretexto para acusarle de instigador de
los mismos, por lo que le encarcelan a bordo del destructor
Sánchez Barcáiztegui, anclado en el puerto en Barcelona,
resultando finalmente absuelto en el proceso judicial, suceso que narra en
su libro
Mi
Rebelión en Barcelona.
El 16 de febrero de 1936,
resulta vencedora la coalición de partidos de izquierda que se denominó
Frente Popular, siendo
encargado Azaña de formar gobierno, lo que lleva a cabo el 19 del mismo
mes. Tras la destitución de
Alcalá-Zamora, es
nombrado Presidente de la República el 10 de mayo de 1936.
Guerra civil y exilio
El comienzo de la guerra
civil, tras sus inútiles intentos de concienciar a las distintas fuerzas
políticas republicanas de los peligros de su desunión, supone un duro
golpe para él. A todo esto se unió la soledad en que se encontró en Madrid
por parte del Gobierno republicano. El posterior desarrollo de la
contienda empeoró su estado de ánimo, como queda fielmente reflejado en
sus cuadernos de memorias, donde se relatan sus desencuentros con líderes
del gobierno, como
Francisco Largo
Caballero y especialmente con
Juan Negrín.
El 18 de julio de 1938,
ante las Cortes reunidas en Barcelona, pronunció el célebre discurso en el
que instaba a la reconciliación entre los dos bandos, bajo el lema
Paz, Piedad, Perdón.
Tomada Barcelona por las
tropas de Franco el 26 de enero de 1939 y Gerona el 5 de febrero, este
mismo día se retira a Francia y el 27 del mismo mes presenta su dimisión
como Presidente de la República, siendo sustituido por
Diego Martínez Barrio.
Refugiado en el Rosellón,
con media Francia ocupada por el ejército alemán y otra media bajo
administración del gobierno títere de Pétain, es vigilado y hostigado sin
cesar por agentes del régimen del General
Francisco Franco, que pretenden su captura y deportación a España.
Finalmente, la Gestapo decide detenerlo. Sin embargo, el embajador de
México ante el régimen de Vichy, Luis Rodríguez, prevenido al parecer por
un soplo procedente de los propios alemanes, consigue librar al presidente
de sus captores y trasladarlo en un difícil viaje en ambulancia a
Montauban, en primer lugar al 34 de la rue de Michelet y después al
Hôtel du Midi, donde la legación mexicana utiliza varias habitaciones
como sede provisional en la que se refugian numerosos españoles exiliados
en espera de poder huir de Francia.
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Juan Negrín y Manuel Azaña durante la Guerra Civil |
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Azaña se instalará con su
mujer en la habitación número 11 del Hôtel du
Midi, la misma que utiliza como vivienda y despacho el
embajador (donde hay aún una placa que recuerda ese hecho). y allí,
prematuramente envejecido y agotado por las penalidades sufridas, fallece
el 4 de noviembre de 1940. El mariscal
Pétain prohibió que fuera
enterrado con honores de Jefe de Estado: sólo accedió a cubrir su féretro
con la bandera española, a condición de que ésta fuera la bicolor
monárquica y del bando nacionalista aliado, y en modo alguno la
bandera republicana. El embajador de México decidió entonces que fuera
enterrado con la bandera mexicana. Según cuenta en sus memorias, Rodríguez
le dijo al prefecto francés:
Lo cubrirá con orgullo la
bandera de México- Para nosotros será un privilegio; para los
republicanos, una esperanza, y para ustedes, una dolorosa lección.
Sus restos reposan en el
cementerio de Montauban (Trapeze Q, Section 7). Dejó escrito que no
se moviesen del sitio donde reposaran.
En la actualidad existe una
asociación en su honor con su mismo nombre,
Asociación Manuel Azaña
que gestiona una librería propia y
organiza distintos actos culturales por todo el país.
Bibliografía
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Manuel Azaña
Diarios Completos
Monarquía, República,
Guerra Civil
Introducción de Santos Julià
Editorial
CRITICA, 2004, 1368 pàgs
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LA
ORATORIA PERDIDA. MANUEL AZAÑA: DISCURSOS POLÍTICOS
(1911-1938)
Edición a
cargo de Santos Juliá.
Editorial
CRITICA. Barcelona, 2003. 456 pgs |

Una lealtad entre ruinas. Epistolario Azaña-Esplá, 1939-1940.
Pedro L. Angosto, Julia Puig
eds. Valencia, Publicacions de la Universitat de Valencia.
2003.196 págs |

Causas de la guerra de España.Manuel Azaña
prólogo de Gabriel Jackson
Editorial CRITICA, Barcelona.
2001, 161 págs
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fideus
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