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  ORGANITZACIONS POLÍTIQUES

 
PARTIDO NACIONALISTA VASCO

El Partido Nacionalista Vasco, fundado por Sabino Arana, fue constituido oficialmente el 31 de julio de 1895 y, en la actualidad, y desde la instauración de la democracia siempre ha formado parte del Gobierno Vasco y uno de sus militantes ha sido siempre lehendakari desde la promulgación del Estatuto de Guernica. Forma parte en Navarra de la coalición Nafarroa Bai, que es la segunda fuerza política de esta comunidad. Tiene una presencia testimonial en el País Vasco francés.

  Sabino Arana.

Sabino Arana.

Batzoki viejo de Barakaldo

Batzoki viejo de Barakaldo

 

Escudo de las siete provincias vascas de Euskal Herria en la sede del PNV en Navarra (NBB)

Escudo de las siete provincias vascas de Euskal Herria en la sede del PNV en Navarra (NBB)

 

Inicios y expansión: 1895-1923

Arana ya anunció la creación de este partido en lo que se considera su primera intervención política con el llamado Juramento de Larrazabal de 1893 y el PNV fue constituido oficialmente el 31 de julio de 1895, eligiéndose a su fundador Sabino Arana como presidente (cargo que ostentó hasta su dimisión por motivos de salud en 1903, año en el que fallecería).

Wikisource En Wikisource se encuentra el texto de este documento histórico: s:es:Juramento de Larrazabal.

El PNV recibe su principal impulso tras ocupar Ramón de la Sota el cargo de Fidel Sagarmínaga en el partido de los "Euskalerriakos", movimiento de corte fuerista liberal.

Los euskalerriakos, de ideología burguesa fuerista, fueron liderados inicialmente por Fidel Sagarminaga y a su muerte en 1884 por Ramón de la Sota, industrial naviero, fundador de Astilleros Euskalduna, que llegó a ser nombrado en 1921 "Sir" por el Gobierno Británico y era una de las mayores fortunas de la época[20] [21].

En 1898, Sabino Arana es elegido Diputado de Vizcaya por el distrito de Bilbao; en 1899, en la elecciones municipales el PNV obtiene 5 concejales en Bilbao y su primer alcalde en la localidad de Mundaka.

La pugna entre los aranistas, los carlistas y los "euskalerriakos" marcaría la vida del Partido Nacionalista Vasco, por el giro nacionalista de éstos últimos y su mayor acercamiento que posibilitaría a partir de 1898, según algunos autores, una moderación de los postulados nacionalistas, un incremento económico del PNV y el acceso a cargos públicos y a la burguesía vasca, siendo el propio De la Sota elegido por el PNV diputado a Cortes por Balmaseda en 1918.

El 26 de Agosto de 1901 se celebran los primeros juegos florales en el Bilbao industrial [1] y los aranistas dejan su huella en dichos actos [2] polemizándo Arana con Miguel de Unamuno, que predide los Juegos y que por entonces era Rector de la Universidad de Salamanca, a raiz de los discursos pronunciados en esa fecha [[22]], en el que Unamuno evidenciaba la perdida del euskera : esa lengua que hablas, pueblo vasco, ese euzkera desaparece contigo; no importa porque como tú debe desaparecer; apresúrate a darle muerte y enterrarle con honra, y habla en español. [3] hecho por el que 46 personalidades de la época firman un manifiesto titulado "¡Viva el euskera!" en favor de esa lengua. [23]. Los Juegos del año 1903 en Barcelona se suspenden debido a las protestas contra la bandera española.

En las elecciones provinciales de 1903 Pedro Chalbaud es elegido Diputado por Vizcaya

En ese año 1903, en el que fallece prematuramente su fundador a los 38 años, el PNV tiene ya organización en 20 localidades vizcaínas y 5 guipuzcoanas. En 1908 se obtiene el primer diputado por Guipúzcoa; no obstante, es en las elecciones a las diputaciones de 1917 cuando el partido consigue la Diputación de Vizcaya y alcanza mayor implantación en Álava, Guipúzcoa y Navarra y el partido crea sus medios provinciales de difusión Arabarra, Bizkaitarra, Gipuzkoarra y Napartarra.

En 1906 se celebra la primera Asamblea General y se crea un documento programático que tendría una vigencia extraordinariamente larga. En un principio la organización residía casi exclusivamente en Bibao y solo se contaba con el reglamento del inicial "Euskeldun Batzokija", hasta que posteriormente se realiza la organización del Partido a través de diversos Estatutos (Estatutos Generales de Bilbao de 1906, Estatutos Generales de Elgoibar de 1908, Estatutos Generales de Elgoibar de 1908, "Acuerdos Substanciales" de Elgoibar de 1911, Estatutos Generales de Zumárraga de 1914, Estatutos Generales de Zumárraga de 1914, Estatutos Generales de Comunión Nacionalista Vasca de 1916, Estatutos Generales de Comunión Nacionalista Vasca de 1920) [4]

En 1911 el PNV crea su propio sindicato, Solidaridad de Obreros Vascos (en 1933 cambiará su nombre por el de Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de Trabajadores Vascos -ELA-STV-) [5] , para apartar a los sindicatos socialistas de los obreros nacionalistas. La confesionalidad católica del mismo, acorde con los entonces principios del partido, fue la causa de que se le tildara de sindicato amarillo. [6] [7] En la actualidad es la primera central sindical del País Vasco con diferencia y la tercera en Navarra.


En esta época se producen disensiones internas en el PNV, pues, coincidiendo con la diferencia de posturas en la Primera Guerra Mundial y supeditando el independentismo inicial a posturas más pragmáticas, surgió una vertiente autonomista del sector moderado mayoritario liderado por Engracio Aranzadi Kizkitza y Ramón de la Sota, pasando el PNV a llamarse temporalmente desde 1916 Comunión Nacionalista Vasca (CNV).

A pesar del éxito nacionalista en las elecciones de 1917, que iniciaban una breve hegemonía nacionalista que auguraba la próxima creación de un Estatuto Vasco, y socialistas y monárquicos aunan fuerzas para desbancar a los nacionalistas.

De otra parte, el sector más joven llamado Aberri (por ser este el nombre del periódico que difundía su ideología) liderado por Eli Gallastegi y Manu Egileor reivindica la ideología aranista pura y refunda el PNV y es expulsado.

En 1921, el partido afronta su primera gran división, perdiendo incluso el nombre; mientras que Luis Arana preside Aberri de 1922 a 1930 Ignacio Rotaeche (y brevemente Ceferino de Jemein), preside Comunión Nacionalista Vasca (CNV) desde 1920.

También en 1921 se crea la sección femenina del partido Emakume Abertzale Batza.

En la dictadura se elaboraron leyes "antiseparatistas" por las que los delitos contra la unidad de España serían juzgados por Tribunales Militares, se prohíbe la simbología nacionalista (ikurriña, ...) y además se incluye a las provincias vascongadas en una nueva división administrativa junto con Burgos y Logroño.

En 1922 los Estatutos internos Generales de Aberri-Partido Nacionalista Vasco de Zornoza regulan las organizaciones municipales y territoriales. En ellos se establece un sistema de voto ponderado de los apoderados en la Asamblea Regional y en la Asamblea Nacional, según la importancia numérica de su organización municipal o regional.

En las elecciones celebradas en el mes de febrero de 1922, Aberri obtuvo en el Ayuntamiento de Bilbao nueve concejales, mientras que CNV solo consigió cuatro. [24]

Primera dictadura y Segunda República: 1923-1937

Los felices años 20  supusieron un despegue industrial y, en esa década, la producción de acero creció el 235 %. La crisis económica de 1928, ligada a la corrupción imperante, haría caer a la dictadura.

La escisión antes mencionada se reconduce poco después sin grandes consecuencias, porque durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1931) se suspendió toda actividad política en España, las sedes y los periódicos fueron clausurados y los principales dirigentes partieron al exilio. Las dos tendencias se reunifican bajo la dirección de Ramón Bikuña, que apostaría decisivamente por tener un Estatuto Vasco el 16 de noviembre otra vez bajo las siglas del PNV, conforme a las bases del partido realizadas en Vergara conforme a los principios básicos de su fundador Sabino Arana y a su lema "JEL". [8]

No todas las posturas estuvieron de acuerdo con la unificación del PNV y, por ello, se escinde un sector aconfesional y republicano que funda "Acción Nacionalista Vasca", (EAE-ANV), considerado el primer partido nacionalista de izquierdas

La Segunda República se proclamó en Eibar el 14 de abril de 1931 y supuso la vuelta de los partidos políticos. Luis Arana es nombrado presidente del PNV de nuevo en 1932 hasta 1933, cuando es sustituido en la presidencia del PNV por Jesús Doxandabaratz.

