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El
Partido Comunista de España (PCE) es un
partido político español escindido del
PSOE el 14 de noviembre de 1921 por
la negativa del primero a sumarse a la
III Internacional convocada por Lenin.
Fue formado por la unión del
Partido Comunista Español
(que había sido fundado a su vez el 15 de abril de 1920 por la
Federación de
Juventudes Socialistas) y el
Partido Comunista Obrero Español (PCOE),
fundado a su vez por los delegados de izquierda del Congreso del
Partido
Socialista Obrero Español el 13 de abril de 1921.
Antecedentes y fundación
Tras la constitución del
Partido Comunista Español y el
Partido Comunista Obrero Español, surgidos de la disidencia
tercerista
del PSOE y ambos adheridos a la
Internacional Comunista auspiciada por
Lenin,
existían en España dos secciones españolas del
Komintern. Éste forzó la
fusión de ambos, que se produjo en una Conferencia de Fusión celebrada del 7
al 14 de noviembre de 1921 en Madrid, de la cual, uniendo ambos partidos
(Partido Comunista Español y
PCOE), surgiría el nuevo
Partido Comunista
de España – Sección Española de la Internacional Comunista (PCE -
SEIC),
fusionándose también las Juventudes Comunistas de ambas organizaciones en la
Federación de Juventudes Comunistas de España.
En su
I Congreso, que se celebró en Madrid el 15 de marzo
de 1922, el PCE planteó la necesidad de lograr la unidad de la clase obrera
en torno a la vanguardia constituida por el Partido, con el objetivo de
alcanzar el socialismo.
El
II Congreso, celebrado el 8 de julio de 1923, eligió a
Óscar Pérez Solís, que había sido cofundador del
PCOE en 1921, como
Secretario General del PCE. Ya en ese momento el
PCE temía la involución y
llamaba a la unidad de los trabajadores. El 13 de septiembre, el general
Primo de Rivera, en connivencia con el rey
Alfonso XIII daba un golpe de
Estado y establecía la dictadura. Los locales del
PCE son clausurados y las
detenciones de militantes se suceden.
Con un
PCE ilegal, el III Congreso
se celebra en París en
agosto de 1929. Tras la caída de la dictadura en enero de 1930 y la llegada
de la dictablanda, el gobierno del general
Berenguer restablece algunas
libertades y legaliza algunos partidos políticos, entre los que no se
encuentra el PCE.
El 23
de agosto de 1930 aparece el primer número semanal del órgano del PCE:
Mundo Obrero, que en
diciembre del año siguiente se transformó en diario
II República
Tras la proclamación de la
II República, el
PCE volvió a
la luz en una situación muy precaria, después de estar prácticamente siempre
en la clandestinidad o casi, pasaba a ser legal, pero contaba con menos de
1.000 militantes.
El 17 de marzo de 1932 se celebró el
IV Congreso del PCE
en Sevilla. La tarea central fue desterrar los métodos sectarios muy
arraigados en la dirección y pasar a la construcción de un gran partido
comunista de masas. En esta labor jugaron un gran papel camaradas elegidos
para el Comité Central como José Díaz,
Dolores Ibárruri,
Vicente Uribe,
Antonio Mije,
Manuel Delicado, Pedro Checa y otros.
El 3 de diciembre de 1933
Cayetano Bolívar Escribano fue
elegido diputado, siendo el primer diputado del PCE, y saliendo de la cárcel
para ocupar su escaño. Posteriormente, en la llamada
Revolución de 1934
contra la política del gobierno radical-cedista, el
PCE desempeñó un papel
menor que el del PSOE (cuya base es la protagonista de la misma junto a las
Juventudes Socialistas y
UGT) y la
CNT, que no participa en ella excepto en
Asturias. Sin embargo tuvo que volver a la clandestinidad. En ese momento el
PCE se adhiere a la política de crear un
Frente Popular que agrupe a todas
las fuerzas de izquierda. Ésta política era una proposición teórica de la
Internacional Comunista. Tras la victoria electoral del Frente Popular el 16
de febrero de 1936, el prestigio del PCE creció rápidamente: en cinco meses
pasa de 30.000 a 100.000 afiliados.
