|
Santiago Carrillo Solares (Gijón (Asturias), 18 de
enero de 1915) es un político comunista español. Fue secretario general del
Partido Comunista de España (PCE) desde 1960 hasta 1982. Combatió en la
Guerra Civil Española y fue figura relevante de la oposición al franquismo y
de la Transición Española.
Infancia y juventud
Pasa su primera infancia en Asturias hasta que su padre,
Wenceslao Carrillo, obrero fundidor y militante de
Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la
Unión General de Trabajadores (UGT), adquiere en 1924 la condición de
dirigente nacional de ambas organizaciones y la familia se ve obligada a
trasladarse a Madrid. Se instalan en el barrio obrero de
Cuatro Caminos donde vivirán sin abandonar las dificultades económicas,
ya que las exiguas asignaciones que las organizaciones obreras destinaban a
sus dirigentes difícilmente cubrían las necesidades de una familia con cinco
hijos como la familia Carrillo.
Santiago Carrillo, procedente de una modesta escuela,
como lo eran las de las zonas rurales y obreras, llega a Madrid con una
deficiente formación e ingresa en el Grupo Escolar Cervantes (ubicado en su
barrio, Cuatro Caminos) dependiente de la Institución Libre de Enseñanza y
dirigido por Ángel Lorca. Santiago Carrillo dirá con orgullo que se educó en
el mejor colegio de la España de la época. Completada la enseñanza primaria
es seleccionado para cursar Bachillerato, pero no pudiendo la familia
costear los derechos de examen, abandona los estudios, comienza a trabajar
como aprendiz en una imprenta y se afilia a las
Juventudes Socialistas de
España (JJ.SS.) y a la UGT.
En 1930, a los 15
años, comienza a colaborar como periodista en
El
Socialista y el 14 de abril de 1931, proclamada la República, se le
encarga la información parlamentaria. El joven Santiago se codea con los
grandes periodistas encargados de la información parlamentaria de los otros
periódicos: Víctor de La Serna (Informaciones), Wenceslao Fernández Flórez
(ABC),
Manuel Azaña (El Sol)...
En su militancia política, encuadrado desde un principio
en la minoría revolucionaria del partido socialista (enfrentada a una
mayoría reformista), pronto destaca por su capacidad de análisis y facilidad
dialéctica. Desde la dirección de Renovación (la revista de las JJ.SS.),
a la que accede en 1933, defiende su posición revolucionaria extendiéndola
en el seno de las Juventudes.
En 1934, es nombrado secretario de las JJ.SS. En el PSOE,
Besteiro y
Prieto son considerados reformistas y
Largo Caballero (el «Lenin español»), revolucionario. Santiago Carrillo
establece una estrecha colaboración con
Largo Caballero que
pronto se convertirá en una corriente de mutuo afecto, hasta el punto de
llegar a ser considerado su "delfín". Partidario de la unificación de las
juventudes obreras, propicia la unidad de acción de las
Juventudes
Socialistas y Comunistas; ambas organizaciones, de forma unitaria, convocan
manifestaciones y participan en mítines. También intenta que
Izquierda
Comunista, organización de carácter trotskista, ingrese en el
PSOE y
defiende la entrada del propio PSOE, una vez se haya impuesto el sector
revolucionario, en la Internacional Comunista (IC).
Toma parte en el movimiento revolucionario conocido como
Revolución de 1934, lo que le lleva a la cárcel hasta que, tras la victoria
del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936, es puesto en
libertad. Comparte cárcel con
Largo Caballero, su propio padre y otros
muchos dirigentes socialistas. Es durante este encierro cuando se distancia
de las posturas políticas de Largo Caballero al considerarlas moderadas.
Al salir de la cárcel, los representantes de la
Internacional Comunista en España le proponen y organizan un viaje a Moscú
con las direcciones de las JJ.SS. y JJ.CC. para negociar su unificación. En
Moscú, Santiago Carrillo se vio deslumbrado por la revolución triunfante.
Las JJ.SS. y JJ.CC. muy cercanas ideológicamente alcanzan acuerdos sobre la
futura organización resultante, las
Juventudes Socialistas Unificadas: la
base organizativa sería la Federación de Juventudes Socialistas que
mantendría sus relaciones con el PSOE, se acuerda la adhesión como
“simpatizantes” a la Internacional Juvenil Comunista, se renuncia a
cualquier relación con organizaciones trotskistas y se marca como objetivo
la unificación de los partidos obreros, bajo la órbita de Moscú.