Durante su mandato se reacondicionó la casa natal de los Arana, llamada Sabin Etxea, para las oficinas de la delegación provincial de Vizcaya (BBB) del PNV [25], inaugurándose oficialmente el 26 de marzo de 1932, siendo Luis Arana el encargado de izar la ikurriña que él diseñara. Al día siguiente, 27 de marzo de 1932, domingo de Resurrección, se celebró en Bilbao el primer Aberri Eguna. [26]

Luis Arana y el sector que él encabezaba mantuvieron una dura polémica con el resto de los dirigentes nacionalistas (Irujo, Aguirre, etc.) debido a que consideraba que la ikurriña bicrucífera actual, diseñada por los hermanos Arana y que en ese momento había sido adoptada universalmente como símbolo del nacionalismo vasco, debía ser barrada, ya que la bicrucífera había sido creada sólo para Vizcaya. Este motivo precipitó el apartamiento voluntario de Luis Arana del partido [27], adicionando además, según el historiador [G. Payne], el hecho de representar una postura minoritaria en la pugna entre autonomistas y estatutarios.

Se celebran las elecciones constituyentes de 1931, en las que el PNV se une tradicionalistas y católicos para formar una coalición electoral de ideología católico-fuerista de la que formó parte el que posteriormente sería el primer lehendakari José Antonio Aguirre. La unión con la derecha no estuvo exenta de problemas y conllevó el apartamiento del partido del jeltzale navarro Manuel Aranzadi, por entonces presidente del NBB, que se negó a aceptar dicho pacto, lo que supuso en las elecciones de 1933 una derrota de los nacionalistas en Navarra, siendo el histórico dirigente, el navarro Manuel de Irujo elegido diputado por Guipúzcoa, pero no por Navarra. A pesar de todo Irujo inició una intensa defensa de los intereses de Navarra en Madrid siendo esa actitud reprochada en el Parlamento. En 1936, Irujo realiza esfuerzos para que fuera Aranzadi el representante navarro, pero finalmente es él mismo el que encabeza la delegación nacionalista continuando con la misma actividad referente a Navarra, tal y como refiere el periódico la Voz de Navarra: En cuanto a la actividad de Irujo, su haber es algo prodigioso. Un detalle de esta labor es que de los 57 asuntos referentes a Navarra, 45 han sido movidos por el candidato nacionalista y aun en los otros 12 ha participado activamente ... [28]

Los diputados de la minoría vasca de esa época presidida por José Horn Areilza fueron los siguientes: José Antonio Aguirre, Juan Antonio Careaga, Juan Antonio Irazusta, Manuel Irujo, Francisco Javier Landaburu, Jesús María Leizaola, Telesforo Monzón, Rafael Picabea, Manuel Robles-Aranguiz, Eliodoro de la Torre y Ramón de Bikuña.

Los Estatutos de 1931 y 1932

Aprovechando el vacío legal existente, se elaboró por parte de la Sociedad de Estudios Vascos desde el 8 mayo de 1931 un proyecto de Estatuto provincial que sería denominado proyecto "Estatuto de Estella" o "Estatuto Vasco-Navarro", que no fue aprobado y que expresaba:

«Se declara que el País Vasco constituye una entidad natural y jurídica con personalidad política propia, y se le reconoce como tal el derecho a constituirse y regirse por sí mismo como Estado Autónomo dentro de la totalidad del Estado Español.»

El PNV defendió como mal menor una concepción federalista en una república que se planteaba un nuevo modelo de Estado y, pese a que una delegación de 420 alcaldes vascos entregan dicho proyecto a Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República, el Estatuto no satisface a las izquierdas que consideran que crearía una gibraltar vaticanista. Además el apoyo de los nacionalistas a Alcalá Zamora, fue interpretado por los tradicionalistas y monárquicos como un reconocimiento de la República, granjeándose la enemistad política con estos sectores. [29] Poco después se aprueba la nueva constitución y el Decreto de 8 de diciembre de 1931 rellena el citado vacío legal e impone la necesaria constitucionalidad que deberan reunir los Estatutos que se presenten. [30]

Descartada la opción de plantear un Estatuto federalista, el PNV se inclinó por impulsar por lo menos el autonomismo. En este contexto se elabora un nuevo proyecto estatutario reuniéndose los municipios vascos y navarros en Pamplona el 19 de junio de 1932. El Estatuto es aprobado sólo en la actual C.A.V. en 1932 por 411.756 votos a favor, 14.196 en contra y 357 en blanco en Navarra Proyecto que es aprobado mayoritariamente en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, pero no en Navarra los votos favorables son 109 ayuntamientos votan sí, 123 no y 35 se abstienen. Algunos de los alcaldes incumplieron el mandato de sus corporaciones municipales votando en contra, por lo que Navarra sería excluída tanto de proyecto como de los posteriores.

Cuando parecía que el Estatuto vería la luz, las elecciones de 1933 suponen un cambio de gobierno en España, que era contrario a su tramitación. El PNV que no participa en las revueltas de la época, tan graves en otras regiones, sufrió, a pesar de todo, represión política, realizándose clausuras de locales del PNV durante 1933 y 1934, No obstante en esa época el partido experimenta un resurgimiento a la par que existe un resurgimiento social de la cultura vasca a todos los niveles, convirtiéndose en un partido interclasista de masas que se diferencian ideológicamente y no económicamente [9]

Internamente los Estatutos Generales de Tolosa de 1933 (no confundir con el Estatuto provincial anterior) implantan el modelo que sería la base de la organizacíon actual y que recoge los principios de estructuración en tres niveles (nacional, regional y local), la separación de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) y la incorporación de la mujer al partido mediante el reconocimiento del derecho al voto. Sin embargo en la Asamblea de Tolosa, el partido difiere en su organización actual, pues se organiza en régimen confederal de organizaciones municipales y regionales soberanas en su ámbito y unidas en pacto confederal.

El PNV en la Guerra Civil: 1936-1937

En las elecciones de 1936 se impuso el Frente Popular y se efectuó la aprobación del Estatuto ya iniciada la guerra, nombrándose primer lehendakari a José Antonio Aguirre, siendo éste un periodo breve (1936-37) pero clave en la historia del PNV.

Antes de que se produjera la sublevación militar, el PNV estaba inmerso en la modificación estatutaria y no era consciente de lo que estaba a punto de suceder. Según el libro El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco de De Pablo, Mees y Rodríguez, que contiene testimonios inéditos de la época, uno de sus dirigentes, Lucio de Artetxe, realiza un viaje a Madrid del que regresa el 17 de julio y expresa: A nuestra llegada a Bilbao reinaba absoluta tranquilidad, aunque ya se daba la noticia de que la Armada y el Ejército de África se habían sublevado. Esa misma noche, como de costumbre, Artetxe se reúne con sus compañeros del BBB. Comentan sus impresiones sin recibir ninguna otra noticia alarmante.

Para el 18 de julio estaba convocado el EBB en Pamplona, aunque a última hora se cambia el lugar por San Sebastián. De haberse celebrado dicha reunión en la capital navarra, toda la ejecutiva nacionalista hubiera corrido grave peligro. La reunión se celebró con toda normalidad, despachándose asuntos de trámite. Se hicieron comentarios sobre los rumores que continuaban... En Iruña se aseguraba que, aunque los requetés andaban muy excitados, nada ocurriría mientras estuviera al frente de la guarnición de la Guardia Civil el jefe que la mandaba. Después nos enteramos de que ese mismo día, entre las 4.30 y las 6 de la tarde, fue asesinado dicho jefe. Y, al parecer, ésta fue la señal, pues los requetés se lanzaron a la calle, haciéndose violentamente cargo de todos los centros oficiales, comunicaciones, periódicos, etc. [31]

El levantamiento que dio origen a la Guerra Civil Española, efectivamente se originó en Marruecos, pero en la provincia que contaba más apoyos fue en Navarra, donde se encontraba el General Emilio Mola como Gobernador Militar y se proclamó el Estado de Guerra el 19 de julio de 1936. Ya en Navarra, en las elecciones de 1936 se constató su mayoría de tendencia derechista, católica y foralista que obtuvo 71,5% de los votos, el Frente Popular (21,68%) y el nacionalismo vasco el 9,50%. Aunque la capital navarra estaba más dividida y en las elecciones municipales de 1931 los partidos de izquierdas, a los que se habían sumado los nacionalistas, se impusieron en la capital a los de derechas por 8.645 votos frente a 6.997.[32

Tras el levantamiento, José Agerre Santesteban, presidente del PNV navarro (denominado Napar Buru Batzar), y sus principales dirigentes fueron encarcelados [33] o fusilados y los falangistas ocuparon la sede del partido y sus rotativas en las que se editaba el periódico del PNV La Voz de Navarra para editar el primer periódico de los sublevados Arriba España.