La expansión del
PCE tuvo en los momentos previos a la
Guerra Civil y en los inmediatamente posteriores dos grandes hitos: El
primero fue la unificación de la
Juventud Socialista y la
Juventud
Comunista el 1 de abril de 1936 que dio lugar a la formación de la
Juventud
Socialista Unificada (JSU), que eligió como
Secretario General a
Santiago
Carrillo. El segundo fue la constitución del
Partit Socialista Unificat de
Catalunya (PSUC) el 23 de julio de 1936 tras un proceso previo a la guerra,
pero que se aceleró al iniciarse ésta, y que fue la fusión de cuatro
partidos: el Partido Comunista de Cataluña, la
sección catalana del
PSOE, la
Unión Socialista y el
Partido Proletario.

Santiago Carrillo,
Joan Comorera i
Dolores Ibárruri
en un miting del Secretario General del PCE
José Díaz durante la
Guerra Civil
Guerra Civil Española
Al igual que sucede con todos los grupos políticos que se
vieron envueltos en ella, la actuación del PCE durante la
Guerra Civil es
muy controvertida. Al participar junto a las demás fuerzas republicanas en
la represión que siguió al levantamiento militar franquista, militantes
comunistas torturaron y asesinaron a miembros de la derecha encarcelados en
la zona republicana. Sin embargo, y debido a la férrea disciplina que
imponía el partido, las actuaciones de incontrolados eran menos
frecuentes que entre otras organizaciones menos disciplinadas.
También en los conflictos que se produjeron dentro del
propio bando republicano mantuvo luchas con anarquistas, socialistas y otros
comunistas alejados de la ortodoxia dictada por Moscú o trotskistas. Gran
parte de su fuerza se debió a que era el representante del gobierno
soviético, el único, junto al de México que no abandonó a su suerte al
legítimo gobierno republicano. Basó su apoyo en los sectores del aparato del
Estado y del Ejército contrarios a las medidas revolucionarias, a las
colectivizaciones y ciertas formas de milicias populares. El debate que se
produjo entre (fundamentalmente) el PCE por una parte y los grupos
anarquistas y trotskistas por otro se centraba sobre si se debía hacer la
revolución a la vez que la guerra, o si se debía ganar la guerra primero
y dejar las medidas revolucionarias para después. La postura del
PCE le
enfrentó abiertamente con el POUM y la
CNT-FAI. Se le considera artífice de
la militarización de las milicias en el ejército republicano, hecho que
según sus adversarios enfrió y deshumanizó al proceso revolucionario que
estaba produciéndose a la par que la guerra. Los miembros del
PCE, en
cambio, opinaban que el proceso revolucionario producía desconfianza en los
sectores de la izquierda republicana no revolucionarios y produjo desorden
en un ejército necesitado de disciplina para enfrentarse a las fuerzas
rebeldes. Para el PCE, el dilema entre guerra y revolución era una falacia,
y apoyó inequívocamente la legalidad republicana.
Durante la guerra civil, el partido alcanza los 300.000
militantes, y la JSU que dirige
Santiago Carrillo, controlada también por
los comunistas, el medio millón de afiliados. Sin embargo, aunque no se
puede negar la fuerza que ambas organizaciones alcanzaron, es necesario
tener en cuenta que en esa época, era conveniente para muchas ocasiones
poseer un carnet de alguna organización, y en ese sentido, la
pertenencia al PCE abría muchas puertas. Tampoco era inusual que la gente se
afiliara a más de una organización.
Fue esencial en la formación de las
Brigadas
Internacionales, de fuerte influencia soviética, y en las relaciones con la
Unión Soviética, principal proveedor de armas, intendencia e instructores
militares para la República.
El
PCE se alineó con la legalidad republicana. Animó a
los sectores menos nihilistas de la
CNT, entre los que se incluía su líder
Federica Montseny a que participara en el gobierno y no le importó colaborar
con partidos opuestos a su ideología, como el
PNV, de fuerte componente
cristiano o los partidos republicanos burgueses. Para mantener esta
colaboración, el PCE trató de conseguir que se respetaran los intereses de
la pequeña y media burguesía, rural y urbana.