A su regreso a España, aun con la oposición de
Hernández Zarzalejo (presidente de las JJ.SS.) y otros miembros de la dirección, la
unificación no tarda en imponerse, y en este proceso experimenta un
espectacular crecimiento hasta alcanzar los 200.000 afiliados.
La Guerra Civil
La sublevación militar del 18 de julio sorprende a
Santiago Carrillo en París. Regresa inmediatamente a España cruzando la
frontera por Irún y, ya en San Sebastián, se incorpora al ejército
republicano, participa en el asalto a un hotel ocupado por rebeldes y sale
con una columna dirección a Aguilar de Campo con la intención de avanzar
hacia Madrid. Sin conseguir su objetivo, lucha varias semanas en los montes
de Ubide (cerca de Bilbao), regresa nuevamente a Francia para entrar por la
frontera catalana y así regresar a Madrid donde, con el grado de capitán,
lucha en el frente de la sierra.
Tras estas primeras semanas de guerra, interrumpido el
proceso de unificación de las juventudes comunistas y socialistas, los
dirigentes de ambas organizaciones se reagrupan, se abandona la idea de
convocar un congreso y el 20 de septiembre se nombra una ejecutiva formada
por 7 socialistas y 7 comunistas, con Santiago Carrillo a la cabeza como
Secretario General. Desde estos primeros momentos, las Juventudes
Socialistas Unificadas se muestran especialmente activas estando presentes
en todas las unidades y en todos los frentes, numerosos jóvenes se encuadran
en sus filas para luchar contra la sublevación.
Defensa de Madrid y
fusilamientos de Paracuellos
Durante el mes de octubre, las fuerzas rebeldes avanzan
hacia Madrid y el 6 de noviembre se encuentran a las puertas de la capital.
El gobierno da por perdida la ciudad y se traslada a Valencia
precipitadamente, sólo con tiempo para entregar al
General Miaja un sobre
con instrucciones para que organice la defensa de Madrid y otro al general
Pozas para que traslade el cuartel general del ejercito lejos de una ciudad
que, prevén, puede pasar a manos del enemigo. Ese mismo día Santiago
Carrillo se afilia al
Partido Comunista de España.
Inmediatamente, se forma la
Junta de Defensa de Madrid y
queda reunida hasta altas horas de la noche para tratar de impedir que a la
mañana siguiente las tropas rebeldes, parapetadas en la Casa de Campo,
entren en la ciudad. Santiago Carrillo es nombrado Consejero de Orden
Público. La Junta desconoce con qué fuerzas se cuenta, aunque se sabe que
son insuficientes, desorganizadas y mal pertrechadas. Tiene que reclutar
gente y organizarla, mantener la estructura de la ciudad (desbordada por los
numerosos campesinos que se han refugiado en ella huyendo del avance
rebelde) y mantener la moral de su población que ya sabe que el gobierno ha
abandonado la ciudad (este episodio bélico se conoce como batalla de
Madrid). También valora que hay que impedir, en lo posible, que con la caída
de la ciudad el ejercito rebelde aumente su potencial ofensivo. Entre otras
medidas, se decide evacuar a los presos de las cárceles (Modelo, Porlier,
Ventas y otras), militares y civiles simpatizantes de los rebeldes.
A la mañana siguiente, el 7 de noviembre, Madrid sufre
los bombardeos de la aviación y la artillería, en la Ciudad Universitaria y
la Casa de Campo se combate cuerpo a cuerpo y, al otro lado de la ciudad, un
convoy de autobuses que traslada a los presos con destino a otras cárceles
fuera de la ciudad se desvía o es desviado hacia el municipio de Paracuellos
de Jarama, allí los presos son fusilados. Los sucesos se repiten dos días
después, esta vez en el municipio de Torrejón de Ardoz. Hasta el 4 de
diciembre no todos los convoyes llegarían a su destino. En total, un mínimo
de 2.396 presos (unos doscientos oficiales franquistas según unas fuentes;
más de 5.000, que incluyen adolescentes y ancianos, según otras), civiles y
militares, fueron fusilados y sus cuerpos enterrados en fosas comunes.