EL alcalde jeltzale de Murillo el Cuende, Jesús Ederra Aranguren fue asesinado y otro de los principales dirigentes del partido en Navarra, Fortunato Aguirre, fundador de la Escuela Vasca de Estella y alcalde de esta ciudad, habiéndose enterado en el mes de julio de 1936 de que el General Mola se disponía a firmar con los carlistas el llamado Convenio de Irache, como alcalde de Estella, acompañado de la Guardia Civil, puso sitio al monasterio de Irache, pero desde Madrid se le ordena no molestarles y se marcha. El 18 de julio es detenido y fusilado el 29 de septiembre de 1936. [34][35] [36]

En dicha ciudad de Estella, el Comandante Militar Ricardo Sanz de Iturria promulga el bando siguiente el 25 de septiembre de 1936 [37] contra el PNV, su fundador y el nacionalismo vasco:

"Hago saber: salvo honrosísimas excepciones en que elementos nacionalistas se han alistado voluntariamente, en general el partido nacionalista ha observado con indiferencia ante los gravísimos momentos por los que atraviesa España; (...) Estella está minado por el separatismo, fomentado e importado por ciertos hijos de la misma que todos conocen, por lo que no hace falta mencionarlos. Por ellos se ha vertido en Guipúzcoa y en otras parte mucha sangre española, de la cual no poca sangre estellesa. Por lo que hago saber lo siguiente: En el plazo de cuarenta y ocho horas, a partir de la publicación de este Bando, todos los elementos nacionalistas entregarán en la Comandancia Militar todos los objetos o prendas (incluso de vestir) de carácter separatista, los libros, los periódicos, mapas y retratos, de aquel que se llamó Sabino Arana, así como bustos o figuras de éste y otros cabecillas separatistas. Asimismo se entregarán por quien los posea los libros y objetos de toda índole de la finada escuela vasca; la documentación, objetos, insignias y fondos de las sociedades nacionalistas y, en una palabra, todo lo perteneciente a esas sociedades o con ellas relacionadas. En ciertas regiones de las provincias vascongadas y en nuestra querida Navarra se usan el chistu y los correspondientes instrumentos para sus bailes. En las Vascongadas muy bien que sigan con sus patriarcales costumbres; en Estella eso es planta exótica desconocida e importada por los que todos sabemos. Se acabó el gora euzkadi, estamos en tiempos de VIVA ESPAÑA; por consiguiente, quien los posea entregará todos esos instrumentos en el mismo plazo. Asimismo, se prohíbe la palabra Agur, importada por los separatistas en el lugar del "Adiós", genuinamente español. (...) ¡VIVA NAVARRA! ¡VIVA ESPAÑA!."

El alzamiento sorprendió a casi todos [10] , como se ha mencionado, entre otros a Portela Valladares, que la víspera del alzamiento pronunció su conocida frase: Dicen que se van a levantar, pues yo, señores, me voy a acostar. A pesar de que el PNV era consciente del posible levantamiento por sus conversaciones con la derecha, la dirección general del PNV no se decantaría por ninguno de los bandos hasta que finalmente se produjo la sublevación, pese a que poseía una mayor afinidad en su ideología con los sublevados y de hecho la derecha no se presentó a las elecciones de 1936 en el País Vasco y propició conscientemente la victoria nacionalista proponiendo [38] la abstención (CT, URG), e incluso el voto nacionalista (DVA), habida cuenta de que la jerarquía eclesiástica había declarado al PNV como partido católico [11] ; finalmente, pese a las conversaciones mantenidas con este sector en el mes de abril, debido a sus divergencias sobre el nuevo estatuto para el País Vasco, la mayor parte del PNV se alinea frente al alzamiento con las fuerzas republicanas, a excepción del PNV alavés que se mostró muy ambiguo.

Así, el 19 de julio de 1936 el PNV hace pública su postura mediante un comunicado publicado en el afín diario Euzkadi :

Ante los acontecimientos que se desarrollan en el Estado Español, y que tan directa y dolorosa repercusión pudieran alcanzar sobre Euskadi y sus destinos, el Partido Nacionalista declara -salvando todo aquello a que le obliga su ideología que hoy ratifica solemnemente- que planteada la lucha entre la ciudadanía y el fascismo, entre la República y la Monarquía, sus principios le llevan indeclinablemente a caer del bando de la ciudadanía y la República, en consonancia con el régimen que fue privativo con nuestro pueblo en sus siglos de libertad."

Considera José Luis de la Granja, catedrático de Historia Contemporánea, que la la actitud del PNV de Guipúzcoa y Vizcaya se caracteriza en los primeros momentos por su rechazo del golpe militar del 18 de julio y, en consecuencia, su apoyo al régimen republicano, pero sin demasiado entusiasmo político y con una cierta pasividad militar, patente en la campaña de Guipúzcoa. Más que hacer la guerra, el PNV se preocupa de velar por el orden público (en especial, la integridad de las iglesias y la vida de los presos, lo que consigue en buena medida en Vizcaya, pero no en Guipúzcoa."

Por su parte, la escisión nacionalista ANV prestó su apoyo incondicional a los partidos encabezados por el Frente Popular.


La postura de la Iglesia vasca.- El día 6 de agosto se transmite por radio en la zona rebelde la pastoral firmada por los obispos de Vitoria y Pamplona, pero escrita por el cardenal primado Gomá -representante de Franco ante el Vaticano-, que condenaba la actitud del PNV, pero dicho partido hizo oídos sordos a tal condena y el 8 de agosto el PNV inicia su participación militar en la guerra. Dio comienzo el rápido reclutamiento de voluntarios, junto con el sindicato ELA-STV, que formaron los batallones del ejército vasco Eusko Gudarostea, compuesto por 28 batallones incluidos 3 de ingenieros. [39]

No obstante el obispo de Vitoria, Mateo Múgica, fue acusado de simpatizar con el nacionalismo y colaborar con los sacerdotes nacionalistas vascos, considerados por la Junta de Defensa Nacional como los principales culpables de este movimiento popular y con su acción positiva antes de entablarse la contienda, por lo que el 25 de septiembre es expulsado de Vitoria y posteriormente 14 sacerdotes vascos son fusilados por las tropas franquistas. [12] [13]

La Santa Sede tenía grandes reticencias en pronunciarse contra el PNV y se negaba a excomulgar a sus combatientes como solicitaba Franco, que pretendía utilizar esa declaración para propiciar la caída de Vizcaya [14] [15] y por ello se ofrece para realizar una mediación si el General Franco se decidiera a hacer alguna concesión a las aspiraciones de los vascos [16]

A medida que avanzaba el frente y se lograba arrinconar al Ejercito Vasco, las concesiones se convirtieron en un posible acuerdo de rendición en el que se respetase la vida de los rendidos y que culminaría en los fallidos intentos de pacto con la mediación de la Santa Sede, previos a la rendición de Santoña a los italianos. La presión de los franquistas sobre el Vaticano impulsó la idea de que el gobierno de los católicos jeltzales estaba dominado por los comunistas ateos, aunque la Iglesia seguía sin decidirse y sondeaba algún intento de solución; así el P. Bivort de la Saudée se acercó a la embajada italiana en París para solicitar su apoyo en una mediación entre el gobierno nacional y el gobierno vasco. A este fin expuso que el delegado del gobierno vasco en París, José María de Izaurieta, quien había entrado en contacto con la nunciatura de París para sondear la buena disposición de la Santa Sede para favorecer una mediación entre ambos gobiernos, dejando entender que las exigencias de Bilbao para llegar a un compromiso se habían reducido notablemente en los últimos días, debido a las victorias del general Franco [40]

El PNV ordenó inicialmente la constitución de "guardias armadas" que garantizasen el orden en las poblaciones y evitaran así posibles excesos izquierdistas [17] [18] , [19]

En torno a la Junta de Defensa Nacionalista creada en Azpeitia, se fundó en los primeros días de agosto el Euzko Gudarostea. Esta entidad quedó bajo el mando de un capitán de Intendencia, Cándido Saseta, y bajo el control de los diputados peneuvistas Manuel de Irujo, José María Lasarte, Telesforo Monzón y Javier de Landaburu.

Los combatientes nacionalistas eran casi todos naturales del País Vasco, el 80% tenían entre 20 y 30 años y alrededor del 30% de los de entre 26-30 años estaban casados. Los gudaris presentaban un menor porcentaje global de trabajadores industriales-artesanales, tanto cualificados como no cualificados, con un 65% del total y, en cambio, tenían un importante núcleo de labradores, 22%, y de empleados, cerca del 9%, además de un apreciable número de estudiantes.

Voluntariosos pero faltos de organización, experiencia y armamento, el ejército nacionalista vasco convivió con el ejército republicano suscitándose fuertes tensiones entre ambos motivada, por ejemplo, por la defensa de los símbolos religiosos, como la estatua del Sagrado Corazón de Bilbao; estas disputas y desconfianzas favorecieron a los sublevados.