Praga
1959. Dolores Ibárruri, Fernando
Claudín i Vicente Uribe en el
VI. Congreso del PCE
La Dictadura de Francisco Franco
Tras la victoria de los insurgentes de
Franco apoyados
por el régimen nazi, los demócratas en general y los comunistas en
particular pasan a vivir momentos duros. El régimen de Franco, ferozmente
antidemocrático, pero imbuido de una verborrea anticomunista, demonizó al
PCE, encarcelando, torturando y asesinando a sus miembros, sometiendo a
algunos de ellos a juicios sumarísimos que carecían de cualquier garantía
mínima para que los encausados pudieran ser juzgados con equidad. El
gobierno franquista aplicó la ley retroactivamente, calificando de
insurgentes a los que se mantuvieron fieles a la legalidad constitucional.
En esas durísimas condiciones, el PCE se tuvo que reorganizar en la
clandestinidad (Euskadi, Galicia, Andalucía, Extremadura, Valencia, Navarra
y Cataluña mantuvieron organización), en el exilio (México, Cuba, Chile,
Uruguay, Francia y África del norte, además de la Unión Soviética) y en las
cárceles (en las que había dirigentes como Girón o Ascanio).
Al poco tiempo de inicarse la
Segunda Guerra Mundial, el
Secretario General
José Díaz muere en Tiflis, y es sustituido por
Dolores Ibarruri,
Pasionaria. El partido se iba reorganizando poco a poco y en
1943, Mundo Obrero,
Verdad, Unidad,
El Obrero y
Nuestra Palabra se
publicaban en diversas zonas de España. De hecho, durante mucho tiempo, el
PCE fue la principal, cuando no la única, fuerza organizada contra la
dictadura de Franco. Entre 1944 y 1948 impulsa la lucha guerrillera, el
llamado maquis, en la que el PCE sobrevaloró sus fuerzas o minusvaloró las
del gobierno franquista, y que terminó con la muerte de muchos militantes
comunistas y una dura represión sobre la población civil de las zonas en las
que actuaba esta guerrilla, que hizo perder apoyos en una población rural
que pasaba además graves dificultades económicas y muy manipulada por una
iglesia alineada inequívocamente en ese período junto a los gobernantes. Por
todo ello, el partido decidió abandonar la vía guerrillera en 1948, aunque
algunos focos se mantuvieran hasta 1952.
En 1947 se producen en el metal de Madrid y en las
empresas textiles de
Cataluña los primeros movimientos reivindicativos, durísimamente
reprimidos por el franquismo. A partir de ese momento la situación vuelve a
empeorar para los comunistas, pues a la represión anterior se une la guerra
fría, durante la cual el gobierno dictatorial pasa a ser un importante
auxilio en la política de los Estados Unidos frente a la Unión Soviética,
que es quien marca la línea del PCE. Siguiendo la táctica leninista, el
partido opta por combinar la lucha clandestina con el aprovechamiento de los
resquicios legales que el sistema permite: los comunistas participan en los
sindicatos verticales y en todas las organizaciones de masas que existen
(hermandades de acción católica, gremios...). En las elecciones de enlaces
sindicales de 1950 ya son elegidos numerosos obreros comunistas y otros
concienciados. Este movimiento dará origen a las Comisiones Obreras.
Mientras tanto Radio España Independiente, desde los Pirineos, emite para
España la visión del PCE.
El 12 de marzo de 1951 el
PSUC llama a la
Huelga General
en Cataluña. En el País Vasco, Navarra y Madrid se producen otras huelgas. A
los obreros se les van uniendo estudiantes e intelectuales, muchos de ellos
ya pertenecientes a una nueva generación crecida durante el franquismo. En
septiembre de 1954 se celebra el V Congreso del PCE. En él se establece la
nueva táctica, en dos etapas. En la primera se propugnaba la creación de un
frente amplio que liquidara la dictadura y formara un gobierno provisional.