Más de 20 años después, a raíz de que Carrillo fuese
nombrado Secretario General del PCE, el régimen franquista responsabilizaría
directamente a Carrillo de estas matanzas, acusándole de haberlas permitido
o amparado en su calidad de Consejero de Orden Público. Los testimonios de
Jesús Galíndez Suárez, Gueorgui Dimitrov y Félix Schlayer esgrimidos como
prueba de la culpabilidad de Carrillo son desestimados por
historiadres como (Alberto Reig Tapia,
Enrique Moradiellos,
Ian Gibson, Paul
Preston y Javier Tusell, entre otros). El propio Carrillo ha negado siempre
su participación.
El 24 de diciembre de 1936, Santiago Carrillo abandona la
JDM, cuando el frente en Madrid se había estabilizado, y centra todos sus
esfuerzos en la dirección política de las JSU, organización que se mostró
especialmente combativa durante toda la guerra, con una mayoría de sus
afiliados (más de 200.000) integrados en el ejército republicano. En 1937
pasa a formar parte del buró político del PCE, como miembro suplente.
|
|
Exilio y clandestinidad
La lucha desde París
Al final de la guerra sale a Francia por la frontera
catalana, donde se encontraba participando en los últimos combates. En ese
tiempo tiene una compañera, Chon, y una hija que intentan salir de España
por el puerto de Alicante. Chon y su hija son detenidos y encerrados en el
campo de concentración de Albatera. Sin que los nacionales supieran que se
trataba de la compañera de Santiago Carrillo, es localizada desde Francia y
consiguen pasarla a través de los Pirineos. Su hija moriría a consecuencia
de enfermedades contraídas en campo de Albareta y, un tiempo después,
Santiago y Chon se separarían.
Desde París viaja a Bélgica donde la IC le prepara un
viaje para llegar a Moscú. Viaja por diferentes países para organizar la IJC.
A la muerte del secretario general del PCE,
José Díaz, desde Cuba, declara
que la única capaz de asumir la máxima responsabilidad del PCE es
Dolores Ibárruri, Pasionaria. Poco después, Dolores Ibárruri es
nombrada Secretario General contra todo pronostico, desbancando al más claro
candidato,
Vicente Uribe. Está en Argel cuando es nombrado miembro del Buró
político y se le encarga la más alta responsabilidad organizativa del
partido en esos momentos: la organización del PCE en España. Desde allí
viaja a París como polizonte en un barco de guerra francés. Ya en París, en
1942, su primera decisión es detener la iniciada invasión del Valle de Arán.
Carrillo consideró que aquella invasión era un disparate en la que habrían
muerto la mayoría de los guerrilleros participantes. Ordena que se retiren y
organiza los “maquis” hasta su disolución en 1949.
En 1948, Carrillo visita a
Tito con la petición de armas
para la guerrilla; poco tiempo después, la dirección del partido, con la
asistencia de Santiago Carrillo, se entrevista con Stalin a petición de
éste. Stalin, ante
los esfuerzos estériles de la guerrilla, aconseja la infiltración en los
Sindicatos Verticales, considerándolos una organización de masas legal que
los comunistas deben utilizar para combatir el franquismo. La dirección del
PCE no está convencida de que deban infiltrase en una organización tan
desprestigiada entre los trabajadores, pero salen de la entrevista
dispuestos a seguir el "consejo". Junto a la decisión de infiltrarse en los
sindicatos verticales, aunque no fuese sugerido por Stalin, la dirección del
partido decide liquidar la lucha armada. Se le encarga a Carrillo que
presente la nueva estrategia, algo que hace en la revista comunista
Nuestra Bandera.
En 1949, en París, se casa con Carmen Menédez, con la que
tendrá tres hijos. La familia Carrillo vive con una falsa identidad
francesa, Santiago justifica sus largas ausencias con una supuesta profesión
de viajante de comercio. Sus propios hijos, durante su primera infancia,
desconocerán su verdadera identidad; y todo el peso de la familia “Giscard”
recaerá sobre Carmen, que es el sostén económico de la familia, se encarga
de la educación de los hijos, los cuidados de la casa y compatibiliza el
trabajo con sus actividades como militante del PCE.
Ascenso a la Secretaría
General
En los años cincuenta, las relaciones entre
Pasionaria y
Carrillo se enfrían por diferencias en el interior del partido, relacionadas
con la organización en París. Carrillo plantea la mala gestión de
Uribe (el número dos del PCE en
esos momentos) máximo responsable de la organización en Francia. Con
anterioridad, otro dirigente, Antón, planteó iguales críticas y fue apartado
de la dirección además de enviado a Varsovia.