 

José Antonio Aguirre, primer lehendakari

José Antonio Aguirre, primer lehendakari

 

El primer Gobierno Vasco (1936) [41]

Tras los fallidos intentos de alcanzar un acuerdo con la derecha en abril de 1936, Aguirre llegó a un acuerdo con Indalecio Prieto y, en plena guerra, el Estatuto Vasco es aprobado por las Cortes el 1 de octubre de 1936 (el mismo día en que los rebeldes proclaman Jefe de Estado a Francisco Franco) en una votación en la que sólo participaron 50 de los 315 diputados, dado que la derecha ya había abandonado las Cortes. El 7 de octubre se instala el Gobierno autónomo con José Antonio Aguirre como primer lehendakari, quien, oyendo los cañonazos de las primeras líneas del frente, presta el juramento de su cargo en euskera ante el Árbol de Guernica:

Ante Dios humillado; de pie sobre la tierra vasca; con el recuerdo de los antepasados; bajo el árbol de Gernika, juro cumplir fielmente mi mandato.

Aguirre formó un Gobierno vasco de concentración, con sede en el hoy "Hotel Carlton" de Bilbao, en el que estuvieron presentes nacionalistas, socialistas, comunistas y otros sectores republicanos, no sin tensiones entre ellos.

El Gobierno Vasco realizó labores propias de sus competencias como el proyecto de creación de sellos con motivos autóctonos [20] o la fabricación de moneda propia de níquel en una fábrica sita en Belgica) [21]

El 30 de noviembre de 1936, el Gobierno nacionalista conjuntamente con la República lleva a cabo una ofensiva con el objetivo de retomar Vitoria y Miranda de Arga, pero el ataque es detenido a un gran coste por un número inferior de requetés en Villarreal de Álava, lugar estratégico por ser un cruce de vías; dicha derrota tuvo un efecto muy negativo para la moral del ejército nacionalista.

El desvío de fuerzas rebeldes a otros frentes mantuvo la situación estable y permitió a las fuerzas leales a la República preparar sus defensas, construyendo una barrera de fortificaciones alrededor de Bilbao llamado el Cinturón de hierro.

La carencia de material de guerra

Existió una queja constante por parte de las autoridades vascas a la República, en la que repetidamente se solicitaba aviación y artillería o, por lo menos, no desplazar a los pocos efectivos que ya se encontraban en la zona; de dichas reclamaciones es muestra este telegrama del mes de febrero de 1937:

Pongo su conocimiento que sin dar cuenta Gobierno Vasco totalidad aviones caza campos Lamiaco Sondica se han dirigido Asturias dejando riqueza industrial Vizcaya indefensión absoluta expuestos a trágica repetición bombardeo septiembre. Pongo en conocimiento vuecencia esta queja por cuanto General Norte Estado Mayor González Peña habíanos prometido no tocar un solo aparato Bilbao.

Dicho problema no se solucionaría en toda la guerra por el bloqueo internacional que se efectuó a través de los agentes del Comité de no intervención, y no permitió abastecer de armamento al frente norte a través de la frontera francesa. La solución debía provenir necesariamente de los refuerzos de aviación enviados por la República, pero los republicanos alegaban que era imposible, puesto que los aviones debían atravesar una amplia franja de territorio enemigo, cuando era conocido que, por la ruta Torrelavega-Reinosa [8], los aparatos no hubieran tenido mayor problema en llegar; al conocer este hecho, el ministro Garcia-Oliver exclamó: ¡Entonces hemos estado engañando a los vascos!

Así la situación, por una razón o por otra, el Gobierno Vasco de la República sólo opuso de 15 a 30 aviones en el norte en marzo de 1937, muchos en reparación, frente a los 150 aviones nacionales en la zona norte (Junkers 52, Heinkel 111, Dornier 17, Savoia 79, Heinkel 51 y Fiat CR-32).

Respecto a la creada "Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi" [42] basta decir que estaba compuesta, entre otras naves, por barcos bacaladeros a los que se les añadieron unos cañones y con los que, obviamente, no se pudo desactivar el bloqueo de los puertos y creó problemas de abastecimiento. [22]

Uno de los episodios más significativos de la precariedad de medios militares del Gobierno Vasco se vio plasmado en la Batalla de Matxitxako [43][44] que tuvo lugar a la altura de dicho cabo los días 4 y el 5 de marzo de 1937. Cuatro bacaladeros vascos (el Gipuzkoa, el Bizkaia, el Nabarra y el Donostia) que escoltaban al mercante Galdames con destino a Bilbao que cargaba tres toneladas de monedas vascas fabricadas en Bélgica, se enfrentaron al más potente Crucero Canarias.

El Canarias había capturado previamente al mercante estonio Yorkbrook que transportaba armas para la República. El Gipuzkoa aun en clara inferioridad se enfrentó al Canarias y logro liberar al Yorkbrook que descargó su mercancía en Bermeo.

El Canarias encontró al Gipuzkoa y al Nabarra que proseguían escoltando al Galdames, destruyendo el Canarias (13.283 toneladas, 33 nudos de velocidad y 8 cañones de 203 mm, 8 cañones de 120 mm y 12 tubos lanzatorpedos) al Nabarra (1.200 toneladas, 12 nudos de velocidad y 2 piezas de 101 mm.), negándose parte de sus marineros a abandonar el barco, siendo posteriormente encarcelados; solicitada la pena de muerte, los propios oficiales del Canarias intervinieron hasta conseguir su liberación. El indefenso Galdames fue apresado siendo su tripulación encarcelada o fusilada. Un poema de Cecil Day Lewis y Una escultura de Nestor Basterrechea desde el 2007 honran la acción del Nabarra [45]. Así mismo se ha publicado varios libros sobre el particular, el último de Fernando Marías. .[23]

Otra de las necesidades urgentes consistió en la falta de artillería pesada y muy especialmente de antiaéreos, lo que permitió realizar sin oposición el Bombardeo de Guernica (26 de abril), de Durango, etc. Dichas acciones mermaron aún más la moral de los defensores

La contraofensiva franquista se inicia nuevamente el 31 de marzo de 1937. Los telegramas pidiendo aviación no obtienen respuesta [9] :

Indispensable urge aviación según despacho esta mañana que podría venir en vuelo a Bilbao desde Pastrana", "Indefensión aérea cólmanos rabia", "Hoy mismo deben salir aparatos principalmente Katiuskas cazas, pues demora un día puede originar catástrofe". Las súplicas no fueron escuchadas y el ejército nacional conquista rápidamente Guipuzcóa y va avanzando hacia Bilbao."

La caída del Cinturón de Hierro

Las tropas franquistas tardarían 54 días en cubrir los 50 km que separan Eibar y Bilbao con la inestimable ayuda que supuso la deserción al bando franquista del capitán de ingenieros Alejandro Goicoechea (posterior inventor del tren "Talgo"), que había realizado la línea de fortificaciones del citado cinturón de hierro de Bilbao. Estas defensas se organizaron con la mentalidad de la primera guerra mundial, que dio lugar a la línea Maginot francesa y, como ella, demostró su ineficacia y vulnerabilidad ante la aviación nacional y las nuevas técnicas de combate.

Aguirre traslada su Gobierno a Trucíos e intenta solucionar los problemas de deserción entre sus filas, antes de poner rumbo a Santander para después marchar a Cataluña, donde estaba dispuesto a seguir luchando por la República.

El Pacto de Santoña

El dirigente nacionalista vasco Juan de Ajuriaguerra realizó y estudió diversas ofertas de rendición, como el llamado Pacto de Santoña, por el que el Ejército Vasco se rendiría al ejército italiano a cambio de que sus militantes fueran considerados prisioneros de guerra bajo la jurisdicción italiana. Los acuerdos suscritos no fueron reconocidos por los nacionales y no consta que fueran aprobados por el lehendakari Aguirre. Este hecho permaneció durante mucho tiempo en silencio por ambas partes. Los republicanos no querían reconocer la traición de parte de sus tropas, los nacionalistas no querían reconocer que tuvieron contactos para abandonar a la República y los franquistas se resistían a admitir que una fuerza extranjera actuaba de manera autónoma y se permitía establecer negociaciones con el enemigo a sus espaldas. Pasado el tiempo, el tema ha llegado a alcanzar trascendencia política e ideológica en España.

Menos conocida en la intermediación del Vaticano que llegó a oídos de la República al interceptar un telegrama del tenor siguiente:

11126 sss CInA DEL Vaticano 1 200- 199 8 1340 ETAT- Su Excelencia Aguirre, Bilbao - tengo el honor de comunicar a vuestra excelencia que los generales Franco y Mola, interrogados expresamente acerca del asunto, han hecho conocer ahora a la santa sede las condiciones de una eventual rendición inmediata de Bilbao. 1: se empeñan en conservar intacto Bilbao. 2: facilitarán la salida de todos los dirigentes. 3: completa garantía que el ejército de Franco respetará personas y cosas. 4: libertad absoluta para los milicianos soldados que se rindan con las armas. 5: (...). 6: serán respetadas la vida y los bienes de aquellos que se rindieren de buena fe, aun para los jefes. 7; en el orden político, descentralización administrativa en la misma forma que la disfruten otras regiones. 8; (...), el Santo Padre exhorta a vuestra excelencia a tomar en atento y solícito examen dichas proposiciones con el deseo de ver finalmente cesar el sangriento conflicto. Cardenal Pacelli

Largo Caballero se reunió con una camarilla de ministros leales y decidieron no hacer público el mensaje, que permaneció desconocido hasta el fin de la guerra para el PNV y el Gobierno Vasco.