Este gobierno debería restablecer las libertades democráticas, amnistiar a
presos y exiliados políticos, y adoptar medidas urgentes para mejorar las
condiciones de vida de la población. Tras ello se deberían convocar
elecciones y desarrollar la democracia. En junio de 1956 el
PCE diseña su
política de Reconciliación Nacional. En ese momento, los estudiantes
cuentan con una fuerza creciente, el SEU
se ha liquidado y empiezan a surgir
movimientos democráticos burgueses en el interior de España, algunos de
cuyos miembros procedían de sectores disconformes de la derecha, e incluso
de la propia Falange. A partir de esos momentos, la línea divisoria entre
las dos españas, va desplazándose y pasa a ser la que marca la postura ante
las libertades democráticas, en lugar del lugar ocupado durante la Guerra
Civil. Para conseguir aliar a todas las fuerzas democráticas se entiende que
hay que cancelar responsabilidades de la guerra civil y la posguerra:
"...El Partido Comunista representa sin duda a la parte
del pueblo que más ha sufrido en estos veinte años; a la clase obrera, los
jornaleros agrícolas, los campesinos pobres, la intelectualidad avanzada.
Si de hacer el capítulo de agravios se tratara, nadie lo tendría mayor que
el nuestro. Nosotros entendemos que la mejor justicia para todos los que
han caído y sufrido por la libertad consiste, precisamente, en que la
libertad se establezca en España. Una política de venganza no serviría a
España para salir de la situación en que se encuentra. Lo que España
necesita es la paz civil, la reconciliación de sus hijos, la libertad."
Pero el régimen franquista había recibido un
importantísimo espaldarazo en 1955: apoyado y avalado por los
Estados Unidos entra a formar parte de la ONU. La lucha
clandestina debe continuar, pues el régimen se siente fortalecido y acentúa
la represión. En
1957 el PCE participa en los boicots que se producen en Madrid y Barcelona,
así como en las luchas obreras que se producen en Sevilla, Alcoy,
Valladolid y muy especialmente en las de los mineros de
Asturias de marzo de 1958.
En enero de 1960 se reunió
el VI Congreso del PCE, en plena crisis económica. El salario real de los
trabajadores había caído en más e un 40% debido a la suspensión de las horas
extra, primas y pluses. Los despidos eran cada vez más frecuentes y el paro avanzaba.
Pero estas dificultades alcanzaban no sólo a los obreros, sino también a la
pequeña burguesía, y a los comerciantes, afectados también por la caída en
el poder adquisitivo de la mayor parte de la población.
Santiago Carrillo fue elegido
Secretario General, y
Dolores Ibarruri presidenta. La sustitución de
Stalin por
Jruschov al frente del
PCUS y de la
Unión Soviética había hecho cambiar la política de todos los partidos
comunistas. Pero además, el PCE, siguiendo la estela del
Partido Comunista Italiano va buscando una vía autónoma y ebozando lo
que se denominará
eurocomunismo. Sin embargo, en este camino, la actitud a veces
excesivamente personalista del nuevo secretario general irá apartando a
cuantos discrepan de la línea de la dirección: en 1964
Fernando Claudín y
Jorge Semprún son expulsados de modo sumarísimo del Partido.
El
VII Congreso (1965)
y el VIII (1972)
trazan definitivamente la línea que seguirá el PCE, política que se concreta
en la constitución en París con
otros partidos y personalidades independientes de la
Junta Democrática de España el 30 de julio de 1974, ,
organismo clave en la transición española y más adelante en
Coordinación Democrática (la llamada "platajunta"), unión entre
la Junta y la
Plataforma de Convergencia auspiciada por el PSOE.

En
un mitin electoral, Barcelona, 1977.