En el
V Congreso del PCE, celebrado en Checoslovaquia en
1954, Carrillo plantea la democratización del partido.
En 1955 España entra en la ONU a propuesta de Estados
Unidos y con el voto favorable de la URSS.
Stalin había muerto en 1953 y se
iniciaba un proceso de distensión. Estados Unidos y la URSS habían
propuesto, cada uno, la entrada de diferentes países que el otro aprobaría.
Santiago Carrillo desde París publica un artículo en Nuestra Bandera
aprobando la entrada y plantea la "política de reconciliación nacional". La
dirección del PCE, sin conocer la existencia del artículo, hace
declaraciones en contra. Carrillo se entera de esas declaraciones cuando el
artículo todavía está en la imprenta sin hacer nada por retirarlo. A
consecuencia de esta situación Santiago Carrillo estuvo a punto de ser
expulsado del partido.
El conflicto planteado por Santiago Carrillo era grave.
Santiago Carrillo era el máximo responsable político de la organización del
PCE en España, controlaba esa organización. La dirección no podía permitir
que todo ese poder estuviese en manos de alguien que escapaba a su control y
su actitud fue considerada como alta traición.
En esas fechas se celebró el XX Congreso del Partido
Comunista de la Unión Soviética (PCUS) donde se excluye a Carrillo de la
delegación del partido comunista con la excusa de ser imprescindible en
París. Entre sesiones, la dirección del PCE, con Pasionaria a la cabeza, se
juramentaba contra Carrillo. Todo indicaba que Carrillo sería expulsado del
partido por "fraccionario" cuando Pasionaria llegó a conocer el contenido
del informe secreto de
Nikita
Jrushchov, informe para uso interno del PCUS en el que condenaba las
practicas estalinistas y revisaba la estructura del PCUS. Pasionaria
entendió que los tiempos habían cambiado, e hizo que el resto de la
dirección reconsiderara su postura.
Cuando después, Santiago Carrillo viaja a Budapest,
convocado por la dirección, viaja convencido de que será expulsado del
partido y cuando regresa a París, regresa como virtual Secretario General,
ya que Dolores Ibárruri delegó desde entonces todas sus responsabilidades en
él. En el VI Congreso del PCE Carrillo accede oficialmente a la Secretaría
General al tiempo que Pasionaria es promovida a la Presidencia.
Desde su ingreso en el PCE, hasta su acceso a la
Secretaría General, Santiago Carrillo recorrió un largo, y quizá circular,
camino político. Carrillo ingresa en el PCE recién nombrado Consejero de la
Junta de Defensa de Madrid, en unos momentos dramáticos. Ese día le
acompañaron en su decisión los restantes miembros socialistas de las JSU. El
PCE, aunque desde la sublevación había crecido considerablemente, era una
formación minoritaria entre los partidos de izquierdas, todavía no había
adquirido la influencia que le proporcionó el que la URSS apoyara
directamente a la República. Pero el ímpetu revolucionario de las JSU y la
situación de guerra sintonizaron a la perfección con un partido como el PCE
de corte estalinista, disciplinado, casi militar. También, el fascismo
estaba a las puertas de Madrid y la mayoría de los líderes políticos habían
abandonado la ciudad como lo hiciera el gobierno. Carrillo pudo intuir que
ese partido con una estructura militar, que no retrocedió aquel día frente
al fascismo, sería la mejor opción para combatirlo.
Santiago Carrillo desde su entrada en el PCE, y durante
toda la contienda, acató con disciplina todas las posiciones de la
dirección, no planteó ninguna discrepancia (de importancia) y asumió todas
las consignas de la Internacional Comunista.
Y en la posguerra, con un PCE dominado por las consignas
del PCUS, lo acepta sin reservas y sin plantear ningún problema, integrado
en una maquinaria de corte estalinista. Una vez abandonada la lucha armada y
plantea la vía política para derrotar al franquismo, Carrillo defiende un
partido independiente de la URSS con una estructura más abierta y
democrática.
El PCE se constituyó en la organización más beligerante
de la oposición al franquismo y Santiago Carrillo su mayor enemigo. Cuando
Carrillo adquiere protagonismo en el PCE, con el titular «La Matanza de
Paracuellos», el franquismo puso en marcha su maquinaria propagandista y
utilizó a las víctimas para, aprovechado su posible relación con los hechos,
responsabilizarle de esas muertes.