Tras la pérdida de casi todo el territorio vasco, el lehendakari Aguirre se ve en la tesitura de poner en práctica la táctica de la tierra quemada con la voladura de toda la industria y puertos vascos y, pese a que se ralizaron varios preparativos, finalmente no se lleva a cabo y el 17 de junio se ordena la evacuación de Bilbao que cae el 19 de junio de 1937. La industria pesada más importante de España, localizada en la margen izquierda de la ciudad, pasa a manos franquistas el 22 de junio.

Se calcula que, en las provincias vascas, la guerra civil dejó 50.000 muertos, 10.000 prisioneros y 150.000 exiliados. En Navarra, provincia que apoyó el levantamiento, hubo unos 3.000 fusilados.

La Dictadura: 1937-1975

Areilza toma posesión de la alcaldía de Bilbao en 1937 y manifiesta: Ha habido, vaya que sí ha habido, vencedores y vencidos. Ha triunfado la España una, grande y libre (...) Ha caído vencida para siempre esa horrible pesadilla siniestra que se llama Euskadi (...) Vizcaya es otra vez un trozo de España por pura y simple conquista militar.

Nuevamente la dictadura franquista prohibió cualquier ejercicio de política, de reunión, de asociación, etc. y reprimió duramente a los partidarios del PNV, partido que fue ilegalizado poco antes de la victoria franquista por la Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Políticas (BOE nº 44, de 13 de febrero), que en el párrafo segundo de su artículo 2 de dicha ley establece textualmente que : Se entenderán comprendidos en esta sanción los siguientes partidos y agrupaciones: ... Partido Nacionalista Vasco, Acción Nacionalista Vasca, Solidaridad de Obreros Vascos, ..., todas las Logias masónicas y cualesquiera otras entidades agrupaciones o partidos filiales o de análoga significación a los expresados, previa declaración oficial de hallarse, como los anteriormente relacionados, fuera de ley." El articulado citado y su normativa posterior de desarrollo confisca los bienes pertenecientes los citados, pasando a ser propiedad del Estado español, siendo las sanciones impuestas transmisibles mortis causa e imprescriptibles. Las cuentas bancarias incautadas en toda España por este motivo importaron unos 3.000 millones de pesetas de la época.[46]

Además, por Decreto de 23 de junio de 1937 suprimió el Estatuto Vasco y declaró provincias traidoras a Vizcaya y Guipúzcoa, pues se habían alzado en armas contra el Movimiento Nacional, mantenía para la lealísima Navarra su singularidad fiscal y administrativa, y declaraba asimismo subsistente en su integridad el régimen de conciertos en Alava, porque ella no participó en acto alguno de rebeldía. Dicha normativa no fue parcialmente modificada hasta el Decreto Ley de 6 de junio de 1968, que declaró suprimidos los párrafos ofensivos para Guipúzcoa y Vizcaya, manteniendo el resto de su articulado, y fue finalmente derogada por el Real Decreto-Ley de 30 de octubre de 1976. [47] [48]

Por la Orden de 21 de mayo de 1938 y la Orden Ministerial de 16 de mayo de 1940 también se instauraron medidas para acabar con las manifestaciones culturales vascas, definiéndolas como elementos exóticos que interesa eliminar.

"... por exigencias del respeto que debemos a lo que entrañablemente es nuestro, como el idioma, precisa desarraigar vicios de lenguaje que trascendiendo del ámbito parcialmente incoercible de la vida privada, permiten en la vida pública la presencia de modas con apariencia de vasallaje o subordinación colonial. Es deber del poder público, en la medida en que ello es posible, reprimir estos usos, que contribuyen a enturbiar la conciencia española, desviándola de la pura línea nacional, introduciendo en las costumbres de nuestro pueblo elementos exóticos que importa eliminar..."

En 1938 nace la nueva Ley de Prensa, vigente hasta 1966, que instaura la censura previa y sanciona todo escrito que:

"... directa o indirectamente tienda a mermar el prestigio de la Nación o del Régimen, entorpezca la labor de Gobierno en el Nuevo Estado o siembre ideas perniciosas entre los intelectualmente débiles."

Existe una Orden dirigida por el Ayuntamiento de Guernica a un vecino de la localidad, propietario de una tumba en cuya lápida figuran inscripciones en euskera, exigiéndole que sustituya dicha placa por otra con inscripciones en castellano. [49]

Organizativamente el partido crea tres delegaciones en Barcelona, París y Angelu y en esta última reside dirección del EBB y en París se crea un Comite Ejecutivo que cuenta con representación territorial.

En 1946 se nombra el primer EBB del exilio y se reestructuran los Consejos Regionales. Hacia 1965 el partido, en una situación precaria se recompone, basándose en la fuerza que perduraba en Vizcaya con el impulso de la organización juvenil EGI y la de mujeres (Emakume Abertzale Batza). Tras el caos generalizado provocado por la guerra, poco apoco se recupera la sitación de la antaño potente industria vasca (así en el año 1944 existen 191 empresas y 16.795 trabajadores en el sector del hierro en Vizcaya y en 1950 hay 244 empresas y 20.755 trabajadores y se llega en 1956 a 513 empresas. La actividad agraria que suponía en 1955 el 12,83 % del PIB vasco, pasaría al 8,1 % de 1975).

El exilio y la diáspora vasca

Finalizada la guerra civil, la directiva del PNV permaneció en el exilio, recabando el apoyo internacional para su causa, y se estableció primero en París; pero poco después se inició la Segunda Guerra Mundial en 1939 y los alemanes ocuparon la ciudad apoderándose de sus archivos y documentos. Casi todos los miembros de la red vasca dentro de España cayeron presos en los días posteriores, ya que los nazis entregaron a Franco la documentación capturada a los vascos que a partir de entonces se exiliaron principalmente a Sudamérica.

Un total de 500 maquis permanecieron en los Pirineos realizando diversas acciones contra el ejército nazi y se creó una unidad, la Brigada Vasca-Batallón Gernika, que combatió en la Segunda Guerra Mundial en batallas como la liberación de la Pointe-de-Grave.

Habiendo fracasado en sus expectativas e iniciada la Segunda Guerra Mundial, muchos miembros nacionalistas son presos, algunos de ellos en el campo de concentración de Gurs ( también llamado el campo de los vascos, y otros deportados y obligados a trabajar para la industria alemana a partir de junio de 1940 cuando el ejercito nazi ocupó Francia [24] .

Durante esta época el PNV colabora con los aliados estableciéndo su propia red internacional de información [25] , esperando que el final de la Segunda Guerra Mundial supusiera también la intervención extranjera contra el régimen de Franco.

AGUIRRE.- El lehendakari José Antonio Aguirre relata sus intentos de obtener la mediación internacional en el libro autobiográfico De Gernika a Nueva York, pasando por Berlín.

Diversos autores manifiestan que el PNV en el exilio intentó buscar antes de la Segunda Guerra Mundial la cooperación alemana y que posteriormente, durante la "guerra fría", sirvió a la CIA.

Sobre la relación con los alemanes otros autores afirman que, [50] de la correspondencia de los líderes nacionalistas Javier Landáburu, qué también militaba en la procomunista UNE, Domingo Epalza, Eliodoro de la Torre y Jesús Solaun se deduce que todos mantuvieron contactos informales con los nazis. La cuestión esencial es si obraban por su cuenta o cumplían instrucciones superiores y, de resultar cierta la segunda hipótesis, si se trataba de contemporizar para ganar tiempo o había intención de llegar a un acuerdo formal. La respuesta se debería encontrar en los archivos alemanes, pero no parece ser así. El historiador Antonio Peter, especialista en relaciones hispanogermanas, manifestó: No he encontrado artículo o alusión a un País Vasco unificado bajo auspicio alemán, ni tampoco he leído algo parecido en los documentos del Ministerio de Exteriores alemán. Aunque a primera vista me parece algo poco común, creo posible la existencia de contactos y planes dentro de las SS. A comienzo de los años 40, Best y otros estaban ocupados en planear el futuro europeo en manos alemanas. Múltiples fueron las ideas – hoy las más conocidas son los bosquejos acerca del dominio alemán en Rusia – y la idea de “balcanizar” Europa supuestamente cabe bien en el pensamiento de Himmler. Precisamente la rivalidad entre los SS y el Auswärtiges Amt en política exterior explicaría que estos planes no fuesen adoptados por el Ministerio de Asuntos Exteriores."