Santiago Carrillo junto a
Antonio Gutiérrez y
Gregorio López Raimundo,
Monarquía de
Juan Carlos I
Durante la
Transición española el Partido es legalizado (9 de Abril de 1977),
presentándose a las elecciones con Carrillo como candidato. En realidad, se
había producido un profundo problema en el seno del PCE. Los militantes del
interior se veían como los custodios del Partido hasta que los "históricos"
exiliados pudieran retornar. Cuando así ocurrió, la militancia del interior
-muy próxima a la realidad española y representante de las posturas
rupturistas con la dictadura- puso efectivamente en las manos de los
exiliados retornados -tremendamente apartados de la realidad española por su
larga ausencia- la dirección de la organización. Esta dirección, ya
totalmente eurocomunista, modera su discurso y renuncia a reivindicaciones
históricas (como la República) aceptando la Monarquía Parlamentaria, la
democracia burguesa y el capitalismo. A inicios de los años 80 el partido
dejó de considerarse
marxista-leninista, para pasar a definirse únicamente como marxista.
Esta evolución provocó muchas convulsiones y pudo ayudar
a que, pese a ser el partido obrero más numeroso (con 200.000 militantes),
controlar la central sindical mayoritaria (CCOO) y tener gran presencia en
la calle, sólo obtuviera en torno a un 10% de los votos en las elecciones de
1977 y 1979. Otra de las consecuencias es que los sectores
estalinistas y prosoviéticos del PCE (unos 10.000 militantes) se
escinden del Partido y terminarían por formar el
Partido Comunista de los Pueblos de España.
En 1982 quedó aún
más rezagado al concentrarse el voto de la izquierda en el PSOE, que gana
con mayoría absoluta. Santiago Carrillo dimitió como secretario general,
siendo sustituido por
Gerardo Iglesias. El de Gerardo Iglesias se considera un secretariado de
transición.
En 1986 el PCE
participó con otras fuerzas políticas en la fundación de
Izquierda Unida (IU), constituida primero como coalición electoral y
posteriormente como movimiento político y social. En el
XIII Congreso del
PCE se decidió transferir su soberanía a los órganos de IU. Actualmente, el
PCE es el único partido de ámbito estatal que forma parte de la coalición
Izquierda Unida.
En 1987
Julio Anguita González pasó a ser el Secretario General
del partido y
Coordinador General de Izquierda Unida. Bajo su dirección, tanto el PCE como IU recuperarán buena parte de la ilusión interna, preceptos ideológicos como
el republicanismo y el anticapitalismo, y lograrán obtener los mejores
resultados de la democracia. Un trastorno cardiovascular aparta a Anguita de
la política de primera línea. Fuertes problemas internos y presiones
externas debilitan de nuevo al Partido. En 1998 pasa a ocupar la
Secretaría
General Francisco Frutos, quien continúa en la misma. Actualmente la dirección
encabezada por Frutos se encuentra enfrentada a la dirección de IU
encabezada por
Gaspar Llamazares.
En junio de 2005 se celebró el
XVII Congreso del Partido,
que cuenta con 27.000 militantes. En este cónclave fueron elegidos como
secretario general Francisco Frutos y como Presidente
Felipe Alcaraz, quien reunirá varias responsabilidades hasta ahora
pertenecientes al secretario general. Su Presidenta de Honor a Perpetuidad
es
Dolores Ibárruri, La Pasionaria.
Resultados electorales
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RESULTADOS ELECTORALES DEL PCE TRAS LA DICTADURA
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Año |
Líder |
Votos |
% |
Representantes |
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Generales 1977 |
Santiago Carrillo |
1.709.890 |
9.33% |
20 diputados |
|
Generales 1979 |
Santiago Carrillo |
1.938.487 |
10.77% |
23 diputados |
|
Municipales 1979 |
Santiago Carrillo |
2.139.603 |
12.70% |
|
|
Generales 1982 |
Santiago Carrillo |
846.515 |
4.02% |
4 diputados |
|
Municipales 1983 |
Gerardo Iglesias |
1.500.015 |
8.17% |
|
(Fuente:
Ministerio del Interior y
El Mundo)
Bibliografía
- Gerald Brenan. "El laberinto español"
- Santiago Carrillo y Simón Sánchez Montero. "PCE"
Enlaces externos
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