Con la ascensión de Carrillo a la Secretaría General, las
practicas estalinistas no desaparecen, sólo se suavizan. En 1964 las
diferencias de Fernado Claudín y
Jorge Semprún son solventadas acusándolos
de fraccionarios y expulsándolos del partido. Santiago Carrillo ejerció la
Secretaría General con autoridad. Claudín comentaría que en una ocasión
planteó en el Comité Central la siguiente cuestión:
«Camaradas, ¿no es
anormal que después de ocho años, desde que Santiago dirige el trabajo, no
hayamos adoptado ninguna resolución contraria a sus posiciones?» Claudín
cuenta que tras un silencio
Mije dijo:
«Sí, una vez, cuando Santiago propuso
ir clandestinamente a Asturias rechazamos su postura». El Partido Comunista
no logró resolver sus problemas de democracia interna durante el periodo en
que Carrillo se mantuvo en su dirección, las disensiones nunca se aceptaron
con naturalidad y en la mayoría de los casos se resolvieron con la salida
del partido de la posición minoritaria.
A partir de 1968, tras sus críticas a la invasión
soviética de Checoslovaquia, comienza su distanciamiento de la tutela de la
URSS y su acercamiento, junto al líder comunista italiano
Enrico Berlinguer,
y al francés Georges Marchais, a la línea independiente con respecto a Moscú
conocida como eurocomunismo.
La transición democrática
En 1976, tras la muerte de Franco, regresa en secreto a
España y es detenido, en una acción provocada por él mismo con objeto de
poner al gobierno frente a la tesitura de tener que reconocer la existencia
y fuerza del partido, así como los esfuerzos desarrollados en el periodo de
clandestinidad en la lucha por las libertades.
Antes de este retorno ya había mantenido conversaciones,
a través de terceros, con el gobierno de Adolfo Suárez habiendo ofrecido
garantías de moderación de sus militantes, así como la aceptación del
régimen monárquico y de la bandera nacional, adelantándose en esto al propio
partido socialista. Las actividades, su mentalidad - más abierta y cautelosa
que la de muchos miembros del partido - se han mostrado por una gran parte
de historiadores como un instrumento útil en la consecución del éxito de la
transición política a la democracia en España.
Será definitivamente con el atentado de la
Matanza de
Atocha el 24 de enero de 1977, donde mueren tiroteados por un grupo de
extrema derecha cuatro abogados afiliados al PCE, cuando muchos estiman que
Carrillo consigue el apoyo definitivo de parte de la sociedad española y de
Suárez. Un día después se sucede la primera gran manifestación
multitudinaria de la izquierda desde la Segunda República, seguida semanas
después de decenas de paros y manifestaciones pacíficas, en solidaridad con
lo ocurrido y el partido comunista.
| |

1977.
Congrés dels Diputats : Rafael Albertí, Gregori López Raimundo, Dolores
Ibárruri, Santiago Carrillo i Ignacio Gallego |
|
El 2 de marzo, en una reunión celebrada en Madrid con la
asistencia de Marchais y Berlinguer, Carrillo presenta de forma oficial el
movimiento eurocomunista.
El 9 de abril,el PCE es legalizado por el gobierno de
Suárez, lo que provoca no pocas tensiones en su seno y cierto ruido de
sables, con la dimisión inmediata del Ministro de Marina. La declaración
de Santiago Carrillo tras conocer la noticia fue:
Acabo de conocer la legalización del PCE. La noticia me
produce la misma satisfacción que van a sentir millones de trabajadores y
demócratas en España. Es un acto que da credibilidad y fortaleza al
proceso de marcha hacia la democracia. Ahora lo indispensable es que los
demás partidos sean también legalizados y que se llegue a una auténtica
libertad sindical. La clase obrera y los trabajadores de la cultura van a
poder hablar, por fin, en nuestro país, con su auténtica voz. Yo no creo
que el presidente Suárez sea un amigo de los comunistas. Le considero más
bien un anticomunista, pero un anticomunista inteligente que ha
comprendido que las ideas no se destruyen con represión e ilegalizaciones.
Y que está dispuesto a enfrentar a las nuestras, las suyas. Bien, ése es
el terreno en el que deben dirimirse las divergencias. Y que el pueblo,
con su voto, decida. Para ello hace falta que la legalización de los
partidos esté acompañada de auténticas libertades y de un trato no
discriminatorio en los medios de comunicación estatales.