Sobre las relaciones del PNV con EEUU o con la CIA, el hecho cierto es que los Estados Unidos se aproximaron a Franco y no a las posturas del PNV.

Según el historiador alemán Ludger Mees, es sorprendente la actividad del PNV en el exilio y en especial la del lehendakari Aguirre, al que califica como el profeta pragmático, sobre él dice: Me ha sorprendido la enorme influencia que tuvo en la política del republicanismo español en el exilio. Mi tesis es que fue Aguirre quien la dirigió realmente entre 1945 y 1947, por su carisma y porque era el único personaje que se llevaba bien con todos los sectores del antifranquismo español. Por ello, en dos ocasiones, el presidente Diego Martínez Barrio le propone para encabezar el Gobierno republicano, una perspectiva que hoy nos parecería muy extraña para un líder del nacionalismo vasco. Aguirre se sintió en el exilio el lehendakari de todos los vascos, fueran o no nacionalistas, y consiguió agruparlos en torno a su persona. Su actividad se caracterizó por estar en todos los frentes posibles y relacionarse con la mayor cantidad de gente posible para sumar apoyos a su proyecto, siendo su famosa su frase: tenemos que ir adonde nos invitan, aunque sea un congreso de bomberos.

AJURIAGUERRA.- Otro dirigente vasco destacado de la época es Juan de Ajuriaguerra, que, como describe la Enciclopedia Auñamendi de Estornes-Lasa, cobra mayor importancia tras el fallecimiento de Aguirre en 1960, al que sucede Jesús María de Leizaola a la muerte del lehendakari José Antonio Aguirre y Lecube (1960-1979), que permaneció 43 años en el exilio.

Ajuriaguerra participó en la organización de varios Aberri Eguna y en las huelgas impulsadas por el Gobierno Vasco en el exilio, que sacudieron el País Vasco en 1947 y 1951, y después de estos incidentes y las presiones del régimen franquista, el Gobierno francés confiscó las oficinas del Gobierno Vasco en París, actual Instituto Cervantes de París. Dicho edificio había sido sede del Gobierno Vasco hasta la ocupación alemana cuando fue cedido a la embajada española. Tras la liberación de París, el PNV ocupó el local hasta que nuevamente fue entregado al Gobierno de España en 1951 ejecutando una sentencia del Tribunal Civil del Sena de 21 de julio de 1943. ( En virtud de la ya citada "Ley de devolución del patrimonio" de 1998, el PNV continúa exigiendo el pago del valor del edificio que estima en 12 millones de euros.)

En la época del exilo destaca la labor de Jesús de Galíndez, cuya vida ha sido difundida en diversas obras y películas (como Galíndez, El misterio Galíndez) desaparecido en 1956 tras criticar al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

IRUJO.- Manuel de Irujo partió hacia el exilio en 1939, atravesándo la frontera pirenaica por Le Perthus junto con Companys, Aguirre, Tarradellas, Pi Sunyer y Julio Jáuregui. Se establece en Londres donde estaba casada una de sus hijas y allí funda y preside una Euskal Etxea. Ante la falta de noticias del Lehendakari Aguirre, para llenar el vacio de poder, funda en 1940 "Consejo Nacional Vasco" que también preside. En el corto periodo de existencia de este consejo, se realizó una actividad destacable como pudiera ser la redacción de un  Proyecto de constitución de la República vasca que contó con la oposición de los socialistas y la creación de unas  Brigadas Vascas dentro de las tropas de la Francia Libre. Al descubrirse el paradero de Aguirre en Nueva York en 1941, el Consejo es disuelto.

Irujo también fue el promotor de Galeusca (proyecto conjunto federalista con Galicia, Euzkadi y Cataluña) y de la Comunidad Ibérica de Naciones que fracasa al no querer reconocerse el caracter nacional de Euzkadi y Cataluña, y participa en 1943 en la creación de la Unión Cultural Europea y fue ministro en 1945 del Gobierno republicano en el exilio. [26]

En 1951 el PNV se define como abiertamente europeísta: Somos Europeístas. Somos, en el europeísmo, Federalistas. [27] y participa en todas las reuniones previas y organismos que posteriormente darían lugar a la actual Unión Europea.


En 1965 Ajuriaguerra forma parte del Equipo Democrático Cristiano del Estado Español, junto con la Democracia Social Cristiana de Gil Robles, la Unión Democrática de Cataluña y la Izquierda Democrática Cristiana de Jiménez Fernández.

En el año 1969 el E.B.B. toma la decisión de renovar los cargos dirigentes del Partido para ser sustituidos por gente más joven, elegida a través de las Juntas Municipales. Sin embargo, tras dos años de ausencia, Juan Ajuriaguerra volverá a reincorporarse a la dirección en un momento en que entran otros nuevos miembros, como Xabier Arzalluz.

A raíz de las movilizaciones por el proceso de Burgos en diciembre de 1970 y de sus muestras de solidaridad con los abogados defensores, Ajuriaguerra será desterrado a Atienza (Guadalajara).

Juan de Ajuriaguerra representó, durante los años oscuros de la dictadura franquista, la continuidad del PNV en el exilio. Se mantuvo firme a los principios tradicionales del PNV, incluso cuando surgió el nacionalismo radical, lo que le valió no pocas críticas. Siempre se opuso al terrorismo de ETA que surgió en los años 60 y se negó a cualquier contacto y pacto del partido con la banda o su entorno.

La transición a la democracia ( 1975 - 1979 )

El PNV de finales de los sesenta y principios de los setenta era un partido clandestino muy mermado por los años de dictadura. En el exilio sus dirigentes intentaban hacerse ver en el panorama político internacional, fundamentalmente a través de su presencia en la Democracia Cristiana de la que habían sido fundadores, aunque de este partido la aportación económica fue casi inexistente en comparación con la recibida por socialistas y comunistas de sus correligionarios europeos.

A esta situación se unían las tensiones ideológicas y las pugnas por el liderato propias del vacío de poder existente y la falta de movilización social.

Contexto histórico.- A nivel mundial se produce la crisis del petroleo (1973) que pasa de los 1,8 dolares el barril en 1970 a 11,92 en en 1975 y 38,2 en 1980, lo que tuvo repercusión en el IPC que pasó del 6,6% en 1970, al 18,7% en en 1975, al 26,4% en en 1977 y al 38,2 en 1980; también se produjo la Invasión de Checoslovaquia que determinaría un cambio en la ideología socialista y comunista, la revolución de los claveles en Portugal (1974) y el auge comunista en Francia e Italia, con la consiguiente preocupación para EEUU sumida en la guerra fría. A nivel estatal ETA había asesinado a Luis Carrero Blanco, potencial sucesor de Franco y existía un clima social de tensión generalizado y más evidente en el País Vasco y Navarra, [51] que diferenciaba su situación de otras regiones españolas, a pesar de tener en común con ellas la crisis económica de ese momento. En el País Vasco, entre 1976 y 1983 se perdieron 139.400 empleos; el sector industrial perdió una cuarta parte de sus obreros; la "tasa de actividad" descendió en un 3,6 % entre 1976 y 1982. [52].


Dentro del régimen se vislumbraban tensiones internas entre "aperturistas" e "inmovilistas" (los del "bunker"), por lo que era urgente que el partido se reorganizara, analizara la situación y tomara una posición clara. [53]

Asesinado Carrero Blanco, que era el Presidente del Gobierno, es nombrado a este fin Carlos Arias Navarro que en su investidura habla de "aperturismo".

En febrero de 1974 salta a la luz el caso Añoveros, debido a que el que el obispo de Bilbao, Antonio Añoveros redacta una carta pastoral que alude al derecho a la libertad y a la identidad vasca dentro del Estado español. Se decreta su arresto domiciliario por considerarlo Arias Navarro un grave atentado contra la unidad de España. Ante la posibilidad de una ruptura con del "Concordato" con la Santa Sede, se le obliga al obispo a redactar una nota en favor de la unidad de España. [54] En julio de ese año el dictador cae en estado crítico del que se recupera y en septiembre tiene lugar el atentado de ETA en la cafetería Rolando de Madrid con 12 muertos y 80 heridos que enfurece a los inmovilistas del "bunker" y propicia la división en ETA y un represivo Decreto - Ley antiterrorista.

En julio de 1974, la oposición se organiza y se presenta la "Junta Democrática" encabezada por los comunistas del PCE y en junio de 1975 lo hace la "Plataforma de Convergencia Democrática" liderada por el PSOE. El PNV, así como los catalanistas, entablan conversaciones con ambas pero no se unen a ninguna de ellas.

LAs movilizaciones son constantes así como la inmediata y dura represión institucional de las mismas.

El dictador fallece el 20 de noviembre de 1975, desconvocando el PCE y el PSOE los actos que habían previsto para este evento y es entronizado Juan Carlos I como rey dos días después. El dictador, ya de edad avanzada y con cada vez más frecuentes periodos de enfermedad, había nombrado previamente a Juan Carlos I como Rey de España, haciéndole jurar los principios del movimiento en julio de 1969 y desempeñó funciones interinas en la la Jefatura del Estado durante el 19 de julio a 2 de septiembre de 1974 y 30 de octubre a 20 de noviembre de 1975. El rey tiene todos los poderes del dictador y está en su mano realizar la reforma democrática. El 25 de noviembre celebra su primer Consejo de Ministros y aprueba una amnistía parcial.

Violencia

En 1976 tienen lugar los sucesos de Vitoria y Montejurra, que se saldan con varios muertos por disparos de la policía y de grupos de extrema derecha, que tenían apoyo de los servicos seccretos SECED a través de la Operación Reconquista; a dicha violencia institucional se suma ETA que continúa sus acciones terroristas y se encontraba muy fragmentada políticamente, por lo que conciliar todos los intereses pre-autonómicos no sería fácil ni rápido, a diferencia de otras comunidades.

ETA había pasado de cometer un asesinato en 1970, dos en 1971, diecinueve en 1974 y en los años 1978, 1979 y 1980, ETA comete el mayor número de asesinatos anuales, 69, 83 y 99 asesinatos respectivamente. Según Manuel Vazquez Montalbán en la revista "Tiempo de Historia" de 1980, la consecuencia directa de dichos atentados fue una mayor presión de los "inmovilistas" hacia los "reformistas" y éstos por su parte lo utilizaron para presentarse como solución al problema del terrorismo. No obstante no solo ETA cometía atentados y dentro de la extrema izquierda, con menor apoyo popular, estaban los Comandos Autónomos Anticapitalistas, las FRAP y los GRAPO. Además de los atentados ETA practicó asiduamente secuestros con resultado de muerte y extorsión a empresarios mediante la exigencia del llamado "impuesto revolucionario".

Dentro de los grupos de extrema derecha, asociados al terrorismo de Estado cabe destacar a los "Guerrilleros de Cristo Rey", el "Batallón Vasco Español" y ya posteriormente los GAL.

La "Junta" y la "Plataforma" se fusionan en marzo de 1976 en la "Platajunta" y reclaman una "ruptura democrática" y no simples reformas aperturistas.

El rey presenta el primer gobierno de la monarquía con caracter continuista pues está encabezado por Arias Navarro, que fracasa intentando imponer un "asociacionismo", que en realidad era un lavado de cara del régimen [55], cuando la oposición reclamaba la legalización de los partidos políticos. El propio monarca califica la labor de Arias como de "desastre sin paliativos" [56] y por ello forma su segundo gobierno y elige como presidente del mismo a Adolfo Suarez González, que había desempeñado cargos en la administración franquista y era hasta entonces miembro del gobierno de Arias Navarro y Secretario General del Movimiento, por lo que inicialmente su nombramiento no despertó demasiadas esperanzas. Su gobierno se conoció como el de los "penenes", por estar formado por la inexperiencia política de la mayoría de sus miembros (Martín Villa, Osorio, Marcelino Oreja, ...) En su primera reunión aprueban una nueva anmistía.

Ley para la Reforma Política (1976)

Debido a presiones externas y se consigue que las Cortes franquistas aprueben el 18 de noviembre de 1976, por con 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones, el proyecto de "Ley de Reforma Política", que es considerada como el suicidio político del franquismo y que fue aprobada en Referéndum el 15 de diciembre de 1976 por con una participación del 78 % del censo y un 94 % de votos a favor, con solo 2,5 % de votos en contra (los del "bunker"). En dicho referendum la oposición se mostró partidaria de la abstención por no apostar abiertamente por el rupturismo. Esta postura fracasó a nivel estatal y solo tuvo repercusión en el País Vasco[57]en donde los votos favorables fueron 627,168 (91,1%), los contrarios 23.010 (3,3%), y la abstención 605.465 (46,8%)[58].

El referendum dio alas a Suarez y forzó a la oposición a hacer importantes concesiones entre las que se encontraba la renuncia solicitar responsabilidades a los altos cargos de la dictadura.

Reestructuración del partido (1977)

En marzo de 1977, ante las próximas elecciones previstas para dos meses después, el PNV celebra en Pamplona-Iruña su primera Asamblea Nacional (Congreso) desde la Segunda República, ocho días después de su inscripción en el "Registro de Asociaciones Políticas". A ella asisten los históricos dirigentes que habían llevado las riendas del partido en el exilio, como Manuel de Irujo que tras aterrizar en Pamplona pronuncia su famosa frase: Cuarenta años de exilio os contemplan. [28]

En esta Asamblea General se sientan los pilares básicos de la ideología democrática del PNV, estableciendo como objetivo político lograr un "Estado vasco autonómico" y definiéndose como partido democrático, aconfesional y de todos los vascos, inmigrantes incluidos, lo que suponía reflejar documentalmente el cambio profundo que había experimentado el partido desde su fundación.

También se realizó el relevo generacional de sus dirigentes, eligiéndose a Carlos Garaikoetxea como presidente del EBB por delante de la candidatura del respetado Ajuriaguerra. En dicha asamblea, aprobándose la Ponencia de Organización de Iruña, se actualiza el Estatuto interno de Tolosa de 1933.

Navarra.

En Navarra, los partidos nacionalistas Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), "Acción Nacionalista Vasca" (EAE-ANV) y "Euskal Sozialista Biltzarrea" (ESB) se unieron en la "Unión Autonomista de Navarra" (UAN), que fue una coalición electoral que se presentó a las elecciones legislativas de 1977 para las Cortes Constituyentes españolas por la circunscripción electoral de Navarra y tenían como punto programático común su apuesta por la integración de Navarra en el País Vasco.

La coalición electoral fue la quinta formación política en Navarra, quedando sin representación parlamentaria, con algo más de 18.000 votos y un 6,99% de los votos, por detrás de la (UCD), (PSOE), UNAI y Alianza Foral de Navarra.

Las fuerzas agrupadas en UAN estaban a su vez integradas en el Frente Autonómico, al que también se sumaba el PSOE, que se presentó al Senado por Navarra y que obtuvo un acta de senador en la figura de Manuel de Irujo, histórico dirigente navarro del PNV.

La unión del PSOE a este conglomerado nacionalista tiene su explicación en que el PSOE venía del exilio en el que había estado muy unido al PNV y, por ello, tras el Congreso que el Partido Socialista celebra en San Sebastián en 1977, llega a un "compromiso autonómico" con el PNV, acuerdo que es suscrito en mayo de ese año y por el que ambos partidos acordaron presentar una candidatura conjunta al Senado en las elecciones generales de 1977, que recibió la denominación del antes citado Frente Autonómico, para impulsar tras las mismas la aprobación de una Constitución democrática y de un Estatuto común de Autonomía para Alava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra. [59]

Las negociaciones políticas

Una vez aprobada la ley, la oposición aceptó implicarse en el afianzamiento del proceso democrático. Así, en las primeras semanas de 1977, los partidos de la oposición (entre los que se encontraba el PNV, representado por Julio Jáuregui, pero ningún representante de la constelación de partidos surgidos en el entorno de ETA) comenzaron a negociar con el gobierno de Adolfo Suárez. Los puntos claves de la negociación eran la legalización de los partidos políticos, la amnistía, la ley electoral y la cuestión de las nacionalidades. Tras un proceso no exento de altibajos, durante 1977 se consiguieron la mayor parte de las reivindicaciones de la oposición. Así, se legalizó la ikurriña (19 de enero de 1977), se promulgó una amnistía parcial (14 de marzo) y se legalizaron los partidos políticos (marzo-abril de 1977).

En mayo de 1977, el PNV junto con PSOE, ESEI, PCE, DCV y ANV se comprometieron a elaborar un Proyecto de Estatuto Vasco.

El ritmo de la reforma política, con un hito importante en las elecciones convocadas el 15 de junio de 1977, produjo la separación definitiva entre los partidos democráticos del País Vasco y Navarra (encabezados por el PSOE y el PNV, que seguían manteniendo el gobierno vasco en el exilio) y los sectores nacionalistas radicales de izquierdas agrupados en torno a ETA Militar. Mientras que los primeros, aún reconociendo las deficiencias del proceso democratizador, aceptaron la reforma política y se dispusieron a participar en las elecciones; los segundos, partidarios de una ruptura total, se negaron a participar, desarrollando una estrategia de tensión recurriendo a las movilizaciones callejeras[29] .