El 15 de junio tienen lugar las primeras elecciones
democráticas en las que Carrillo es elegido diputado al Congreso por Madrid
y formaría parte de los redactores de la nueva Constitución.
| |

Firma de los Pactos de la Moncloa, en 1977.
De izquierda a derecha: Enrique Tierno, Santiago Carrillo,
Josep María Triginer, Joan Raventós, Felipe González, Juan Ajuriaguerra,
Adolfo Suárez, Manuel Fraga, Leopoldo Calvo Sotelo, Miquel Roca. |
|
La debacle y su expulsión
Su elección se vería renovada en las sucesivas
convocatorias electorales de 1979 y 1982. No obstante, los resultados
electorales no eran buenos y comienza a producirse una serie de abandonos de
personalidades pertenecientes al denominado sector renovador, lo que
finalmente le llevaría, el 6 de noviembre de 1982, a dejar la secretaría
general en manos de Gerardo Iglesias, mucho más joven y perteneciente a
dicho sector crítico, con el no tardó en tener fuertes enfrentamientos que
culminaron el 15 de abril de 1985 con la expulsión del partido de Carrillo y
sus seguidores.
El año siguiente forma un nuevo partido denominado
Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista (PTE-UC), el cual no
tardó en mostrarse incapaz de atraer a los votantes, por lo que termina
integrándose en el PSOE junto con sus dirigentes, excepto Carrillo que no
acepta el ingreso en el Partido Socialista debido a sus muchos años como
militante comunista.
En segundo plano, los últimos
años
En la actualidad, retirado de la vida política activa,
escribe, da conferencias y participa en tertulias radiofónicas como testigo
y actor de la historia de España durante muchos lustros. El 20 de octubre de
2005 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de
Madrid.
Lista de obras
-
«¿Adónde va el Partido Socialista? (Prieto contra los
socialistas del interior)» (1959)
-
«Después de Franco, ¿qué?» (1965)
-
«Eurocomunismo y Estado» (1977)
-
«El año de la Constitución» (1978)
-
«Memoria de la transición: la vida política española y
el PCE» (1983)
-
«Problemas de la transición: las condiciones de la
revolución socialista» (1985)
-
«El año de la peluca» (1987)
-
«Problemas del Partido: el centralismo democrático»
(1988)
-
«Memorias» (1993)
-
«La gran transición: ¿cómo reconstruir la izquierda?»
(1995)
-
«Un joven del 36» (1996)
-
«Juez y parte: 15 retratos españoles» (1998)
-
«La Segunda República: recuerdos y reflexiones» (1999)
-
«¿Ha muerto el comunismo? Ayer y hoy de un movimiento
clave para entender la convulsa historia del siglo XX» (2000)
-
«La memoria en retazos: recuerdos de nuestra historia
más reciente» (2004)
-
«¿Se vive mejor en la república?» (2005)
Referencias y bibliografía
-
Carrillo, Santiago.
Memorias Editorial Planeta
1994. Barcelona.
-
Claudín, Fernando.
Crónica de un secretario general Editorial Planeta 1983. Barcelona
-
Claudín, Fernando.
Documentos de una divergencia
comunista. El Viejo Topo 1978. Barcelona.
-
Diaz, José.
Tres años de lucha Librairie du
Globo 1974. París
-
Estruch, Joan. Historia del PCE
El Viejo Topo
1978. Barcelona.
-
Jackson, Gabriel. La república Española y la Guerra
Civil Ediciones Orbis 1985. Barcelona.
-
Thomas, Hugh.
La Guerra Civil Española Ruedo
Ibérico 1976. París.
-
Tuñón de Lara, Manuel/ Javier Tusell.
La Guerra
Civil.... Historia 16 1986. Madrid.
-
Tusell, Javier.
Fascismo y Franquismo cara a cara
Biblioteca Nueva 2004. Madrid.
-
Yagüe, María Eugenia.
Santiago Carrillo Cambio
16 1977. Madrid.
-
Casas de la Vega, Rafael.
"l Terror Madrid 1936."
Fénix, Madrid 1994. ISBN 84-88787-04-9
-
Gibson, Ian. "Paracuellos: Cómo fue". Plaza y Janés.
Barcelona 1983
Enlaces externos
Entrevistas
fideus
|