Conversaciones de Chiberta

La ruptura quedó patente en las conversaciones que tuvieron lugar los días 31, 12, 14, 17, 23 de abril y de mayo de 1977 en el Hotel de Chiberta de Anglet, localidad del (País Vasco francés), en las que participaron representantes de los grupos políticos nacionalistas vascos (PNV, ANV, EIA, LAIA, EA, EHAS, ESB) y de las dos ramas de ETA (ETA se había dividido en dos ramas en 1974: ETA Político-militar, que terminaría dejando las armas en la década de 1980, y ETA Militar, que continuaría el uso de la violencia hasta nuestros días).

En dichas reuniones impulsadas por Telesforo Monzon, mientras que el PNV se mostraba favorable a concurrir a las elecciones, el núcleo duro de ETA exigía una amnistía previa a dicho proceso electoral. En esos momentos la concesión de una amnistía por el Gobierno Central se consideraba improbable, pues consideraba que ya había realizado un ingente esfuerzo para la legalización del Partido Comunista y que ese segundo paso sería imposible. [30]

Otro problema consistía en quién encabezaría las fuerzas del nacionalismo vasco, pues si bien el 17 de febrero de 1977, ETA Militar habría presentado un proyecto para unificar a todas las fuerzas políticas nacionalistas vascas con el nombre de Euskal Herritarra (EHH) [31] , no estaba de acuerdo en que fuera el PNV el que liderara ese conglomerado vasco.

Estas conversaciones supusieron el intento más serio que hizo el PNV durante la Transición para convencer a ETA de que dejase las armas y aceptara la posibilidad de defender sus ideas democráticamente[32] .

Las conversaciones supusieron un fracaso total. ETA Militar, con el apoyo de Santiago Brouard, José Luis Elkoro y Telesforo Monzón, militante del PNV hasta 1952, trató de persuadir al PNV de que no se presentase a las elecciones, a menos que se decretase una amnistía total. Sin embargo, el PNV no estaba dispuesto a no integrarse en el juego democrático, algo inconcebible tras los largos años de exilio y que podría suponer la ocupación de su espacio electoral por parte de los partidos "españolistas". Pesaba también el recuerdo de no haber estado presente en el Pacto de San Sebastián. Por su lado, ETA Militar no mostró en ningún momento la más mínima intención de prescindir de la lucha armada, independientemente de los resultados electorales (así, uno de sus dirigentes declaró «lo que importa no son los votos [...], lo que importa es que el pueblo consiga sus derechos»; Arnaldo Otegi presentaría posteriormente una visión muy diferente de las conversaciones en su libro entrevista Mañana, Euskal Herria, llegando a afirmar que «La izquierda abertzale hizo una propuesta nítida a la salida del franquismo, buscó en Txiberta una alianza de todas las fuerzas democráticas vascas en torno al derecho de autodeterminación y les propuso abrir una interlocución de carácter nacional que buscara la ruptura con el franquismo e instalar en el país un escenario de democracia. Esa fue la propuesta de la izquierda abertzale que después ha mantenido constantemente a lo largo de treinta años»[33] , que no se corresponde con lo expresado por ninguna otra fuente). El PNV no se plegó a las exigencias de ETA Militar (un "chantaje", como definió en 2007 Josu Jon Imaz[34] [35] ).

La conclusión final supuso que, mientras el PNV o Euskal Iraultzarako Alderdia (surgida poco antes de ETA Político-militar y que en los siguientes meses lideraría la coalición Euskadiko Ezkerra), así como otros pequeños grupos nacionalistas como ESEI decidieron concurrir a las elecciones, los grupos del entorno de ETA Militar acordaron no hacerlo, al no considerarlas libres[36] .

En julio de 1977 se creó "Herriko Alderdi Sozialista Iraultzailea" (Partido Socialista Revolucionario Popular (HASI), como brazo político de la organización armada, en noviembre la coalición HASI, LAIA, ESB y ANV se refundió tras diversas escisiones en Herri Batasuna que en los primeros comicios en los que se presentó obtuvo 170.000 votos, más de la mitad que el PNV.

Amnistía de 1977

Tras la amnistía general decretada el 15 de octubre de 1977[37] , las dos ramas de ETA, siguieron cometiendo atentados, en una proporción mucho mayor que la registrada hasta entonces (sólo en 1978, ETA asesinó a 66 personas, una cifra enorme si se la compara con los 17 asesinados en 1976 y los 10 de 1977[38] ).

Elecciones de 1977

Para las elecciones del 15 de junio de 1977, el PNV carecía de medios económicos y su plan de campaña se basó principalmente en la tradición del partido, en el boca a boca de la calle y en la realización de multitud de mítines y actos electorales.

El sistema electoral basado en la Ley D´Hont, premiaba a los partidos mayoritarios a nivel estatal y tenía como base la provincia por lo que la presencia del PNV en Vizcaya quedaba diluída.

El PNV cosecha un éxito electoral con 290.297 votos (28,8%), por delante del PSOE (283.203, 28,1%), UCD (175.551, 17,3%) y AP (71.132, 6,4%)

El Consejo General Vasco

En el actual País Vasco, el PSOE obtiene 9 parlamentarios, PNV 8 y UCD es tercera con 7, formándose una Asamblea de parlamentarios de los cuatro territorios históricos vascos peninsulares con el objetivo de llevar a cabo la redacción del Estatuto. Navarra, con mayor presencia de UCD, se separó de ellos. El socialista Ramón Rubial se impone en octava ronda de votaciones a Ajuriaguerra y ocupa el cargo de presidente del Consejo General Vasco. [60]

El PNV, que ya había condenado todo tipo de violencia en su referida asamblea de 1977, posicionándose contra el nacionalismo radical, realiza su primera manifestación en Bilbao contra el terrorismo en septiembre de ese año, bajo el lema "Por una Euskadi libre y en paz".

La manifestación del PNV de 1978

El 11 de octubre de 1978 el PNV envía una nota de prensa condenando la división de la sociedad que está provocando ETA, donde promovía la manifestación de la sociedad en repulsa contra el terrorismo, que tuvo lugar el 25 de octubre, siendo el lema «Por una Euskadi libre y en paz». Sin embargo, algunos dirigentes del PNV, como Iñaki Anasagasti, declararon poco después que quien pensara que era una convocatoria contra ETA se equivocaba[39] . El máximo órgano del partido dio a conocer su postura oficial sobre el particular[40] mostrando un inequívoco rechazo de la violencia etarra ("La iniciativa del Partido Nacionalista Vasco, desde su primer comunicado, ha contenido una condena inequívoca de todos los atentados y agresiones que se vienen produciendo en nuestro país") si bien acompañado de la exigencia al gobierno español de que tomara medidas políticas ("...la exigencia al Gobierno Español de las medidas políticas urgentes que se vienen reclamando con la máxima insistencia..."). Según algunos autores, en respuesta ETA comete varios atentados, envía una nota de prensa a Egin y una carta a cada miembro del Euzkadi Buru Batzar[31] .

La Constitución de 1978

La Constitución española de 1978 fue aprobada por el referéndum del 8 de diciembre, pero el PNV, que históricamente nunca ha aprobado una constitución española [61], propuso la abstención. A favor del texto se encontraban UCD, PSOE y PCE y en contra del mismo estaba la "izquierda nacionalista radical" y la extrema derecha.

Dicho texto fue aprobado en el País Vasco por 480.175 votos ( 69% de los votantes, que equivale a un 31% del censo), en contra 166.461 ( 24% de los votantes, el 11% del censo) y 836.048 votos optaron por la abstención (54,5%). [62]. En Guipúzcoa de 504.389 votantes solo dieron su voto favorable 139.777. Por el contrario, el Proyecto fue aprobado mayoritariamente en el Estado por el 87,78 por 100 de votantes que representaba el 58,97 por 100 del censo electoral.

El PNV justificó su decisión debido a que, si bien el texto constitucional, básicamente elaborado entre UCD y PSOE, mejoraba ostensiblemente el status del País Vasco pues se legalizaba el euskera (art. 3.2 CE) y se oficializaba el uso de la ikurriña (art. 4.2 CE) entre otros avances, también por parte del PNV se apreciaban carencias importantes como la exclusión de Navarra o la consideración de España como nación única e indivisible (art. 3), entre otras razones. [63] Además el PNV, que por entonces estaba encuadrado en el Grupo Mixto, fue excluído de la ponencia que redactó el texto constitucional, aunque fueron informados puntualmente de las conversaciones que se producían en este contexto por Miguel Roca Junyent que encabezaba la delegación catalana.

El PNV fue no llamado ni siquiera como invitado a la ponencia constitucional llamada "Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas", como si sucedió con otros partidos y solo fue requerido a consulta únicamente para la discusión del Título VIII, relativo a la organización territorial y defendió lo que consideraba derechos históricos del pueblo vasco que quedaron plasmados brevemente en la Disposición Adicional Primera:

La constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales

y en la Disposición Transitoria Cuarta que prevee la incorporación de Navarra al régimen autonómico vasco.

En el pleno parlamentario que antecedió al referendum: todos los diputados del PNV se